La reformulación del Plan Económico Financiero (PEF) elaborado por el equipo de la alcaldesa Manuela Carmena ha sido aprobado esta mañana en un Pleno Extraordinario. El documento, con el que el Ayuntamiento pretende volver a la senda de la legalidad, tras haber incumplido sistemáticamente la regla de gasto y después de que el Ministerio de Hacienda lo rechazara en tres ocasiones anteriores, ha salido adelante con 34 votos a favor (entre ellos los del Partido Popular) y 16 en contra (Ciudadanos y PSOE). Sin abstenciones.
Seis ediles de Carmena no han votado. Antes de que llegara ese momento, han abandonado el hemiciclo el destituido edil de Economía, Carlos Sánchez Mato, junto a los otros dos concejales de IU, Mauricio Valiente y Yolanda Rodríguez y los tres de Ganemos: Rommy Arce, Pablo Carmona y Montserrat Galcerán, que en un documento han instado a no ceder al «chantaje» de Montoro.
Carmena confía en que tras aprobarse este Plan, «de conformidad con Hacienda», como ya anunció, el ministro Cristóbal Montoro levante la tutela a la que tiene sometida las cuentas municipales y que el Gobierno de Mariano Rajoy desista de la suspensión cautelar acordada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid a inversiones hechas con remanente de tesorería por valor de 274 millones, a raíz de una denuncia por parte de la Abogacía del Estado.
El PEF, que ha sido defendido en el Pleno por el sustituto de Sánchez Mato, Jorge García Castaño, será remitido al Ministerio de manera inmediata y cuenta con un plazo de dos meses para analizar y dar respuesta al documento.
Tras el incumplimiento de la regla de gasto en 2015 y 2016, que impide que el gasto de los consistorios crezca por encima de la tasa de referencia del PIB aunque haya superávit, Hacienda pidió a la capital presentar cada semana un certificado de sus cuentas para garantizar el acatamiento de la norma. La alcaldesa quería zanjar cuanto antes esta cuestión y pidió a los suyos que aprobaran el PEF. Sin embargo, dentro de Ahora Madrid hay varias voces discordantes.
Entre noviembre y diciembre el Consistorio ha tenido que inmovilizar 306,9 millones de las cuentas municipales, 133,9 de ellos pendientes de ser aprobados en Pleno, que se suman a los 238 inmovilizados en primavera. El Gobierno municipal considera que la interpretación que hace el Ministerio de la regla de gasto es «injusta y restrictiva, y subraya la necesidad de modificarla, especialmente en el caso de administraciones saneadas».
Los partidos justifican su voto
Al término del Pleno, el portavoz del PP, José Luis Martínez- Almeida, resaltó que, si su grupo no hubiera votado a favor del Plan Económico Financiero, el Ayuntamiento «no habría vuelto a la ley» y recriminó al PSOE, que a pesar de ser socio de Ahora Madrid ha votado en contra, su «esquizofrenia política». También pidió el líder municipal del PP a la alcaldesa, Manuela Carmena, que reflexione sobre si puede seguir siendo alcaldesa de Madrid en «estas circunstancias», con el grupo de Ahora Madrid divivido.
Por su parte, la portavoz del PSOE, Purificación Causapié, expresó su «enorme preocupación» por la crisis del equipo de gobierno y justificó su voto en contra del PEF por que éste «acaba con las expectativas de cambio» y es «un ataque a la ciudad de Madrid que ha hecho el Gobierno y ha aceptado Ahora Madrid», en el que el PSOE «no ha intervenido», en declaraciones recogidas por Servimedia. Si lo hubiera hecho, «habría propugnado alternativas a recortar en políticas sociales e inversiones en distritos desfavorecidos».
Finalmente, la líder de Cs, Begoña Villacís, concluyó que la foto que deja el Pleno es que Ahora Madrid es un grupo compuesto por «retales de partidos» que no tiene «ningún plan para la ciudad» y «no puede gobernar Madrid» por ser «un caos». Ella justificó el voto en contra de Ciudadanos al PEF porque defiende «volver a la ley pero no a cualquier precio».
El fragmentado mapa político que se atisba tras las elecciones en Cataluña del 21 de dicembre obligará a pactos de tres y hasta cuatro partidos para que haya un president, mientras el fantasma de la ingobernabilidad por los vetos y la repetición de elecciones se hace cada vez más presente. Las encuestas sitúan a Ciudadanos en posición de disputar la victoria, al menos en porcentaje de votos, a ERC. Pero en la formación naranja asumen que una hipotética victoria no garantiza gobernar. «Formar gobierno va a estar difícil», ha reconocido Albert Rivera.
