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“Navidad, un recordatorio de la sobriedad en el uso de las cosas”

“La Navidad es un fuerte recordatorio de esta sobriedad y parsimonia en el uso de las cosas. El creador mismo nos da el ejemplo”. Al convertirse en hombre, se contentó con un granero para nacer”. Esto es lo que dijo el padre Raniero Cantalamessa, en su primera predicación de Adviento 2017, este 15 de diciembre.

Esta mañana, a las 9.00, en la capilla Redemptoris Mater, en presencia del Santo Padre Francisco, el padre capuchino Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, ha pronunciado el primer sermón de Adviento dedicado al tema: «Todo fue creado por Él y para Él» (Colosenses 1,16).

Sigue la traducción completa de la reflexión del padre Cantalamessa:

«Todo fue hecho por medio de Él y en vista de Él»

Cristo y la creación

Las meditaciones de Adviento de este año (sólo dos, por razones de calendario) se proponen situar a la Persona divino-humana de Cristo en el centro de los dos grandes componentes que, juntamente, constituyen «lo real», es decir, el cosmos y la historia, el espacio y el tiempo, la creación y el hombre. Debemos tomar nota, en efecto,  de que a pesar de todo lo que se habla de Él, Cristo es un marginado en nuestra cultura. Está totalmente ausente —y por motivos más que comprensibles— en los tres principales diálogos donde la fe está comprometida en el mundo contemporáneo: con la ciencia, con la filosofía y aquel entre las religiones.

Sin embargo, el objetivo último no es de orden teórico, sino práctico. Se trata de volver a situar a Cristo ante todo en «el centro» de nuestra vida personal y de nuestra visión del mundo, en el centro de las tres virtudes teologales de fe, esperanza y caridad. La Navidad es la época más propicia para semejante reflexión, puesto que en ella recordamos el momento en que el Verbo se hace carne, que entra, también físicamente en la creación y en la historia, en el espacio y en el tiempo.

  1. La tierra estaba vacía

En esta primera meditación reflexionamos sobre la primera parte del programa anunciado: es decir, sobre la relación entre Cristo y el cosmos. «En el principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era informe y desierta, y las tinieblas recubrían el abismo y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas» (Gén 1,1-2). Un autor medieval, el abad inglés Alexander Neckam (1157- 1217),  comenta así en su poema estos versículos iniciales de la Biblia:

La tierra estaba vacía porque el Verbo no se había hecho carne todavía.

Nuestra tierra estaba vacía porque no habitaba en ella todavía la plenitud de la gracia y la verdad.

Estaba vacía porque aún no estaba firme y establemente unida a la divinidad.

Nuestra morada terrena estaba vacía porque no había llegado la plenitud del tiempo.

«Y las tinieblas recubrían el abismo». Todavía, en efecto, no había venido la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo[1].

Creo que no se puede expresar de forma más bíblica y sugestiva la relación que existe entre creación y Encarnación que leyendo, como contrapunto, el comienzo del libro del Génesis con el comienzo del Evangelio de Juan, tal como hace, precisamente, este autor. La Encíclica Laudato si’ dedica a este tema un apartado que, dada su brevedad, podemos escuchar por completo:

Para la comprensión cristiana de la realidad, el destino de toda la creación pasa por el misterio de Cristo, que está presente desde el origen de todas las cosas: «Todo fue creado por él y para él » (Col 1,16). El prólogo del Evangelio de Juan (1,1-18) muestra la actividad creadora de Cristo como Palabra divina (Logos). Pero este prólogo sorprende por su afirmación de que esta Palabra «se hizo carne» (Jn 1,14). Una Persona de la Trinidad se insertó en el cosmos creado, corriendo su suerte con él hasta la cruz. Desde el inicio del mundo, pero de modo peculiar a partir de la encarnación, el misterio de Cristo opera de manera oculta en el conjunto de la realidad natural, sin por ello afectar su autonomía (n. 99).

Se trata de saber qué lugar ocupa la persona de Cristo respecto de todo el universo. Esta es hoy una tarea más urgente que nunca. Maurice Blondel escribía a un amigo:

«Ante los horizontes ampliados de la ciencia de la naturaleza y de la humanidad, no se puede, sin traicionar al catolicismo, permanecer con explicaciones mediocres y con modos de ver limitados que hacen de Cristo un accidente histórico, que lo aíslan en el cosmos como un episodio postizo, y parecen hacer de él un intruso o un desorientado en la aplastante y hostil inmensidad del universo»[2].

Los textos bíblicos en los que se basa nuestra fe sobre el papel cósmico de Cristo son los de Pablo y Juan mencionados en la encíclica que aquí conviene recordar de modo amplio. El primero (también en orden cronológico) es Colosenses 1,15-17: 

«Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él».

El otro texto es Juan 1,3.10:

               «Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho…

El mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció».

