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Pablo Casado: «La campaña fue un acierto y yo tengo mandato para cuatro años»

Tras el batacazo de las generales, y a bocajarro de las críticas internas que le afean los «errores», el presidente del PP ve en el 26-M la oportunidad de reivindicarse como «única alternativa» al PSOE. Pablo Casado asegura que no dimitirá «pase lo que pase», porque opina que su proyecto tiene legitimidad «a largo plazo».

¿A qué errores atribuye su mal resultado en las generales?
El análisis que hemos hecho de las elecciones es que hubo un error, y tres espacios de mejora… subjetivos. El primero de esos espacios fue que hemos hecho un programa muy extenso y hay quien nos ha dicho que no fijamos el mensaje. El segundo: hemos hecho una campaña racimo, con muchos actos, y hay quien ha dicho que no nos hemos centrado en los sitios prioritarios. Y el tercero: se ha hecho una campaña muy abierta a los medios de comunicación, y hay quien ha dicho que Pedro Sánchez y Santiago Abascal no han dado casi ninguna entrevista y les ha ido mejor. Son cosas subjetivas porque si las elecciones hubieran ido bien, nos dirían que esos tres temas fueron la clave del éxito.
¿Y el error?
Mi error fue no saber ver que para Vox y Cs éramos el rival verdadero. Decían que querían echar a Sánchez, y lo que querían era quitarle apoyos al PP. De eso no me di cuenta hasta la noche electoral, donde vi que ellos celebraban la victoria de Sánchez.
Era notorio que Vox y Ciudadanos competían por el mismo voto que el PP, ¿de verdad no se dio cuenta hasta la noche electoral?
No, no digo eso, sino que arremetían contra nosotros. Lo hemos visto después, en el análisis segmentado de la campaña: dedicaron muchos más minutos a meterse con el PP que al PSOE. ¿En esta campaña estamos cambiando la estrategia con Cs y con Vox? Lo que estamos haciendo es responder a algunas de las críticas. Vox se ha pasado meses insultando al PP y nosotros lo único que hemos hecho es ubicarlo ideológicamente más a la derecha que el PP. Es una cosa evidente que ellos llevan a gala. Y si hablamos de Rivera, recordamos los casos de corrupción que ya tiene, la inutilidad de su voto en Cataluña, las cuatro derrotas consecutivas que lleva o que ahora dice que son liberales y en las autonomías que gobierna el PP no querían bajar impuestos.
¿Sólo admite un único error?
Yo es el análisis que hago, sí. Es un acierto que yo haya estado todos los días hablando de economía y desaceleración, porque eso es lo que le preocupa a la gente y, como en 2008, el tiempo nos dará la razón. ¿Ha sido un error hablar de Cataluña? Para mí es el problema más importante que hay en España. El contenido, para mí, ha sido acertado. Las listas electorales de esta campaña son las acertadas. Ahí niego la mayor. Estoy muy orgulloso de decir que en el PP ha cabido todo el mundo: personas de equipos de Rajoy, de Aznar, nuevos o que han vuelto a la política. No, no creo que haya habido un error en equipos; no, no creo que haya habido un error en el contenido y sí creo que ha habido un error al no haber visto que los supuestos aliados al final no eran un bloque que quería echar a Sánchez, sino dos partidos que querían competir por la hegemonía en el centroderecha… y que han fracasado.
¿El giro al centro que escenificó la semana pasada ante los barones del PP no evidencia que antes hubo un escoramiento a la derecha?
La fuga de votos, según todos los estudios, fue simétrica. Desde ese punto de vista, la estrategia de mantenernos en el centroderecha y en una posición central de los partidos que supuestamente querían acabar con el Gobierno de Sánchez parece acertada. El PP no se ha movido. ¿Dónde está el giro? Estamos diciendo exactamente lo mismo que en las primarias y la Convención Nacional: bajada de impuestos, unidad nacional, seguridad, defensa de las familias y regeneración. ¿Eso es de centro o de derechas? El análisis está siendo más descarnado con el PP que con el resto de partidos que no han cosechado buenos resultados.
Es el barón Alberto Núñez Feijóo el que ha afeado esos «giros» y los «errores estratégicos», en plural.
Yo ya he dicho cuál ha sido el error en la campaña: no ver que Cs y Vox nos tenían como su adversario.
Eso es achacarle el mal resultado a otros.
No, no, es tener una estrategia de responder a las críticas y dedicar más esfuerzo a informar a tus electores de que eso que estaban haciendo Vox y Cs estaba pasando. El contenido de la campaña y los temas del programa han sido un acierto y por eso son los mismos ahora.
Pero Feijóo lo que le atribuye a usted es no haberse diferenciado suficientemente de ellos, sobre todo de Vox. ¿Qué le responde?