Así, Rivera, aunque considera posible un nuevo escenario político en Cataluña, ve nubarrones tras las elecciones. «Tenemos a Iceta intentando hacer tripartidos; a los de Podemos intentando hacer cualquier cosa que sea liquidar la Constitución; y el PP ya ha dicho entre bambalinas que muchos de sus dirigentes prefieren a Iceta antes que a Arrimadas«, ha explicado en una entrevista en esRadio.
Ante esta situación, en el núcleo duro de Ciudadanos saben que necesitan una ventaja clara sobre el PSC para agarrarse al argumento de la legitimidad para intentar gobernar: «Que la victoria sea tan clara que se vean obligados a apoyarnos o dejarnos gobernar, pero estoy convencido de que PP y PSOE cuando pasen las elecciones van a intentar pactar también que no gobierne Ciudadanos», ha dicho Rivera. Sus estrategas consideran que la clave es que Arrimadas obtenga más votos y escaños que la suma del PSC y los comunes.
Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos a la Generalitat, ha puesto desde el principio sobre la mesa un pacto con PSC y PP para sumar fuerzas y poder gobernar. Ocurre que en la formación naranja no se fían de Miquel Iceta, candidato del PSC, porque consideran que preferiría un nuevo tripartido con ERC y los comunes. De hecho, los socialistas llegaron a decir que rechazaban investir a Arrimadas, aunque luego matizaron el veto.
Pero, en todo caso, las encuestas sí dejan claro que la llave de la gobernabilidad en Cataluña, frente a dos bloques claros, estaría en el partido de Xavier Domènech, los comunes, pero tanto Ada Colau como Pablo Iglesias han descartado pactar con Ciudadanos tras el 21-D. En todo caso, una hipotética repetición de elecciones no se produciría hasta finales del mes de mayo.
En Ciudadanos llevan semanas recordando que el PP gobierna Madrid (y La Rioja o Castilla y León) y el PSOE manda en Andalucía gracias a Ciudadanos, que pactó la gobernabilidad con la lista más votada. «Lo que puede pasar es que votantes del PP y del PSOE en toda España no comprendan que con sus votos se formen gobiernos que no respetan la Constitución, que no va a cambiar el sistema educativo, que no van a quitar las subvenciones a entidades independentistas…».
El sustituto de James Costos como embajador de Estados Unidos en España se ha presentado con un vídeo en que declara su entusiasmo por el cargo que viene a desempeñar. «Hola, soy Richard Duke Buchan III y me hace mucha ilusión trabajar con vosotros como embajador de Estados Unidos en España y Andorra», dice.
El empresario, que llegó ayer domingo a Madrid, asumirá sus funciones como responsable de la representación de Estados Unidos ante España y Andorra, que engloba la Embajada de Estados Unidos en Madrid y el Consulado General de Estados Unidos en Barcelona.
Antes de que presente sus cartas credenciales al Rey de España y al Gobierno andorrano, la embajada estadounidense ha difundido un vídeo a través de Youtube en el que Buchan pone en valor la «larga historia en común» que tienen España y EE.UU. y se compromete a trabajar para «reforzar nuestra amistad, basada en una historia compartida, valores en común y respeto mutuo».
En un perfecto español, Duke Buchan explica que se crió en una hacienda de tabaco y ganado en Carolina del Norte. «Mi familia me enseñó la improtancia de escuchar y aprender de los demás, y lo voy a seguir poniendo en práctica. Como inversor internacional durante más de treinta años, yo sé que tender puentes entre las personas es esencial».
El nuevo embajador, que sustituye a James Costos en el cargo, mantiene fuertes vínculos con España desde hace casi cuarenta años, ya que estudió en las universidades de Valencia y Sevilla y ha viajado por gran parte del país.
«Desde que era pequeño, España me ha encantado. Me apasiona la riqueza histórica, cultural y humana de este gran país», dice en el vídeo. «Fui a vivir a vuestro precioso país por primera vez en 1980, y en estos últimos 37 años he vuelto muchas, muchas veces».
«Mi profundo interés me llevó a estudiar español en las importantes universidades de Valencia y Sevilla. Por eso mi esposa, Hannah, y yo enviamos a nuestros tres hijos, Cate, Beau y John, a pasar los veranos en España. Mi familia ha creado una fundación para fomentar el intercambio de estudiantes entre Estados Unidos y España, asegura Duke Buchan.
«Este es el encargo de mi vida. Estoy deseando vivir en España otra vez. Mi familia y yo tenemos muchas ganas de conocer aún mejor vuestro país», concluye.