A pesar de la impresionante consonancia de estos textos, es posible encontrar entre ellos una diferencia de énfasis que tendrá una gran importancia en el desarrollo futuro de la teología. Para Juan, la bisagra que une creación y redención es el momento en que «el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros»; para Pablo es, más bien, el momento de la cruz. Para el primero es la encarnación, para el segundo es el misterio pascual. El texto de Colosenses sigue diciendo:

«Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz» (Col 1,19-20).

La reflexión patrística, bajo el acoso de las herejías, valoró casi exclusivamente un elemento de estas afirmaciones: lo que dicen de la persona de Cristo y de la salvación del hombre realizada por él; poco o nada, en cambio, de lo que dicen de su alcance cósmico, es decir, del significado de Cristo para el resto de la creación.

Respecto de los arrianos, estos textos servían para afirmar la divinidad y la preexistencia de Cristo. El Hijo de Dios no puede ser una criatura, argumentaba Atanasio, puesto que es el Creador de todo. El alcance cósmico del Logos en la creación no encuentra su correspondiente adecuado en la redención. El único texto que se prestaba a un desarrollo en este sentido —es decir, el de Romanos 8,19-22 sobre la creación que gime y sufre como con dolores de parto— nunca fue, que yo sepa, el punto de partida de una reflexión profunda por parte de los Padres de la Iglesia.

A la pregunta del «por qué» de la Encarnación, desde san Atanasio (De incarnatione) hasta san Anselmo de Aosta (Cur Deus homo), se responde en esencia con las palabras del Credo: «Propter nos homines et propter nostram salutem descendit de caelis»: «Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo». La perspectiva es la antropológica de la relación de Cristo con la humanidad: no abarca, salvo incidentalmente, la relación de Cristo con el cosmos. Esto aflora, sólo indirectamente, en la polémica contra los gnósticos y los maniqueos que oponían creación y redención, como obra de dos dioses distintos, y consideraban la materia y el cosmos como intrínsecamente extraños a Dios e incapaces de salvación.

En un determinado momento del desarrollo de la fe, en el Medioevo, se abre camino otra respuesta a la pregunta «Por qué Dios se ha hecho hombre». ¿Puede la venida de Cristo, se nos pregunta, que es el «primogénito de toda la creación» (Col 1,15), depender totalmente del pecado del hombre, que intervino a continuación de la creación?

En esta línea, el Beato Duns Scoto hace el paso decisivo, desatando la Encarnación de su vínculo esencial con el pecado. El motivo de la Encarnación, dice, está en el hecho de que Dios quiere tener, fuera de sí, alguien que lo ame en modo sumo y digno de sí[3]. Cristo es querido por sí mismo, como el único capaz de amar al Padre —y ser amado por él— con un amor infinito, digno de Dios. El Verbo se habría encarnado también aunque Adán no hubiera pecado, porque él es la coronación misma de la creación, la obra suprema de Dios. El pecado del hombre ha determinado el modo de la Encarnación otorgándole el carácter de redención del pecado, no el hecho mismo de la Encarnación. Esta tiene un motivo trascendente, no ocasional.

  1. La visión cósmica de Teilhard de Chardin

Lo de Scoto es un primer intento de dar un sentido preciso a las afirmaciones bíblicas sobre Cristo «por medio del cual y en vista del cual todo ha sido creado»; pero no se puede ciertamente hablar todavía, con él, de una incidencia fáctica de Cristo sobre todo lo creado. Esto es posible, en cambio, si damos un salto de siglos y, desde Scoto, pasamos a nuestros días, a Teilhard de Chardin. Teilhard está preocupado, como decía Blondel, por evitar que, en una cultura dominada por la idea de la evolucionismo, Cristo acabe siendo visto como «un accidente histórico, aislado del cosmos».

Aprovechando sus indiscutibles conocimientos científicos, Teilhard de Chardin ve un paralelismo entre la evolución del mundo (la cosmogénesis) y la progresiva formación del Cristo total (cristogénesis). Cristo, no sólo no es ajeno a la evolución del cosmos, sino que, misteriosamente, lo guía desde el interior y será, en el momento de la Parusía, su cumplimiento final y la transfiguración, el «Punto Omega», según su lenguaje.

El autor deduce de estas premisas toda una visión nueva y positiva de la relación entre cristianismo y realidades terrenas. Por primera vez en la historia del pensamiento cristiano, un creyente compone un «Himno a la materia» y un «Himno del universo»[4] . Una llamarada de optimismo atraviesa un vasto sector de la cristiandad, hasta hacer sentir su influencia sobre un documento del Concilio Vaticano II, la constitución sobre «La Iglesia y el mundo», Gaudium et spes. Hay una revalorización de las actividades terrenas, ante todo el trabajo humano. Las obras que el cristiano realiza tienen un valor por sí mismas, como una mejora del mundo, no sólo por la intención piadosa con la que el cristiano las realiza.

Teilhard de Chardin tiene la pluma particularmente feliz cuando aplica esta visión suya al sacramento de la Eucaristía. Mediante el trabajo y la vida cotidiana del creyente, la Eucaristía extiende su acción a todo el cosmos.  Cada Eucaristía es una «Misa sobre el mundo»[5].