Hay que recordar una cosa: yo soy el primer presidente del PP elegido por primarias. Tengo un mandato de toda la afiliación para los próximos cuatro años. Y tengo muy claro cuál es el proyecto a medio plazo en el que hay que reconstruir el partido piedra a piedra. Yo cojo un partido al que todas las encuestas le auguraban un sorpasso claro de Cs, dividido por las primarias y deprimido por la injusta moción de censura.
¿El PP sigue igual de dividido?
El partido está unido. Se resolvió la tensión. Si di tres vueltas a España antes de las generales fue para constatarlo en primera persona. Yo ya ni me acuerdo qué votó cada uno, y me siento apoyado. Nosotros recuperamos en los primeros meses mucho voto hasta la irrupción de Vox. Pero este proyecto no es para nueve meses: los milagros, en Lourdes. Lo que estamos haciendo es mantener la unidad y contar mucho con los presidentes autonómicos. Y estoy muy agradecido al apoyo que me han dado todos.
¿No fue un error abrirse, el último día de campaña, a que Vox entrase en un hipotético Gobierno?
¿Es un error que se diga que, a la hora de llegar a un acuerdo, el partido que tiene que plantear propuestas es el que tiene los escaños decisivos? Es un enfoque que todo el mundo ha hecho y sin embargo sólo se ha puesto el foco sobre el PP. ¿Por qué no se dice que Cs ha dejado la puerta abierta a cerrar gobiernos con el PSOE en ayuntamientos y autonomías? ¿O que no quiso un acuerdo de listas conjuntas en el Senado?
¿Pero reconoce que los guiños a Vox han beneficiado a Albert Rivera? Feijóo también ha asegurado que el PP «le ha regalado una parte de su electorado a Cs, diciendo que es un partido de centroizquierda».
¿Quién ha situado a Cs en el centroizquierda? [Lo hizo él mismo en octubre, y después de las elecciones] Yo no he hablado de Vox ni de Cs en toda la campaña, y a lo mejor ése ha sido el error. Quien se ha situado ahí es Cs diciendo que va a cerrar pactos con el PSOE. Yo, por no situar, ni he resituado al PP: llevo diciendo lo mismo nueve meses.
¿Y por qué hay personas relevantes del PP que no opinan igual?
Pregúntenselo a ellos. En el Comité Ejecutivo vi un partido unido en el que todo el mundo entiende que la nueva dirección ha hecho en pocos meses lo que tenía que hacer.
Pero si el PP no se ha movido del centro ni se ha resituado, como usted dice, ¿por qué son los propios barones populares los que le piden que vaya al centro?
A mí nadie me ha pedido que me vaya al centro, porque el PP no se ha movido de ahí desde que fue fundado.
Moreno le pidió construir mayorías desde «el centro», Feijóo le pidió ensanchar el partido para abarcar centralidad y Mañueco le pidió una nueva oferta electoral «desde el centro». Si no es para pedirle que mire al centro, ¿por qué lo dicen?
Habrá que preguntarle a Juanma Moreno si en Andalucía la negociación con Vox y Cs para llegar a la Junta se hizo abandonando el centro. Yo creo que no. Ocupar el centro no es moverse de sitio. Estar en el centro no quiere decir que renuncies a la batalla ideológica con entusiasmo. El centro no es un espacio, es cómo defiendes tus posicionamientos.
¿Feijóo lo llamó antes de la derrota para advertirle de manera previa de los «errores estratégicos» que le ha afeado ahora?
No he visto ni una sola crítica de Feijóo. Lo que he visto es mucha generosidad por su parte. Yo presido el PP y yo soy el que marca la política del PP, avalado por toda la militancia. Yo no tengo ninguna matización que hacer a nada de lo que ha dicho. Ahora estamos volcados en una campaña electoral y lo que hay que hacer es reconstruir el espacio. Creo que hay urgencia de que el PP vuelva al Gobierno de España, pero al Gobierno de España todos los presidentes han llegado a la tercera, menos Zapatero, y todos sabemos por qué fue. Felipe, Aznar, Rajoy y Sánchez, a la tercera. Estamos hablando de un proyecto que es a medio y largo plazo, que se tendrá que juzgar en el próximo congreso, en cuatro años.
¿Usted cree que sigue ejerciendo el liderazgo moral del PP?
Esto es como el liderazgo de la oposición: no es algo opinable. Eso te lo dan los congresos. Ahora mismo lo que tenemos que hacer es ganar estas elecciones. Somos la única alternativa, y las urnas han demostrado que la división del voto ha sido mejor para la izquierda.
¿Pase lo que pase el 26 de mayo, Pablo Casado seguirá siendo presidente del PP? ¿Aunque perdiese todos sus feudos regionales?
Si el resultado, que estoy convencido de que va a ser bueno, no lo fuera tanto, el proyecto de reconstrucción del partido piedra a piedra tiene que seguir. Eso no va a pasar, pero, pase lo que pase, yo tengo un mandato de los afiliados para cuatro años. Además, en estas elecciones ni me presento yo ni la dirección nacional. Una directiva, por cierto, en la que hay cuatro ex ministros, dos ex alcaldes y varios portavoces que estaban antes de que yo llegara. Por tanto, éste es un partido coral.