Como fundador en 2001 del fondo de capital riesgo Hunter Global Investors L.P., con sede en Palm Beach (Florida), Buchan lideró esta empresa privada de gestión de inversiones que invierte en diversas clases de activos en todo el mundo.
Buchan acompañó al presidente estadounidense, Donald Trump, en múltiples actos de campaña y en los tres debates presidenciales, y el día de su toma de posesión también estuvo a su lado en el tradicional servicio religioso y se sentó con él en el juramento del cargo en el Capitolio.
Cuatro triunfos, once goles: tras empatar en Bilbao el equipo reaccionó y venció a Borussia, Sevilla, Al Jazira y Gremio
La intrahistoria de las dos semanas del cambio comenzó el 3 de diciembre. Los jugadores del Real Madrid hablaron en Valdebebas tras la decepción del empate cosechado en San Mamés la noche anterior. La sequía de goles, extraña en este grupo de futbolistas, hizo perder otros dos puntos al campeón vigente. Tenían que reaccionar. Ramos tomó la batuta en el mensaje único.
Todo el plantel, listo: «Hay que ganar al Barça para poner las cosas en su sitio», señala un líder de la plantilla madridista
La respuesta fue óptima. Vencieron 3-2 al Borussia Dortmund, con el buen dato de la recuperación del gol. Golearon 5-0 al Sevilla, el mejor resultado madridista en la competición nacional, y las dos victorias en el Mundial de Clubes significaron la consolidación de la confianza en ellos mismos. «Ahora hay que ganar al Barcelona para poner las cosas en su sitio», manifestaba ayer un líder del equipo.
Funciona sin las once bajas
Expoliado por once lesiones y las recaídas de Bale, Keylor y Varane, el alta médica de todos los efectivos ha permitido a Zidane recuperar también el buen fútbol del equipo. «El 5-0 al Sevilla y este triunfo en el Mundial de Clubes han mostrado al Real Madrid de siempre», señaló otro puntal de la plantilla. «Debemos seguir en esta línea y es fundamental ganar al Barcelona».
Cristiano afirma que la patada sufrida en su gemelo derecho por Geromel no le impedirá rendir al mejor nivel en el clásico. Zidane, por fin, puede planificar una alineación con estrategias puras de juego, sin pensar en solucionar el cúmulo de bajas con soluciones de apaño. «Volvemos a tener el bendito problema, que decía Molowny, tener que sentar a grandes jugadores en el banquillo», subrayaba un directivo. «Ahora mismo todos están en buenas condiciones para jugar el partido soñado».
La reunión de principios de mes tenía un último reto que marcará la temporada. «Hay que ganar al Barcelona el sábado, mantener este ritmo en la Liga y después eliminar al PSG en la Champions. Si lo conseguimos, este Real Madrid será el mismo de siempre, como el de los últimos años», advertía un veterano de plantel.
Los sindicatos CC.OO. y UGT y las patronales CEOE y Cepyme retomarán esta semana las reuniones sobre la negociación colectiva que incluye una revisión salarial que, según ha podido saber este periódico, será de hasta el 3% en 2018 y en 2019.
Esa será la recomendación que recogerá el nuevo acuerdo si ambas partes mantienen sus actuales propuestas y no se distorsionan con otras cuestiones, como el absentismo, la productividad, la cláusula de revisión y la duración del acuerdo, durante las próximas negociaciones.
Tanto la patronal como los sindicatos han variado ligeramente las propuestas que hicieron para la revisión salarial de 2017 y que finalmente quedó en agua de borrajas en julio pasado al no llegar a un acuerdo. CC.OO. y UGT pidieron entonces una subida de entre el 1,8 y el 3%, mientras que ahora hablan de un solo dígito: el 3%. Por su parte, CEOE y Cepyme plantearon incrementos de entre el 1,2 y el 2%, con un 0,5% adicional en función de las circunstancias de cada sector. Ahora proponen un 2,5% y otro 0,5% adicional.
Ambas partes han reconocido por separado a este periódico que «no debería de haber problemas para alcanzar un acuerdo» sobre la revisión salarial en el entorno del 3%.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha avanzado que el Ejecutivo planteará a los agentes sociales y al PSOE un alza del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2018 del 4%, con lo que subiría hasta 735,90 euros mensuales.
En una entrevista con el diario «20 minutos», Rajoy ha asegurado que el Gobierno también va a proponer «subidas importantes» para 2019 y 2020 dentro de «un gran acuerdo a tres años» que espera pactar con sindicatos, patronal y oposición. No obstante, el presidente afirma que dichas subidas tendrán que ser compatibles «con seguir creciendo y creando al menos 450.000 puestos de trabajo (al año)».