«Cuando, a través del sacerdote, Cristo dice: “Esto es mi cuerpo”, sus palabras van mucho más allá del trozo de pan sobre el cual son pronunciadas. Ellas hacen nacer todo el cuerpo místico. Además de la Hostia transustanciada, la acción sacerdotal se extiende a todo el cosmos»[6].

No creo, sin embargo, que se pueda definir esta espiritualidad cósmica, como una espiritualidad ecológica, en el sentido actual del término. Aún prevalece en el autor la idea evolutiva del progreso, de la ascensión de la creación hacia formas cada vez más complejas y diversificadas, mientras que no está presente, a no ser indirectamente, la preocupación por la salvaguarda de la creación. En su tiempo, no se había tomado aún conciencia clara del peligro que el desarrollo —especialmente el industrial— puede representar para la creación, o al menos para esa minúscula parte de él que alberga a la humanidad.

La fe bíblica coincide con Teilhard de Chardin sobre el hecho de que Cristo es el Punto Omega de la historia, si por Punto Omega se entiende aquel que al final someterá a si todas las cosas, para entregarlas al Padre (1 Cor 15,28), aquel que inaugurará «los cielos nuevos y la tierra nueva» y pronunciará el juicio final sobre el mundo y su historia (Mt 25,31ss.). El mismo Cristo resucitado se define en el Apocalipsis como «el Alfa y Omega, el primero y el último, el principio y el fin» (Apoc 22,13).

La fe no justifica, en cambio, la idea de Teilhard de Chardin según el cual el acto final de la historia será una «coronación» de la evolución que ha llegado a su apogeo. Según la visión dominante en toda la Biblia, el acto final podría ser lo contrario, es decir, una brusca interrupción de la historia, una crisis, un juicio, el momento de la separación del trigo y la cizaña (Mt 13,24ss.). La segunda Carta de Pedro, dice que los cristianos esperan «¡la venida del día de Dios, en el cual los cielos en llamas se disolverán y los elementos incendiados se fundirán! (2 Pe 3,12). Esta visión es la que ha marcado el sentimiento de la Iglesia como se ve por las palabras iniciales del Dies irae: «Dieae irae dies illa solvet saecclum en favilla: Día de ira será, cuando el mundo se haya reducido a cenizas». Un final, pues, del mal, más que un apogeo del bien, por lo que respecta al mundo presente[7].

Este lado débil de la visión de Teilhard de Chardin depende de una laguna señalada también por estudiosos admiradores de su pensamiento[8]. No logró integrar de modo orgánico y convincente, en su visión, el aspecto negativo del pecado y, por tanto, tampoco la visión dramática de Pablo, según el cual la reconciliación y la recapitulación de todas las cosas en Cristo tienen lugar en su cruz y en su muerte.

  1. El Espíritu de Cristo

¿Existe entonces algo que permita escapar al peligro de hacer de Cristo, como decía Blondel, «un intruso o un desorientado en la aplastante y hostil inmensidad del universo»? En otras palabras, ¿tiene Cristo algo que decir sobre el problema candente de la ecología y de la salvaguarda de la creación, o esta se desarrolla de modo totalmente independiente de él, como un problema que afecta si acaso a la teología, pero no a la cristología?

La falta de una respuesta clara por parte de los teólogos a esta pregunta depende, creo, como tantas otras lagunas, de una escasa atención al Espíritu Santo y a su relación con Cristo resucitado. «El último Adán —escribe Pablo—, se convirtió en Espíritu dador de vida» (1 Cor 15,45); el Apóstol llega a decir, con una fórmula incluso demasiado concisa: «El Señor es el Espíritu» (2 Cor 3,17), para subrayar que el Señor resucitado actúa ahora en el mundo a través de su «brazo operativo» que es el Espíritu Santo.

San Pablo hace la alusión a la creación que sufre con dolores de parto en el contexto del discurso sobre las diferentes operaciones del Espíritu Santo. Él ve una continuidad entre el gemido de la creación y el del creyente: «Ella (la creación) no es la única; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente» (Rom 8,23).

El Espíritu Santo es la fuerza misteriosa que impulsa la creación hacia su plenitud. Hablando de la evolución del orden social, el concilio Vaticano II afirma que «el Espíritu de Dios que, con admirable providencia, dirige el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, está presente en dicha evolución»[9]. Lo que el Concilio afirma sobre el orden social vale para todos los ámbitos, incluido el cósmico. En cualquier esfuerzo desinteresado y en cualquier progreso en la custodia de la creación actúa el Espíritu Santo. Él, que es «el principio de la creación de las cosas», es también el principio de su evolución en el tiempo. En efecto, ésta no es otra cosa que la creación que continúa[10].