Y si la dirección es coral, ¿por qué se sustituyó a Javier Maroto por Cuca Gamarra en la coordinación de la campaña autonómica y local?
Es que no se le sustituye. Maroto es el número tres del partido. Junto con el secretario general, reforzará la estructura territorial y orgánica del partido, porque son las personas de mi máxima confianza.
Pero Maroto iba a dirigir esta campaña y ya no lo hará. ¿Y cuál será el cambio de estrategia? ¿Qué ofrece para revertir la ventaja de Cs en plazas relevantes como Madrid?
Haber gestionado mejor que nadie ayuntamientos, diputaciones y autonomías. Cs y Vox nunca lo han hecho. Cs ha gestionado Arroyomolinos, donde el alcalde está procesado por corrupción, y Valdemoro, con una moción de censura. Y en Granada gobiernan con un alcalde imputado del PSOE después de haber echado a un alcalde absuelto del PP. El segundo eje de la campaña es el contrapeso de poder de Sánchez. Y el tercero es la enseñanza del 28-A: ahora sí, para que Sánchez no tenga patente de corso, la única alternativa es votar al PP.
¿Ha podido engrandecer las expectativas de Vox entrando en su terreno en temas como el aborto?
Si el PP no hubiera respondido a cualquier debate, muchos electores no nos habrían votado. Yo no hago responsable a nadie del desgaste, pero es verdad que muchos electores que ya estaban decepcionados.
¿Fue un error plantear su «opción personal» de derogar la Ley de plazos antes que la del partido?
Lo que es un error es estar en las campañas que sirven para dividir y que interesan más a la izquierda, como la Memoria Histórica o ésta.
Intervenciones como la de Adolfo Suárez Illana, relacionando «neandertales» y aborto, sí pueden haber trasladado cierta imagen de radicalización, ¿no cree?
Si analizo las intervenciones de otros partidos, me preocupo bastante. Que el PSOE haya sido tibio con dictaduras como Venezuela, eso sí que me preocupa. Ha sido una campaña con muchas tergiversaciones, sobre todo con el PP.
En el partido escoció que se sustituyera de las listas a perfiles gestores por candidatos más mediáticos. ¿Qué explicación les da?
Todos los miembros de los gobiernos de Rajoy y de Aznar que han querido ir en listas han ido. Y hay otras personas que, muy a mi pesar, prefirieron ir al sector privado. Ojalá Fátima Báñez siguiera en el partido.
No ha criticado el último CIS de Tezanos. Es una novedad. ¿Lo hace para movilizar al electorado de derechas en torno al PP, por el miedo a perder todas las autonomías?
Nos puede pasar lo que al PSOE en 2015: que perdió en muchas capitales, pero gobernó en coalición. Hay algunas autonomías y ayuntamientos donde aunque no ganemos, podemos sumar. El poder territorial del PP podría incrementarse a pesar de no haber subido en votos. Aunque nos gusta ganar a todo.
Ha pedido a Cs que se abstenga para que la investidura de Sánchez no dependa de independentistas y Podemos. Si entiende que eso es lo mejor para España, ¿lo coherente no sería que lo hiciera el PP?
No, porque yo nunca he pactado con Sánchez, y Rivera ha pactado con él en 2015, en 2016 con Susana Díaz y ahora se ha abierto a pactar con el PSOE en autonomías y municipios. El 26-M va a condicionar no sólo el contrapeso de poder, sino qué Gobierno va a hacer Sánchez. Si tiene un mal resultado, le va a ser más difícil hacer un Gobierno con Podemos y ERC, que es lo que quiere. Y si Cs tiene un mal resultado, se le puede hacer muy largo eso de ser la oposición desde el tercer puesto. Les digo una cosa: que Rivera siga aspirando a ser líder de la oposición en las siguientes elecciones, que yo voy a aspirar a ser presidente. Yo fui el que dijo en Bruselas que estos Presupuestos eran letales y el que dijo que iban a hacer una subida de impuestos, y a los dos días de las elecciones han mandado un plan con 26.000 millones en subidas de impuestos.
El PIB ha acelerado su crecimiento en 2019. ¿De verdad ve la recesión a la vuelta de la esquina?
Cuando se encienden las luces rojas tienes que hacer lo contrario de lo que está haciendo el Gobierno por petición de los comunistas de Podemos. Hay que bajar los impuestos, reducir trabas burocráticas, flexibilizar el mercado laboral, mejorar la formación, abaratar los costes energéticos y generar confianza.
¿Habrá una bajada masiva del IRPF en las regiones del PP?
Desde luego.
¿El PP vetaría a Iceta en el Parlament catalán para que no pueda ser presidente del Senado?
No es el presidente del Senado que necesita España quien ha hablado de indultos y ha dicho que tenía que haber una consulta de autodeterminación en 10 años. Es preocupante que él presida la Cámara que puede verse abocada a aplicar el artículo 155 de la Constitución, incluso con Sánchez. Y en el Parlament, que el PSC hable con Cs.