Rajoy ha enmarcado esta subida del SMI en un contexto en el que al Ejecutivo le «gustaría» que los sueldos fueran más elevados y «para intentar dar un mensaje» a los interlocutores sociales (empresas y sindicatos) que son quienes fijan las subidas salariales en el ámbito de la negociación colectiva.
«Debemos empezar a recuperar las rentas a un ritmo que permita seguir creando medio millón de empleos al año. Como todo en la vida, mantener el equilibrio es muy importante», ha dicho el presidente.
La subida del SMI se fija habitualmente mediante decreto ley en el último consejo de ministros del año -que será el próximo 29 de diciembre-, tras las consultas preceptivas con los agentes sociales.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha comparecido en el Senado, en la Comisión conjunta de Comunidades Autónomas y Constitucional, para informar acerca del desarrollo de las medidas del artículo 155 en Cataluña. La vicepresidenta ha explicado que el Gobierno ha realizado un «simulacro» sin incidencias de las elecciones, para garantizar la seguridad. En ese sentido, ha subrayado que estos comicios se van a celebrar con «legalidad, legitimidad y libertad».
Sobre el balance del 155, la vicepresidenta ha criticado con dureza la situación que dejaron los independentistas en Cataluña: «Los propósitos de los independentistas eran un engaño masivo, con consecuencias nefastas para el conjunto de los catalanes», ha comentado. «Hace dos meses la situación de Cataluña era insostenible», ha subrayado. Frente a ello, la aplicación del 155 ha sido «un acierto».
Sáenz de Santamaría se ha referido al «fanatismo cuasirreligioso» y ha asegurado que entre agosto y octubre la confianza cayó en Cataluña 30 puntos. La confianza en Cataluña se desplomó hasta situarse más de 20 puntos por debajo de la media de España (78,7 vs 99,6).
La vicepresidenta ha defendido que «el Estado reaccionó con la única respuesta posible, la ley y la política». «Y ante el rechazo de la UE, algunos acabaron rechazando a la UE misma», ha añadido en el Senado. El desafío independentista «ha sido el peor episodio de deslealtad de la historia de la democracia». Una deslealtad hacia los catalanes también porque el «proceso» ha sido «un fake en toda regla». «Un procés basado en la postverdad, en el que las falsedades no solo viajaban por la red, sino también en coche oficial».
«El objetivo de un mecanismo tan extraordinario es volver a la normalidad», ha sostenido, en relación con el 155. Sáenz de Santamaría ha señalado que la convocatoria de elecciones demuestra el respeto al autogobierno de Cataluña. «Desde 1977 se han celebrado casi medio centenar de procesos electorales, espero que todos respetemos legalidad y garantías», ha explicado.
Sáenz de Santamaría cree que se ha rebajado la tensión y la preocupación en Cataluña, y ha agradecido a los funcionarios su responsabilidad y profesionalidad.
En su comparecencia, la número dos del Ejecutivo ha recordado que el «Govern financió con fondos públicos más de una veintena de entes, institutos y organismos con el único propósito de alimentar el discurso independentista, que era lo que les importaba». En la primera reunión del Consejo de Ministros tras la aplicación del artículo 155, el Gobierno decidió extinguir el Diplocat. Y en el último Consejo, se ha acordado su completa liquidación.
En su balance, Sáenz de Santamaría también ha subrayado que el Gobierno ha procedido a cerrar las delegaciones en Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Austria, Italia, Portugal, Dinamarca, Polonia, Croacia, y también ante las organizaciones internacionales con sede en Ginebra, Estrasburgo, París y Viena. «Con ello, hemos ahorrado a los catalanes el coste –y, si lo permiten, el bochorno- de mantener abiertas delegaciones que, costaban más de 10 millones de euros, mientras se cerraban plantas enteras de hospital».
«Nadie obligó a la Generalitat a pagar más de un millón de euros para mantener la delegación en Estados Unidos, mientras se negaban 1.800 euros a los Ayuntamientos para pagar una plaza de guardería en Cornellá o en Hospitalet, como acaba de dictaminar el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña».
«¿Quieren saber cuántos acuerdos se adoptaban en las áreas prioritarias de los servicios públicos? Los mínimos», aseguró la vicepresidenta, y dio estos datos: los acuerdos sobre Educación descendieron un 26 por ciento; los relativos a Sanidad, un 28 por ciento; o los referentes a Asuntos Sociales un 30 por ciento.