¿Qué aporta de específico y de «personal» el Espíritu Santo en la creación y en la evolución del cosmos? Él no está en el origen, sino, por así decirlo, al término de la creación y de la redención, igual que no está en el origen, sino al final del proceso trinitario. En la creación —escribe san Basilio— el Padre es la causa principal, aquel del cual proceden todas las cosas; el Hijo es la causa eficiente, aquel por medio del cual todas las cosas son hechas; el Espíritu Santo es la causa perfeccionante[11].

De las palabras iniciales de la Biblia («En el principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era informe y desierta y las tinieblas recubrían el abismo y el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas»), se deduce que la acción creadora del Espíritu es el origen de la perfección de la creación; él, diríamos, no es tanto aquel que hace pasar el mundo desde la nada al ser cuanto aquel que lo hace pasar de ser informe a ser formado y perfecto, aunque de debe tener siempre presente que cada acción que Dios realiza fuera de sí es siempre obra conjunta de toda la Trinidad.

En otras palabras, el Espíritu Santo es aquel que, por su naturaleza, tiende a hacer pasar lo creado desde el caos al cosmos, a hacer de él algo bello, ordenado, limpio: precisamente un «mundo», según el significado originario de esta palabra. San Ambrosio observa:

«Cuando el Espíritu comenzó a aletear sobre él, lo creado aún no tenía ninguna belleza. En cambio, cuando la creación recibió la operación del Espíritu, obtuvo todo este esplendor de belleza que la hizo resplandecer como “mundo”»[12].

Un autor anónimo del siglo II ve que este prodigio se repite, con impresionante correspondencia, en la nueva creación que se realiza en la Pascua de Cristo. Lo que «el Espíritu de Dios» obró en el momento de la creación, lo obra ahora «el Espíritu de Cristo» en la redención. Escribe el autor:

El universo entero estaba a punto de caer en el caos y de disolverse por el desaliento ante la pasión, cuando Jesús lanzó su Espíritu divino exclamando: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46). Y he aquí que en el momento en que todas las cosas eran agitadas por un rugido y turbadas por el miedo, enseguida, al difundirse el Espíritu divino, como reactivado, vivificado y consolidado, el universo encontró su estabilidad[13].

  1. Cómo actúa Cristo en la creación

Queda una pregunta que es la más importante de todas cuando se trata de ecología: ¿tiene Cristo algo que decir también sobre los problemas prácticos que el reto ecológico plantea a la humanidad y a la Iglesia?¿En qué sentido podemos decir que Cristo, que actúa a través de su Espíritu, es el elemento clave para un sano y realista ecologismo cristiano?

Yo creo que sí; Cristo desempeña una función decisiva también sobre los problemas concretos de la salvaguarda de lo creado, pero la desarrolla de manera indirecta, trabajando sobre el hombre y —a través del hombre— sobre la creación. La desarrolla con su Evangelio que el Espíritu Santo «recuerda» a los creyentes y hace vivo y operante en la historia, hasta el fin del mundo (Jn 16,13). Ocurre como al comienzo de la creación: Dios crea el mundo y confía su custodia y salvaguardia al hombre. La Plegaria Eucarística IV lo expresa así:

A imagen tuya creaste al hombre
y le encomendaste el universo entero
para que, sirviéndote solo a ti, su Creador,
dominara todo lo creado.

La novedad traída por Cristo a este campo es que él ha revelado el verdadero sentido de la palabra «dominio», como es entendido por  Dios, es decir, como servicio. Dice en el evangelio:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,25-28).

Todas las motivaciones que los teólogos han intentado dar a la encarnación, al «porqué Dios se ha hecho hombre», se rompen ante la evidencia de esta declaración: «He venido para servir y para dar la vida para muchos». Se trata de aplicar esta nueva idea de dominio también a la relación con la creación, sirviéndose ciertamente de ella, pero también sirviéndola, es decir, respetándola, defendiéndola y protegiéndola de cualquier violación.

Cristo actúa en la creación como actúa en el ámbito social, es decir, con su precepto del amor al prójimo. En relación al espacio, en sentido por así decirlo sincrónico, «prójimo» son aquellos que, aquí y ahora, viven junto a uno; en relación al tiempo, en sentido diacrónico, prójimos son los que vendrán detrás de nosotros, empezando por los niños y jóvenes de hoy, a quienes estamos quitando la posibilidad de vivir en un planeta habitable, sin tener que ir por ahí con una máscara en la cara para respirar o fundar colonias en otros planetas. De todos estos prójimos, en el espacio y en el tiempo, Jesús dijo: «A mí me lo hicisteis… A mí no me lo hicisteis» (Mt 25,40.45).

Como todas las cosas, también el cuidado de la creación se juega a dos niveles: a nivel global y a nivel local. Un dicho moderno exhorta a pensar globalmente, pero a actuar localmente: Think globally, act locally. Esto quiere decir que la conversión debe comenzar por el individuo, es decir, por cada uno de nosotros. Francisco de Asís solía decir a sus frailes: «Nunca he sido ladrón de limosnas, al pedirlas o usarlas más allá de su necesidad. Cogí siempre menos de lo que necesitaba, para que los demás pobres no fueran privados de su parte; porque hacer lo contrario, sería robar»[14].