Una goleada de pico y pala

Las constantes y diversas lesiones han representado en esta trémula temporada del Real Zaragoza un factor limitante de primer orden, erosionando de modo indiscutible las posibilidades del equipo, su verdadero alcance y potencial. Sirva el caso, como ejemplo, de Raúl Guti, un chico que amaneció la temporada pasada como un futbolista de rasgos totales, capaz de mucho, tanto en cantidad como en calidad, capaz de ocupar las cuatro posiciones del centro del campo y de adaptarse a todo tipo de modelos: a jugar tocando, a jugar buscando espacios, a jugar presionando, replegando… Un chico que, digamos, se ha perdido esta temporada por sus problemas de pubis y otros derivados de ello. Su aparición en el once en Extremadura, dadas sus características, avisaba del Zaragoza que venía: sacrificado en lo físico, inteligente en el campo, intenso en las disputas, y con la suficiente claridad, intención y finura en los usos y combinaciones de la pelota como para desbordar al Extremadura.

Guti encarnó, de este modo, como nadie, al Zaragoza que ganó en Almendralejo, hasta que se le agotó el combustible, se fue al banquillo y los observadores sacaron la conclusión de la buena noticia que sería tenerlo al año que viene en plenas facultades. Al igual que Guti, Javi Ros. Y al igual que Javi Ros, James. Y Pep Biel. Entre los cuatro centrocampista cocinaron una victoria inapelable, fraguada en el desgaste, en el mono de faena, en el pico y la pala en la mina. El Zaragoza corrió pero también tocó, principalmente hacia los lugares donde el Extremadura presentaba nítidas debilidades, explotando los espacios a la espalda de los laterales locales, ganando, palmo a palmo, cada metro de campo con tesón, esfuerzo y pierna dura, imponiéndose en la presión y, algo inusual este año, también en las segunda jugadas: Guti, Ros, Igbekeme y Biel lo barrieron todo antes de catapultar los ataques de Marc Gual o Álvaro Vázquez.

Decía Víctor Fernández en la víspera del encuentro que temía por la superioridad física del Extremadura, subrayando, según su opinión, la debilidad de su equipo en esta concreta calidad. Sin embargo, el Zaragoza ayer exhibió muchas más piernas y pulmones que el rival. Guti y James (aún mermados), Javi Ros, Delmás, y un Álvaro Vázquez más estajanovista que matador trabajando en la banda izquierda… El equipo se multiplicó. Llenó todos los espacios del terreno de juego. Corrió hacia abajo, pero sobre todo hacia arriba. Y le dio al partido y al rival lo que en cada momento precisaba. Advertía también Víctor en la previa que había que saberle jugar a este Extremadura de cinco victorias consecutivas, imparable y devastador en el último mes y medio, con una explosión emocional fuera del alcance de este alicaído Zaragoza… Y el equipo aragonés bordó la interpretación del choque. Lo hizo, además de con acierto táctico, con oficio, otro de los temores previos a este cita que venía envenenada y se convirtió, al final, en un respiro de vida.

El Congreso Nacional Africano conserva la mayoría absoluta en Sudáfrica pese a obtener su peor resultado

El Congreso Nacional Africano (ANC, en sus siglas en inglés) ha ganado ampliamente las sextas elecciones de la democracia en Sudáfrica, celebradas el pasado miércoles, aunque con los peores resultados desde que Nelson Mandela le llevó a la victoria en 1994. El presidente saliente, Cyril Ramaphosa, será elegido y tomará posesión en Pretoria el próximo 25 de Mayo.

Con el 58% de los sufragios, el CNA ha vuelto a retroceder. El partido ya sufrió una fuerte caída en las últimas elecciones de 2014 y ahora ha vuelto a perder un 5% respecto al 62% obtenido hace cinco años. Los dos mandatos del expresidente Jacob Zuma (2009-2018) hicieron mucho daño al CNA y, aunque Ramaphosa empujó a Zuma a retirarse a principios de 2018, la serie de escándalos de corrupción acumulados y la alta tasa de desempleo, del 27% —pero que supera el 50% entre los jóvenes—, ha pasado factura a la formación.