Todo ello, completó, «después de haber rebajado en 1.000 millones de euros el presupuesto sanitario y en 5.500 millones el gasto social. Una cuarta parte del total». Las listas de espera en sanidad crecieran en un 10 por ciento, hasta 170.000 personas. «Y la lista de espera en la dependencia es la segunda más alta de España, con 80.000 personas esperando su prestación».
Más datos del balance que ha hecho el Gobierno sobre el 155: «En Justicia, las cuestiones tratadas en los Consejos de Gobierno se redujeron casi a la mitad (un 46 por ciento) y la aplicación del 155 ha revelado que los asuntos estaban paralizados durante semanas. Nos hemos encontrado con 26 contratos vencidos y no renovados. El de seguridad y el de traducción, entre ellos».
El independentismo, descabezado
Sáenz de Santamaría se ha defendido de las críticas que ha recibido este fin de semana tras decir en un mitin que el Gobierno había descabezado al independentismo: «Ustedes perdieron la cabeza con el independentismo. Y el artículo 155 ha descabezado a la Generalitat, y gracias a que no están ustedes en la consejerías se hace política neutral», ha defendido Sáenz de Santamaría. «Tienen ustedes la piel mucho más fina que la lengua. Les molesta que se diga que han perdido a sus líderes. Pero la lengua es más gruesa. Han llamado a los representantes del PP, del PSOE y Ciudadanos: franquistas, tardofranquistas, falangistas, golpistas, fachas, miserables, ladrones y psicópatas. Esa es su lengua. ¿Y les preocupa que no tienen ya sus líderes en la Generalitat para hacer política independentista?»
«Los únicos que resucitan a Franco todos los días en sus mítines son ustedes. Es intolerable. España es una democracia», ha advertido.
En la fachada de un edificio de Madrid, que puede ser cualquiera de la ciudad y casi cualquiera del país, cuelgan todavía media docena de banderas de España, una tan descolorida que parece la casa de un austriaco. En este edificio hay también una senyera catalana (sin estrella) y un papá noel agarrado a un balcón que uno no sabe si está escalando o tratando de escapar por la ventana hacia el exilio.
«¿Que por qué puse la bandera española? Pues para que se enteren».
El vecino del cuarto se refiere a los catalanes, claro. Según una encuesta realizada por GAD3 para Societat Civil Catalana y presentada esta semana, casi el 84% de los españoles se reconocen «preocupados» por el llamado procés independentista y más del 87% creen que el conflicto ha afectado a la imagen de Cataluña.
Rafael es uno de ellos. Otro vecino cualquiera. No tiene bandera en casa, ni papá noel. Está en Madrid, es valenciano, vive en Tenerife y tiene familia en Cataluña. También tiene su porcentaje de preocupación y uno de esos grupos de WhatsApp familiar en los que antes se mandaban memes y ahora sólo se mandan a la mierda. «Para mí Cataluña era un ejemplo de lo que tenía que ser España. Lo típico: la comunidad más europea, donde pasaba todo, donde estaban los mejor eventos deportivos, la mejor agenda cultural… Yo admiraba a los catalanes y me ha sorprendido mucho que, por la ideología de un grupúsculo, Cataluña se haya convertido en una comunidad follonera. Sé que no podemos generalizar, pero mi sensación es que se han aborregado y han perdido el sentido común. Y estoy tan cansado del dichoso procés que tengo ganas de que se piren, hagan su aldea vikinga y se queden en su reducto».
El 90% de todos los españoles y el 87% de los catalanes están convencidos de que la actual situación ha afectado a la relación entre Cataluña y España. Pero, ¿cómo ha afectado?
Antonio Valdecantos (Madrid, 1964) es filósofo, ensayista y catedrático de la Universidad Carlos III: «Da la impresión de que en el resto de España existía, casi hasta el último momento, una especie de ceguera voluntaria ante la cuestión catalana, como si suscitara una mezcla de incredulidad (‘al final no pasará nada’), de aburrimiento (‘allá ellos con sus cosas’) y de desdén (‘que nos dejen en paz’). Y cuando el asunto cobró ya un rostro torvo, las reacciones pusieron de manifiesto esa falta de reflexión y casi todo el mundo se quedó sin saber qué decir. Se ha asumido de manera fatalista que la ruptura cultural y mental es un hecho irreversible, pero no se han sacado las consecuencias pertinentes: una España que admitiera que Cataluña está ya en otra onda se convertiría en un país mutilado, de manera que es natural que se prefiera no asumir esa desagradable verdad. También cabe la reacción de quien habiendo perdido un ojo, dice: ‘Peor para el ojo’».