Hoy esta regla podría tener una aplicación muy  útil para el futuro de la tierra. También nosotros deberíamos proponernos: no ser ladrones de recursos, usándolos más de lo debido y sustrayéndolos así a quien venga después de nosotros. Para empezar, nosotros que trabajamos normalmente con papel, podríamos tratar de no contribuir al enorme y descontrolado despilfarro que se hace de esta materia prima, privando así a la madre tierra de algún árbol menos.

La Navidad es una llamada fuerte a esta sobriedad y austeridad en el uso de las cosas. Nos da ejemplo de ello el mismo Creador que, haciéndose Hombre, se contentó con un establo para nacer. Recordemos esos dos versos sencillos y profundos del canto «Tú bajas de las estrellas», de san Alfonso María de Ligorio: «A ti que eres del mundo el Creador – Faltan pañales y fuego, oh mi Señor».

Todos, creyentes y no creyentes, estamos llamados a comprometernos con el ideal de la sobriedad y del respeto de la creación, pero nosotros cristianos, debemos hacerlo por un motivo y con una intención más y diferente. Si el Padre celestial hizo todo «por medio de Cristo y en vista de Cristo», también nosotros debemos tratar de hacer todas las cosas así: «por medio de Cristo y en vista de Cristo», es decir, con su gracia y para su gloria. También lo que hacemos en este día.

El Gobierno de Aragón reactiva campaña contra los bulos en redes tras el crimen de Teruel

El Gobierno de Aragón ha recordado hoy la campaña que tiene en marcha para saber cómo detectar si un mensaje difundido por las redes sociales es falso y qué hacer en caso de recibirlo después de que ayer se difundieran informaciones falsas en relación al crimen que acabó con la vida de tres personas en Teruel.

La directora general de Justicia e Interior, María Ángeles Júlvez, ha recordado en un comunicado que se volvieron a repetir ayer situaciones similares en las redes sociales a las que se produjeron con los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils.

Además ha recordado algunos consejos, siendo el más importante consultar siempre las fuentes oficiales para comprobar la veracidad del mensaje y que suelen utilizar la etiqueta #StopBulos.

Ha apuntado que si se interactúa con ellas, se puede alertar de forma rápida y eficaz a las fuerzas de seguridad, que, si lo consideran oportuno, lo desmentirán o realizarán las actuaciones necesarias.

El Servicio de Seguridad y Protección Civil del Gobierno de Aragón solicita que no se difundan nunca los mensajes con información falsa que pueda generar miedo o temor en la población.

Recuerda que estos mensajes se pueden identificar de forma sencilla ya que la mayoría comienza con una petición de envío, para que llegue al máximo número de personas, y con urgencia; contienen faltas de ortografía o una redacción deficiente y la información procede de un supuesto familiar o conocido que trabaja en las fuerzas de seguridad.

El mensaje es atemporal y sin fecha de publicación para que pervivan lo máximo posible circulando en la red y a menudo se repiten los mismos que en los atentados terroristas ocurridos en otros países.

Desde el Gobierno de Aragón recuerdan también que la emisión o difusión de mensajes falsos que afirmen una situación de peligro y que provoquen la movilización de servicios de policía o salvamento pueden ser constitutivos de delito, según al artículo 561 del Código Penal.

 

Sociedad Civil Catalana apela a los jóvenes de cara al 21-D: «El futuro pende de un hilo»

Sociedad Civil Catalana ha lanzado un vídeo en plena campaña por las elecciones catalanas del próximo 21 de diciembre apelando a los jóvenes y a la necesidad de reflexionar sobre la importancia de disponer de oportunidades laborales y el daño que ha hecho el «procés» al tejido empresarial catalán.

El vídeo lo protagoniza una joven llamada Sara, que explica su experiencia vital en una Cataluña «abierta, cosmopolita, solidaria y llena de vida» y en una Barcelona donde ha «soñado con viajar y trabajar,con decidir, con el futuro». Sin embargo, explica la asociación, «ese futuro ahora pende de un hilo», tras la crisis territorial que se ha vivido en la Comunidad en los últimos meses y que se ha culminado con la proclamación unilteral de independencia en el Parlament y con la aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno.

«Por más que te digan que todo irá bien, la realidad es distinta», continúa el vídeo, que muestra imágenes de manifestaciones independentistas y de Carles Puigdemont hablando desde Bruselas. «Más de 3.000 empresas se han ido de Cataluña desde el 1-O, y con ellas, muchas oportunidades laborales».

«¿Tendremos que dejar nuestra ciudad para poder tener un futuro? El turismo baja, los bancos se van y los políticos independentistas se lavan las manos ¿A quién confiamos nuestro futuro? Mi nombre es Sara y no quiero que decidan por mí ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a malgastar tu futuro y el de Cataluña?», concluye el vídeo.