Ramaphosa prometió «reparar» los «errores» de su partido, erradicar la corrupción y relanzar la economía, una declaración de cambio que ha definido como un “nuevo amanecer” (New Dawn). Pero un año después de llegar al poder, el exsindicalista reconvertido en exitoso hombre de negocios no ha podido materializar sus promesas.

Y mientras el partido de Nelson Mandela, que ha gobernado los 25 años de democracia desde la caída del régimen del apartheid, se desinfla, gana terreno el populismo de Julius Malema. Su formación, los Combatientes por la Libertad Económica (EFF, en sus siglas en inglés), ha registrado un ascenso notable. Del 6% obtenido en 2014, en los primeros comicios a los que se presentó, el EFF ha subido al 10,5%. Y aunque no están “totalmente satisfechos [de los resultados] porque esperábamos más», ha dicho a la agencia France Presse Dali Mpofu, uno los responsables del partido, las cifras indican que Sudáfrica se encamina hacia «la era de las coaliciones», pronosticó. «Ningún partido contará con una mayoría absoluta en las próximas elecciones».

Cyril Ramaphosa, el 3 de mayo cerca de Ciudad del Cabo. ampliar foto
Cyril Ramaphosa, el 3 de mayo cerca de Ciudad del Cabo. Sumaya Hisham REUTERS

La Alianza Democrática (DA, en sus siglas inglesas) se revalida como principal partido de la oposición, con un 20,6% de los votos, aunque con un ligero retroceso de dos puntos respecto a 2014. Su líder, Mmusi Maimane, se ha mostrado confiado: “Ya sea en 2021 [en las municipales] o en 2024 [en las legislativas], demostraremos a este país que podemos reunir a todos los sudafricanos y traer el cambio a esta nación».

Veinticinco años después de la derogación de las leyes que dividían racialmente a la población, la desilusión va calando sobre la inicial ilusión democrática. La radiografía de Sudáfrica muestra aún claras señales de segregación, además de división y desigualdad social, la pobreza afecta al 55% de la sociedad —a un 64% de los negros frente al 1% de los blancos— y el desempleo se ceba entre la nuevas generaciones, las que nacieron “libres” y no han conocido el apartheid. Por eso, millones de jóvenes no se inscribieron para participar en estas elecciones. Y es que a las cifras de la galopante desigualdad, hay que añadir no solo los descarados escándalos de corrupción del Gobierno, sino otros casos flagrantes como la herida no cerrada de la matanza de mineros de Marikana, en 2012.

 

Una victoria por la mínima de la derecha arrebataría Madrid a Carmena

La alcaldía de Madrid es una de las piezas más codiciadas del tablero político, el trofeo que puede consolidar el cambio a la izquierda o el premio de consolación que puede salvar –aunque sea sólo en parte– los muebles del centro-derecha. La batalla del próximo 26 de mayo se plantea encarnizada en la capital: apenas un concejal de diferencia entre la suma de los dos bloques, y que podría decantarse al lado de la oposición al «sanchismo». Así lo refleja al menos la encuesta de NC Report para LA RAZÓN, realizada después de las elecciones generales del 28-A.

En total, el Consistorio de la capital cuenta con 57 ediles a repartir, situándose en 29 la mayoría que abre las puertas del Palacio de Cibeles. El partido más votado sería Más Madrid, la plataforma creada por la alcaldesa Manuela Carmena, que acapararía el 27,5% de los votos. Eso sí, se dejaría 51.000 apoyos y tres concejales respecto a las elecciones de 2015: de 20 a 17, cuando se presentó bajo las siglas de Ahora Madrid. Le seguiría el PP liderado por José Luis Martínez-Almeida: un 21,5% de las papeletas, aunque se trata de la formación que más votos –alrededor de 197.00– y representantes pierde, pasando de 21 a 13. El tercer puesto refleja prácticamente un empate técnico entre el Cs de Begoña Villacís y el PSOE de Pepu Hernández: la primera obtendría un 19,4% de los electores y 12 concejales; el segundo, un 18,5% y 11 ediles. En todo caso, ambas formaciones mejoran sus resultados en relación a hace cuatro años. Sobre todo Villacís, que es la que más gana tanto en votos –casi 144.000– como en ediles –cinco–. Por su parte, el ex seleccionador nacional de baloncesto vería como su partido aumenta en cerca de 66.000 papeletas y dos representantes.

Vox, liderado en la capital por Javier Ortega Smith, irrumpiría en Cibeles con 134.000 votos –un espectacular aumento del 1.200%– que posibilitaría su desembarco con cuatro ediles. Por último, Izquierda Unida Madrid en Pie Municipalista, que cuenta con la candidatura de Carlos Sánchez Mato, ex edil «díscolo» de Carmena, se quedaría sin concejales al no alcanzar el umbral del 6% de votos: un 3,1%, lo que supone algo más de 25.000 adhesiones.