La reacción del resto de España ante lo que estaba ocurriendo en Cataluña ha pasado por pitar a Piqué en cada estadio, cantar por Manolo Escobar, aquellos rugidos marginales de «a por ellos» antes del 1-O y engalanar los balcones como si Iniesta le marcara a Stekelenburg cada domingo.
«Más allá de las anécdotas, no hay duda de que la crisis catalana ha reforzado la identidad española», sostiene Carmen González Enríquez, investigadora principal del Real Instituto Elcano y catedrática de Ciencia Política de la UNED.
En junio del año pasado, antes de que la tensión se desbordara en Cataluña, presentó un informe que hablaba del «declive de la identidad nacional» y radiografiaba González Enríquez el «complejo de inferioridad» que arrastramos desde el franquismo los españoles, a la cola de Europa en autoestima. «El abuso de los símbolos y la retórica nacionalista por parte de las autoridades franquistas creó el efecto contrario tras la Transición: el rechazo al nacionalismo español y a sus símbolos, la bandera y el himno, por su identificación con ese período. A la vez, los movimientos nacionalistas periféricos y el entusiasmo con el que la izquierda española los apoyó como liberadores durante la Transición y en años posteriores, contribuyeron aún más a debilitar ‘lo español’, hasta el punto de que la exhibición de una bandera española pasó a ser indicador de una ideología conservadora cuando no de nostalgia por el franquismo. La misma palabra ‘España’ resultó sospechosa y fue sustituida a menudo por ‘el Estado español’, una expresión de escasa resonancia emotiva», decía su estudio.
Uno de los efectos que ha tenido el procés ha sido romper ese estigma, reflexiona hoy la investigadora. «La débil identidad española se ha reforzado ante la aparición de un enemigo, alguien que amenaza con romper la unidad territorial del país, y se ha liberado la expresión de esa identidad nacional con esta profusión de banderas nacionales por todas partes que vemos hoy».
‘Nacionalismo español’
¿Qué hay detrás de esas banderas, además del aparato de aire acondicionado? ¿Son de derechas todos los que exhiben hoy la rojigualda? «Es muy difícil afirmar esto», admite Valdecantos, «pero no me imagino a muchas personas de izquierdas colgando la bandera en el balcón, si no es por el fútbol. España tiene un sano desapego a esos símbolos nacionales por los que en otros países derraman lágrimas y sería lamentable que de pronto nos volviéramos amantes de esta clase de hábitos».
Jordi Muñoz, politólogo valenciano e investigador en la Universitat de Barcelona, escribió en 2013 un ensayo sobre la «construcción política de la identidad española» y hablaba del tránsito desde el nacionalcatolicismo franquista a lo que él llama «patriotismo democrático», cimentado alrededor de la fiel adhesión a la Constitución del 78 y a la Transición como «mitos nacionales», el estatus del castellano como idioma común y el reconocimiento de la pluralidad interna del país sin cuestionar nunca el carácter indivisible de la nación.
Para Muñoz, la existencia de un nacionalismo español en España es incuestionable. «La ideología que quiere hacer coincidir las fronteras del Estado español con las de la nación española es el nacionalismo español y la dialéctica con los nacionalismos periféricos -catalán y vasco, principalmente- es un elemento constante en la construcción del nacionalismo español a lo largo del tiempo. También ahora».
Según Carmen González Enríquez es complicado hablar de un nacionalismo español frente al catalán porque los nacionalismos se definen «contra algo» y España nunca ha tenido nada contra lo que definirse. «No hemos participado en guerras mundiales, no hemos tenido fronteras cambiantes ni hemos sido víctimas de amenazas externas. El nacionalismo catalán significa el deseo de construir un Estado independiente pero eso en el caso español no tiene sentido porque ya tiene ese Estado».
Tampoco lo ve Antonio Valdecantos: «No, descontando episodios muy minoritarios, no lo hay en el sentido más castizo y agresivo del término y yo no lo echo de menos».
Jordi Muñoz, por contra, sí distingue un nacionalismo español con unas características distintas a otros nacionalismos de Estado de nuestro entorno. «Cuando el nacionalismo de Estado no tiene que hacer frente a ninguna amenaza interna o externa, se convierte en un ‘nacionalismo banal’, que decía Michael Billig. La presencia de la bandera o de los símbolos y lenguaje nacionales en muchos países pasa casi inadvertida, se normaliza y pierde relevancia hasta hacerse casi invisible. En cambio, cuando un nacionalismo se enfrenta a un reto como el que plantea el independentismo catalán ahora, o antes el vasco, entonces se mantiene despierto y explícito».