 

El Ayuntamiento de Alcañiz ha decretado tres días de luto oficial

El Ayuntamiento de Alcañiz ha decretado tres días de luto oficial con motivo del asesinato este jueves de los guardias civiles de la Comandancia de Alcañiz Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero y del vecino de Andorra José Luis Iranzo.

Así lo ha decidido el Pleno consistorial en una sesión extraordinaria urgente a primera hora de la tarde de este viernes, que también ha acordado suspender todos los actos oficiales programados por el Ayuntamiento.

Asimismo, el Pleno consistorial ha emitido una Declaración Institucional de condolencia por los citados crímenes, en repulsa de los mismos y apoyo de la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, especialmente la Guardia Civil, en la defensa y protección de todos los españoles.

Aragón Plataforma Logística recibe el premio Suelo 2017

Aragón Plataforma Logística (APL) ha sido proclamado en Madrid como la mejor iniciativa «Suelo 2017» de entre las más destacadas oportunidades disponibles en el sector español por la revista especializada Metros2. La sociedad pública ha recibido el galardón este jueves en Madrid, durante la celebración del XIX Foro inmobiliario del Mercado del Suelo 2017.

La consejera Marta Gastón, presidenta de APL, ha agradecido al jurado el reconocimiento a la aportación de este nuevo marco único, tanto en materia de comercialización en las plataformas aragonesas como en el ámbito de servicios complementarios vinculados a la innovación y formación en logística, todo ello impulsado por el Gobierno de Aragón en colaboración con las empresas del sector. La consejera ha destacado la importancia de esa colaboración público-privada en la gestión estable de proyectos a largo plazo.

La responsable comercial de APL, Isabel Velasco, ha recogido el galardón en el XIX Foro inmobiliario del Mercado del Suelo 2017, en el que participan de directores de suelo, promoción y urbanismo de los principales agentes del sector y foros de inversión, en la Torre de Cristal del paseo de la Castellana. Promotores, inversionistas, empresas del sector y cooperativas han participado en la jornada, que ha servido para abordar la evolución del mercado del suelo en España, la gestión integral de carteras de suelo y su puesta en valor, las oportunidades y rentabilidad del suelo industrial y logístico o la inversión internacional, entre otras cuestiones.

En el transcurso del acto, el presidente de Cesine Grupo Editorial, José María Álvarez, ha destacado que el premio recibido por APL pretende «reconocer a una empresa por su trayectoria, liderazgo y profesionalidad dentro del sector al que nos dirigimos». «En este caso, APL es una empresa con una importante cartera de suelo que se está gestionando bien, dándole salida a través del desarrollo de proyectos interesantes que aportan valor a una región». En este sentido, desde APL se ha ofrecido a los profesionales asistentes toda la colaboración para conocer en mayor profundidad la propuesta integral aragonesa así como las oportunidades de desarrollo de nuevos negocios vinculados a la logística, haciendo especial hincapié en la vocación de conexión europea de Aragón y en el impulso constante al desarrollo de nuevos proyectos de conectividad por tierra, mar y aire.

Aragón Plataforma Logística es la marca y la sociedad, adscrita a la Corporación Empresarial Pública de Aragón, impulsada por el Ejecutivo regional para aglutinar la oferta de las plataformas logísticas de Zaragoza, Huesca, Teruel, Fraga y la del Parque Empresarial Dinamiza del Recinto Expo de la capital aragonesa.

Educar en la Fe XI: El Sacramento de la Eucaristía III

Al sacramento de la Eucaristía se le debe rendir el culto de latría, es decir la adoración reservada a Dios, tanto durante la celebración eucarística, como fuera de ella. La Iglesia, en efecto, conserva con la máxima diligencia las Hostias consagradas -Jesús en Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad-, las lleva a los enfermos y a otras personas imposibilitadas de participar en la Santa Misa, las presenta a la solemne adoración de los fieles, las lleva en procesión e invita a la frecuente visita y adoración del Santísimo Sacramento, reservado en el Sagrario. El altar es el símbolo de Jesús mismo, presente como víctima sacrificial (altar-sacrificio de la Cruz), y como alimento celestial que se nos da a nosotros (altar-mesa eucarística).

Para recibir la sagrada Comunión se debe estar plenamente incorporado a la Iglesia Católica y hallarse en gracia de Dios, es decir, sin conciencia de pecado mortal. Quien es consciente de haber cometido un pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar. Son también importantes el espíritu de recogimiento y de oración, la observancia del ayuno prescrito por la Iglesia y la actitud corporal (gestos, vestimenta), en señal de respeto a Jesús, Hijo de Dios.