¿Quién gobernaría entonces en Madrid? Descartando cualquier tipo de mayoría en solitario, hay que sacar la calculadora. Una hipotética unión entre PP, Cs y Vox tendría 29 concejales, cifra límite que les permitiría relevar a Carmena en el poder. Por contra, la unión de Más Madrid y el PSOE se quedaría en uno menos: 28. Con un escenario tan reñido, el voto indeciso se antoja clave a la hora de dilucidar la victoria.

En todo caso, el bloque de centro-derecha ha perdido ventaja respecto a la anterior encuesta de NC Report, realizada el pasado mes de febrero: entonces, la diferencia era de 33 a 24 a su favor. Según aquel análisis, hace tres meses Carmena contaba con un escaño menos, el PP con uno más y el PSOE sería el que más ha crecido: prácticamente dobla sus escaños ahora en mayo. De esta forma, se confirmaría la tendencia reflejada en las urnas el 28 de abril.

Lo que sí parece claro es que habrá tres partidos que mejorarán sus resultados con relación a 2015 y que lo harán «picoteando» de los dos más votados: PP y Más Madrid. Los populares perderían en torno a un 38% de sus papeletas, que serían absorbidas por Cs (15,6%), Vox (11,5%) y la abstención (11%). Mientras, Más Madrid se dejaría en torno a un 29%, siendo su principal destino el PSOE (10,8%). También cuenta con dos pequeñas fugas: un 0,8% de los votantes de Carmena se repartirían entre Cs y Vox, mientras que casi el 18% de sus electores de hace cuatro años optarían por no ir a votar en mayo.

El partido que más fidelidad parece haber logrado entre sus votantes es Ciudadanos: cerca de ocho de cada diez madrileños repetirá su voto a Begoña Villacís. Con todo, un 8,1% de sus votantes serían «acogidos» por Vox, mientras que PP y PSOE se repartirían equitativamente un 7,6% de las antiguas papeletas naranjas. Por su parte, el PSOE consigue arrebatar casi un 11% de votos a Carmena y un 7,2% de los «naranjas».

Pero la mayor «pesca» en los partidos es la realizada por Vox, que hasta ahora contaba sólo con un 0,6% del electorado, con menos de 10.000 papeletas, y que pasaría ahora a casi el 8%: un 48,5% de sus votantes procede del PP; un 11,2% de Cs y, sorprendentemente, un 3% a repartir de forma igualitaria entre Más Madrid y PSOE. Llama la atención el altísimo porcentaje de sus potenciales votantes que en 2015 optó por no acudir a las urnas: cerca de un 27% que ahora sí que participará en las elecciones para mostrar su apoyo al partido de Santiago Abascal.

Contrapunto al CIS

El sondeo de NC Report difiere sensiblemente del último CIS, presentado el pasado jueves, y que pronostica una holgada victoria de la izquierda en la ciudad de Madrid. La principal clave de este desajuste se encuentra en la estimación de voto de Más Madrid. Según este macrobarómetro, Manuela Carmena obtendría entre 21 y 23 asientos en el Consistorio, igualando o incluso mejorando los resultados que obtuvo cuando se presentó en 2015 con Ahora Madrid, entonces una confluencia de Podemos. Otro de los motivos que lleva a esta discrepancia reside en que el CIS también pronostica una subida mucho más atenuada de Cs, que se quedaría con 8-9 asientos, y de Vox, finalmente con entre dos y tres concejales.

La encuesta oficial coincide con la de NC Report en lo que respecta a los datos de PP y PSOE: entre 13 y 15 concejales para el primero y entre 10 y 12 para el segundo. Sin embargo, la suma de fuerzas se decanta claramente por la unión entre Carmena y Hernández –entre 31 y 35 ediles–, que podría gobernar sin problemas por encima de PP, Cs y Vox –entre 23 y 27–.

No hay que olvidar el resultado en la capital de las pasadas elecciones generales. Ya entonces, se confirmó que las fuerzas de izquierda podrían no sumar suficientes apoyos, tanto para renovar el mandato de Carmena como para encumbrar a Pepu Hernández en la alcaldía. La suma de las fuerzas de un bloque de centro derecha constituyeron el 53,42% de los votos, mientras que PSOE y Unidas Podemos se quedaron en el 43,71%.