Según el politólogo valenciano la reacción del españolismo ante el procés no es nueva y sigue un patrón similar al de años anteriores. En 2006, en pleno conflicto por la aprobación o no del Estatuto catalán y con el PP en la calle recogiendo firmas, ya hubo llamamientos al boicot. Y aún antes, en 1918, durante la primera campaña autonomista, o en 1932, cuando se aprobó el primer estatut, se repartían pasquines en Madrid que decían: «¡Comerciantes! ¡Pueblo! Hasta no saber a qué ateneos, no compréis productos catalanes».
«No veo nada nuevo bajo el sol; ya hubo boicot y gritos de ‘puta Barça, puta Cataluña’ en los estadios. Es sólo una repetición de algo que ya hemos visto y que expresa un rasgo más o menos permanente del nacionalismo español», insiste Muñoz. «Puede tener algún rasgo nuevo porque la historia nunca se repite exactamente igual, pero creo que la corriente de fondo es la misma».
Según la encuesta de Societat Civil, un 70% de los españoles está en contra del boicot a los productos catalanes, cuatro de cada diez ciudadanos residentes fuera de Cataluña tienen sus ahorros en entidades catalanas y uno de cada cuatro es hincha del Barça o del Espanyol.
«El boicot es una reacción cazurra de quien se cree un dechado de justicia, pundonor e inteligencia», censura Antonio Valdecantos. «’¡Que se enteren estos catalanes, que sólo piensan en el dinero! ¡Pues van a ver lo que vale un peine y cómo nos las gastamos los de mi pueblo!’. Estos sentimientos son, por fortuna, privativos de la España más casposa».
– ¿Ha provocado el procés, más allá de boicots, una desafección de los españoles hacia los catalanes?
– Eso, lamentablemente, sí. La concordia nunca ha sido demasiado esplendorosa, pero la hispanofobia del independentismo catalán, francamente plagada de odio, se está devolviendo con la misma moneda, lo cual va a traer consecuencias poco halagüeñas en el futuro.
¿Ha vuelto el orgullo español para quedarse o es puntual la hostilidad entre catalanes y el resto de España?
«Es que lo de Cataluña no es algo puntual», responde ahora Carmen González. «Es el suceso político más importante que ha afectado a España desde el golpe de Estado de Tejero. Yo nunca he visto mayor interés por la política nacional como ha ocurrido con lo de Cataluña y creo que esto lo vamos a tener muy presente durante muchos, muchos años».
En estos últimos domingos, la liturgia ha subrayado lo que significa ponerse en una actitud de vigilancia y lo que significa concretamente preparar el camino del Señor. En este tercer domingo de Adviento, llamado “Domingo de la alegría” (Gaudete), la liturgia nos invita a captar el espíritu con el que todo esto sucede es decir, precisamente, la alegría, San Pablo nos invita a preparar la alegría del Señor asumiendo tres actitudes. Escucha bien, tres actitudes, la primera, la alegría constante; segunda, la oración perseverante; y la tercera la acción de gracias continua. Alegría constante, oración perseverante y acción de gracias continua.
La primera actitud es la alegría constante. “estad siempre alegres” (I Ti. 5, 16), dice San Pablo, es decir, permanecer siempre en la alegría aún cuando las cosas no vayan de acuerdo con nuestros deseos; pero hay esa alegría profunda de la paz, también es alegría que está dentro. Y la paz es una alegría a “nivel del suelo”, pero es una alegría. Las angustias, las dificultades y los sufrimientos, atraviesan la vida de cada uno; y a menudo, la realidad que nos rodea parece ser inhóspita y árida, como el desierto en el que resonaba la voz de Juan el Bautista, como nos recuerda el Evangelio de hoy (cf. Jn 1, 23). Pero precisamente, las palabras del Bautista revelan que nuestra alegría se basa en la certeza de que este desierto está habitado: “En medio de vosotros está uno que no conocéis” (v. 26). Se trata de Jesús, el enviado del Padre que viene, como dice Isaías “a anunciar la buena nueva a los humildes, a curar las heridas de los corazones quebrantados, a proclamar la libertad a los cautivos, para promulgar el año de gracia del Señor. “(61, 1-2). Estas palabras, que Jesús dirigirá a los suyos en la sinagoga de Nazaret, aclara que su misión en el mundo consiste en la liberación del pecado y de la esclavitud personal y social que produce, Él ha venido sobre la tierra para volver a dar a los hombres la libertad de los hijos de Dios, que solo él puede dar, dar la alegría.
La alegría que caracteriza la espera del Mesías, se basa en la oración perseverante: esta es la segunda actitud. San Pablo dice. “Orad sin cesar” a través de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano no se compra, no se puede comprar: viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuanto más estamos enraizados en Cristo, más cerca de Jesús, más encontramos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas. Por eso el cristiano habiéndose encontrado a Jesús no puede ser un profeta de desventuras, sino un testigo, y un heraldo de alegría. Una alegría para compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace que el camino de la vida sea menos doloroso.