La sagrada Comunión, en quienes la reciben con fe y amor y luego la agradecen con humildad, produce frutos extraordinarios. Ante todo los une íntimamente con Cristo, ya que reciben su cuerpo y su sangre, y al unirse a Cristo se unen también con el Padre y con el Espíritu Santo. Lo dijo Jesús: “Como yo vivo por el Padre que me ha enviado, así quien me come vivirá por Mí y de mi propia vida (Jn. 6, 58). Esta unión con Cristo acrecienta en nosotros la vida de gracia, nos hace fuerte ante el pecado e incluso nos borra los pecados veniales, y nos prepara para la vida eterna. Por otro lado, la Eucaristía construye también la unidad del cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia, reforzando la unión espiritual entre los fieles que se alimentan con su Cuerpo y Sangre, según nos recuerda S. Pablo: Porque uno solo es el pan, aun siendo muchos, venimos a ser un solo cuerpo, pues todos participamos el mismo pan”. (1 Co. 10, 17).

Al aumentar en nosotros la gracia santificante, la Eucaristía nos da también gracias actuales para conservar y perfeccionar la vida sobrenatural. Es decir, infunde fuerza en el alma para que obre con alegría y prontitud en el servicio de Dios y para que se entregue con amor al servicio del prójimo, especialmente el más necesitado.

Los ministros católicos pueden administrar lícitamente la sagrada Comunión a los miembros de las Iglesias orientales que no están en plena comunión con la Iglesia católica, siempre que éstos lo soliciten espontáneamente y tengan las debidas disposiciones. Asimismo, los ministros católicos pueden administrar lícitamente la sagrada Comunión a los miembros de las comunidades eclesiales que no están en comunión plena con la Iglesia Católica, con las siguientes condiciones: que exista una grave necesidad, que ellos la pidan espontáneamente y manifiesten la fe católica respecto al sacramento. Obviamente en ambos casos, se requieren que tales personas tengan las debidas disposiciones, y que se evite el peligro de escándalo.

La Iglesia pide a todos los fieles que comulguen por lo menos una vez al año, y en peligro de muerte; pero desea y recomienda que comulguemos con la mayor frecuencia que podamos y si es posible todos los días. Después de comulgar hemos de permanecer unos minutos en conversación con el Señor que está dentro de nosotros o simplemente en silencio dejándonos quemar por el fuego de su Amor. La Eucaristía es prenda de la gloria futura porque nos colma de toda la gracia y bendición del cielo, nos fortalece en la peregrinación de nuestra vida terrena y nos hace desear la vida eterna, uniéndonos a Jesús sentado a la derecha del Padre, a la Iglesia del cielo, a la Santísima Virgen y a todos los santos.

P. Juan José Arrieta

Sólo el Madrid se reivindica

El baloncesto español de clubes está en su momento más bajo en la historia reciente de la Euroliga. Antes de esta jornada, solamente el Real Madrid estaba en puestos clasificatorios, y por los pelos, y los demás equipos andan fuera de la siguiente fase. No es quizá pura casualidad, y muchos se cuestionan ahora mismo la calidad de los refuerzos de nuestros equipos y un posible bajón del nivel general de la ACB dentro del concierto europeo. Pero el Real Madrid y el Barcelona, cuando menos, conservan parte del crédito obtenido durante años y hay que pensar que la Euroliga no se gana ni se pierde en diciembre. De ahí que, entre el potencial que se les presume y la realidad de sus rachas perdedoras, este partido entre los dos grandes llegase con mucho morbo.

Al final, tras un choque espasmódico de rachas para uno y para otro, el que ha salido vivo, y con más claridad de la esperada, ha sido el Madrid, muy justo vencedor. Y con un mérito enorme porque, comparando las fuerzas en presencia, el actual Barcelona debería derrotar al actual Madrid a cada vez. Con tan sólo un lesionado, Aleksansar Vezenkov, Sito Alonso tiene a su disposición una plantilla larguísima y de lujo. Pero eso es sobre el papel. Lo que hemos visto una vez más es que este Barcelona juega muy poquito, porque nadie pone orden, incluido Alonso, y en particular los bases Thomas Heurtel, Phil Pressey y ocasionalmente Pau Ribas. Ese desorden minimiza el teórico dominio de los hombres altos azulgranas: si no les llegan balones en situaciones con peligro de anotación…

Frente a ello, sobre el papel el Madrid es poca cosa. No sólo por su retahíla de lesionados de renombre, sino porque entre los que están en condiciones de jugar varios no lo están de aportar gran cosa en ataque y eran en principio hombres complementarios para tareas defensivas y de intendencia: Jeff Taylor, Jonas Maciulis, Walter Tavares, Chasson Randle… Así que los puntos los tienen que conseguir entre un grupito pequeño de hombres. Pero aun así, y con Sergio Llull ausente, el Madrid tiene más creadores de juego que el Barça, y su defensa en alza hace el resto. Pablo Laso, ahora mismo, está dando una lección a Alonso.

El Ayuntamiento de Madrid aprueba su nuevo Plan Financiero Económico con el visto bueno de Hacienda

El Ayuntamiento de Madrid tratará de aprobar finalmente este lunes en un Pleno extraordinario el Plan Económico Financiero (PEF) 2017/2018 después de obtener la «conformidad de Hacienda» según ha adelantado la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, este viernes.