Carmena, la favorita entre los 18 y los 64 años y VOX supera al PP en el voto de los jóvenes

Por edades, Más Madrid y Manuela Carmena gana en todas las franjas de edad salvo en una: la que va de 65 años en adelante, en la que el PP de José Luis Martínez-Almeida es el favorito, con casi un 25% de su electorado. Así, la actual alcaldesa sería la más votada en la franja de los 18 a los 29 años (22%), de los 30 a los 44 (21,8%) y de los 45 a los 64 (18%). Llama la atención el hecho de que Vox le ha arrebatado al PP el «voto joven» de la derecha. Al menos en la franja que va de los 18 a los 29 años, con un 5,5% de electorales frente al 4,4% de los populares. Por su parte, Ciudadanos triplica al partido liderado por Pablo Casado en ese colectivo concreto, donde obtiene un 14,3% de votantes. Algo similar a lo que le ha ocurrido –y así seguirá siendo, a tenor de todas las encuestas– al PSOE respecto a Más Madrid, convertida en la opción predilecta de la juventud madrileña de izquierdas.

La edad más disputada es la comprendida entre los 45 y los 64 años. En este sector, muy cerca de Más Madrid se encuentra el PP, con un 17,5% de apoyos. Le sigue el PSOE, con un 15,2% y Ciudadanos, con un 14,7%. Vox se queda en este caso como cuarta opción, con un 5,7% de votantes.

¿Cuáles son los principales nichos del partido de Santiago Abascal en la capital? Aunque gane al PP en el voto más joven, su gran vivero de está en los mayores de 65, donde obtiene sus mejores resultados con un 6,3% de posibles electores.

La Real Sociedad hace historia al ganar la Copa de la Reina

La Real Sociedad, que nunca había disputado una final, ganó su primer título en la historia del club: la Copa de la Reina. Lo hizo tras derrotar (1-2) al Atlético, el favorito, el que buscaba el doblete, el que se acababa de proclamar —en casa de la Real, precisamente— campeón de Liga y que sólo había perdido dos partidos en el campeonato. El que había alcanzado la final eliminando al Málaga, Athletic y Barcelona. Lo hizo, la Real de Arconada, remontando, con una fe inquebrantable. “¿Que si visualizo ganar esta Copa? Cada día, cada noche que me meto en la cama…”, decía en la víspera Nerea Eizaguirre. Para la ocasión, el club invitó a Granada a todas las jugadoras de la primera plantilla (desde 2004) del equipo femenino; también a los entrenadores desde ese año de su creación

Tuvo la Real lo que no tuvo el Atlético: portera. Quiñones, la tercera guardameta de la selección, hizo cuatro paradones. Segura, con buen juego de pies y manoplas gigantes, noqueó al Atlético. Lola Gallardo, guardameta rojiblanca y segunda de la selección, en cambio, se noqueó a sí misma y no pudo remontar. Regaló el empate a la Real en el minuto 18 con un error garrafal —no atrapó un disparo de Palacios que venía teledirigido— y contagió al equipo con su tembleque. Fue la metáfora de la noche del Atlético, que empezó presionando como acostumbra, pero que se desinfló como nunca había hecho. Acostumbrado a saber sufrir y a esperar, se le hizo eterno el encuentro.

Gol de Nahikari

Ya en la primera parte, las dudas de Gallardo estuvieron a punto de costarle a su equipo dos goles más. En el minuto 31, en el primer balón que volvió a tocar después del gol del 1-1, le entregó la pelota a Nerea, que se vio tan sorprendida que no pudo superar por alto a la portera del Atlético. En el minuto 45 le entregó la pelota a Cardona, que terminó rematando fuera.

Lola Gallardo fue la primera en pisar el campo a la vuelta del vestuario después del descanso. Para entonces, sin embargo, la Real se había venido arriba, había empezado a creerse que, pese a que el rival era el favorito, podía hacerle daño. Y se lo hizo. Sin mucho juego asociativo, pero sí vertical, las donostiarras se aprovecharon de las pérdidas de balón de Meseguer y Sosa en el centro del campo. Cada vez se acercaban más al área del Atlético y llegó el tanto del 1-2 en el minuto 61. Fue obra de Nahikari, que, ironía, suena como fichaje rojiblanco para la temporada que viene

La delantera, internacional con España, enganchó la pelota de volea. Enloquecieron los aficionados vascos en el estadio —una parte de ellos abucheó en el homenaje a Alfredo Pérez Rubalcaba durante el minuto de silencio—. Nahikari, que debutó en el club vasco con 16 años, es estudiante de Medicina. El verano pasado rechazó una oferta del PSG porque al ser año de Mundial creía que no iba a tener tantos minutos como en la Real. Se quedó y terminó dándole el primer título de la historia a su equipo.

Sánchez Vera, técnico del Atlético, movió ficha para dar movilidad y profundidad a su equipo y puso a Andrea Falcón. Lo consiguió porque volvieron a llover ocasiones para el Atlético. Cuando no eran las manoplas de Quiñones, eran el palo y el travesaño los que le negaban el empate al Atlético. Los últimos 10 minutos los pasaron las rojiblancas en el área de la rival. No hubo manera. La fiesta del fútbol femenino la presenció, por primera vez desde que se disputa esta Copa (1983), un miembro de la Casa Real. Acudió a Los Cármenes la reina Letizia, que hizo entrega del trofeo a esta histórica Real Sociedad.