Y la tercera actitud indicada por Pablo es la acción de gracias continua, es decir, el amor agradecido a Dios. Él es de hecho mucho más generoso con nosotros, y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y su bondad, viviendo así en una acción incesante de gracias.
Alegría, oración y gratitud son tres actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de una manera auténtica. Alegría, oración, y gratitud. Digamos todos juntos: alegría, oración, y gratitud [la gente repite]. ¡Una vez más! [ellos repiten].En esta última etapa del tiempo de Adviento, nos confiamos a la intercesión materna de la Virgen María. Ella es la “causa de nuestra alegría”, no solo porque trajo a Jesús al mundo, sino porque nos reenvía constantemente a Él.
Dios, que es Amor, creó al hombre por amor y lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha capacitado para establecer el vínculo sagrado del matrimonio, íntima comunión de vida y amor entre ellos, “de manera que ya no son dos, sino una sola carne” (Mt 19,6). Dios ha creado el matrimonio y lo ha bendecido y dijo: “Creced y multiplicaos” (Gn 1, 28). La alianza matrimonial del hombre y de la mujer, fundada y estructurada con leyes propias dadas por Dios, esta ordenada por su propia naturaleza a la común unión y al bien de los cónyuges, y a la procreación y educación de los hijos. Jesús enseña que, según el designio original divino, la unión matrimonial, por ser total, es indisoluble: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mc 10,9).
Al contraer matrimonio válido, los contrayentes adquieren el compromiso de amarse mutuamente, con amor sincero, total e indisoluble. Por ello los esposos se comprometen a guardarse mutuamente fidelidad conyugal; a soportarse mutuamente con paciencia y vivir en paz y concordia; ayudarse en sus necesidades espirituales y corporales; a aceptar a los hijos, y los problemas que ocasionan, confiando en su Providencia; y a educar cristianamente a los hijos. No basta traer hijos a este mundo, es deber de los padres educarlos humana y cristianamente como hijos de Dios, hermanos de Jesús, futuros ciudadanos del Cielo.
A causa del primer pecado, que ha provocado también la ruptura de la comunión del hombre y de la mujer, donada por Dios, la unión matrimonial está frecuentemente amenazada por la discordia y la infidelidad. Sin embargo, Dios, en su infinita misericordia, no abandona al hombre y a la mujer, sino que les concede su ayuda para que puedan realizar la unión de sus vidas según el designio divino original. Por ello Jesús lo elevó a la dignidad de Sacramento.
El matrimonio es un sacramento instituido por Jesús, el Hijo de Dios, para santificar la unión del hombre con la mujer. Es una alianza sagrada por la que ambos se comprometen a amarse y ayudarse con amor total y definitivo, y de esa forma alcanza la realización personal y llegar al cielo. El sacramento, pues, santifica a los esposos, les da gracia necesaria para amarse mutuamente, abrirse a la vida y educar los hijos que nazcan de la unión conyugal.
En el Antiguo Testamento Dios ayuda a su pueblo a madurar progresivamente en la conciencia de su designio original sobre el matrimonio, iluminándolo para que comprenda que el amor conyugal es exclusivo e indisoluble. La alianza nupcial entre Dios y su pueblo Israel prepara y prefigura la alianza entre Cristo y su esposa, la Iglesia. Jesucristo no sólo restablece el orden original del matrimonio querido por Dios, sino que otorga la gracia para vivirlo como sacramento, es decir, como signo del amor esponsal que él tiene a su Iglesia. “Maridos, amad a vuestras mujeres como Jesucristo ama a la Iglesia” (Ef 5, 25).
El matrimonio cristiano es uno, es decir, que la alianza esponsal, por ser signo de amor total, no pude hacerse más que entre un solo hombre y una sola mujer. Excluye plenamente la poligamia. Es indisoluble y no pude romperse sino con la muerte de uno de los dos cónyuges. Entre cristianos, el matrimonio verdadero y legítimo tiene que ser sacramento. Entre cristianos no se puede separar el contrato matrimonial del sacramento. El contrato matrimonial solo, sin sacramento, es solamente válido entre infieles o no bautizados, porque ellos no pueden recibir el sacramento. El matrimonio civil no es sacramento.
Para contraer lícitamente el sacramento del matrimonio es necesario estar en gracia de Dios e instruidos en la doctrina cristiana. No es sacramento obligatorio, sino voluntario.