La regidora ha indicado en la Comisión de Cultura y Deporte municipal que la Junta de Gobierno del Consistorio ha aprobado este viernes el documento con el que se cerrarán las cuentas de este año y que supondrá un menor presupuesto para el próximo curso como pedía el Ministerio que encabeza Cristóbal Montoro.

Pese al menor presupuesto, se obtendrá un mayor remanente para utilizarse en Inversiones Financieramente Sostenibles (FIS), según ha apuntado la alcaldesa.

Con esta medida, el Ayuntamiento espera que se acabe con la tutela de Hacienda, que le exigía presentar cada semana las cuentas municipales al departamento de Montoro para que éste constatara que se cumplía con la regla de gasto.

«No puedo por menos de sentirme satisfecha», ha asegurado Carmena, que también ha indicado que «la regla de gasto no tiene apoyo legal«, por lo que espera que los grupos parlamentarios apoyarán una nueva norma que garantice la «autonomía municipal».

Una apuesta en la intrahistoria del triple de Doncic, la canasta del año

Evidentemente, no se hablaba de otra cosa en los pasillos del WiZink Center. Se le buscaban comparaciones -¿la ‘mandarina’ de Llull en Valencia fue mejor, fue desde más cerca?-, e incluso explicaciones. El triple desde 25 metros de Luka Doncic, seguramente una anécdota, pero también una muesca más en la leyenda que cada día va forjando el genio esloveno.

Y el caso es que la canasta del año tiene una intrahistoria, forjada sólo horas antes. Se le escapaba media sonrisa a Fabian Causeur, el protagonista inesperado y casi involuntario. Él tuvo que rascarse el bolsillo, pagarle 100 euros al niño, devolverle la apuesta que había ganado por la mañana en sus habituales juegos con Campazzo y Doncic. «Él tira muchos tiros así al final de los entrenamientos. Y las mete mucho. Es buen tirador, la verdad. Pero que la meta en el partido es otra cosa. Ha sido brutal. Además, nos ha dado esa confianza al final del tercer cuarto para ganar de casi 20 puntos», contaba el francés.

«Ha sido mucha suerte. Fue un tiro desde el otro triple…», se sinceraba Luka, siempre tan escaso en sus declaraciones. «Las ensayamos en los entrenos con Fabien y Facu, pero tiras por tirar», admitía quien fue capaz de superar la fiebre de su principio de semana para tumbar a un Barça incapaz de frenarle: «Al final te gusta el baloncesto, lo amas, sólo quiero jugar, de ahí vienen las fuerzas».

También Pablo Laso estaba contento -una derrota les hubiera hundido-, aunque en su papel de entrenador no le guste personalizar. Lo primero que hizo tras la canasta que cerraba el tercer acto y que ponía una distancia (68-52) prácticamente insuperable para el Barça fue ir a dar instrucciones a Trey Thompkins. «Esa canasta vale lo mismo que un triple en la esquina de Thompkins [erró un par bastante liberado]. Más allá del acierto, me quedo más con el trabajo y creo que mi reacción a esa canasta ha sido decirle algo a otro jugador. Doncic tiene esa sensación de control de juego que le hace meter tiros desde ahí. Él tiene la seguridad de que puede tirar y lo puede meter», pronunció, haciendo hincapié en la apuesta previa: «Estaban jugando y ha ganado Causeur. Luego ha tenido que devolverle el dinero a Luka».

El técnico blanco siguió con la broma: «La verdad es que no preparamos mucho esa jugada, no os voy a mentir». Y confesó que en cuanto llegara a casa su hijo de 11 años sería lo primero que le recordaría del partido, de un partido ya para siempre en el recuerdo.

La deuda pública se reduce al 98,7% del PIB en el tercer trimestre

La deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas españolas representa el 98,7% del PIB, lo que supone un descenso de 1,1 punto porcentual respecto al trimestre anterior. El crecimiento sostenido de la economía española y el proceso de consolidación fiscal están contribuyendo al paulatino saneamiento de la Administración central, comunidades autónomas y Ayuntamientos.

El volumen de deuda pública, sin embargo, se mantiene en máximos históricos. El endeudamiento público supera ya el billón de euros. En concreto se situó en 1.136.171 millones de euros y acaricia el mayor nivel en más de un siglo.

El pasivo de las comunidades también se redujo entre junio y septiembre. Se redujo cuatro décimas hasta el 24,7% del PIB, lo que representa una cantidad equivalente a 284.407 millones de euros.

Los Ayuntamientos también mantienen la senda de reducción de deuda. En el tercer trimestre han reducido el volumen de compromisos financieros un 1,8% hasta los 7.791 millones. El Ayuntamiento de Madrid acumula casi la mitad del endeudamiento municipal: a finales de septiembre debía 3.511 millones a pesar del contundente proceso de desendeudamiento que ha experimentado durante los últimos años.