Atlético, 1-Real Sociedad, 2

Atlético: Gallardo; Robles (Viola Calligaris, m. 79), Aleixandri, Tounkara, Menayo (Falcón, m. 69); Meseguer (Olga García, m. 87), Ángela Sosa; Sampedro, Hermoso, Esther (Dolores, m. 90); y Ludmila. No utilizadas: Misa, Linari y Kaci.

Real Sociedad: Quiñones; Iraia, Mendoza, Etxezarreta, Beltrán (Soldevila, m. 80); Eizaguirre (Bautista, m. 86), Baños, Chini, Cardona (Manu, m. 68); Palacios (Olaizola, m. 77) y Nahikari. No utilizadas: Oihana, Ramajo e Itxaso.

Goles: 1-0. M. 16. Esther. 1-1. M. 18. Palacios. 1-2. 61. M. Nahikari.

Árbitro: Martínez Madrona. Amonestó a Chini e Iraia.

Nuevo Los Cármenes: 17.550 espectadores.

Caos en las empresas aragonesas por el deber de fichar en el trabajo

Fichar en el trabajo es desde hoy obligatorio para todos los trabajadores sea cual sea el tamaño de la empresa. La medida viene recogida en el decreto ley de protección social y de lucha contra la precariedad laboral, que ha entrado en vigor este domingo tras su aprobación el pasado 8 de marzo por el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero la puesta en práctica está sembrando el caos entre las compañías aragonesas, donde el sentir generalizado es de confusión por las dudas y dificultades que dicen encontrar para aplicarla, sobre todo en las pymes. Los sindicatos, por su parte, celebran la iniciativa y confían en que ayude a frenar el fraude de las horas extra no retribuidas o pagadas irregularmente.

Las empresas deben garantizar y documentar el registro de la jornada incluyendo el horario concreto de inicio y finalización de cada trabajador. Las grandes empresas y algunas de las medianas ya tienen el sistema implantado, mientras que en el resto existen dudas sobre cuál es la fórmula que más les conviene teniendo en cuenta sus condiciones particulares. Los expertos recomiendan buscar un equilibrio entre la protección de los empleados y la flexibilidad y conciliación. Las empresas, que podrán escoger el sistema para hacerlo, deberán conservar durante cuatro años los datos a disposición del interesado, los sindicatos y la Inspección de Trabajo.

JORNADA INFORMATIVA

«Los dos meses que ha habido para adaptarse a la norma no han sido suficientes para las pymes, que tienen serias dificultades y un coste añadido más», asegura Jorge Diez-Ticio, director general de CEOE Aragón. Lo importante ahora, apunta, es la «interpretación de la ley» que se haga. A su juicio, el decreto no ha tenido en cuenta las «especificidades» de cada sector y advierte de que «estar en el lugar del trabajo no implica estar trabajando».

Para resolver dudas y sensibilizar a las empresas aragonesas sobre el impacto de la medida, CEOE ha organizado el próximo martes una jornada informativa con representantes de la DGA y la Inspección de Trabajo, así como directivos de recursos humanos y abogados laboralistas.

Cepyme es aún más beligerante. «Es un sinsentido. Ya vale de afán controlador y recaudador», critica su secretario general, Aurelio López de Hita. «Estamos protestando enérgicamente para revisar la norma y dar cabida a las lógicas excepciones», reclama, a la vez que lamenta que no se haya negociado con todos los agentes sociales. «Es un ejemplo de que solo se piensa en las grandes empresas», añade.

Los sindicatos sí ven con buenos ojos el registro obligado del horario. «Pondrá en valor tanto la jornada ordinaria como de la extraordinaria y puede hacer aflorar las horas extras que no se pagan, sobre todo, en el sector servicios», apunta José de las Morenas, secretario de política Sindical de UGT Aragón, quien considera «fácil» su implantación porque existen múltiples herramientas informáticas y puede hacerse también «con un simple libro de anotaciones». Eso sí, recuerda que «queda pendiente de fijar con los comités o en los convenios cómo se controla y genera este nuevo escenario».

En esa idea incide también Sonia García, secretaria de Acción Sindical de CCOO Aragón: «Las empresas están pasando por alto la consulta previa a la representación de los trabajadores para hacer el registro». En su opinión, ayudará a poner coto a los abusos de horas extras. «Hay que cambiar el chip: se tienen que retribuir o compensar. Y si es necesario, contratar a más personal», concluye.

Papa Francisco: «Cuando la esperanza es concreta, en el verdadero Dios, nunca defrauda”.

Discurso del Papa

Los ciudadanos de segunda clase son los que descartan a la gente, dice el Papa a las comunidades de romaníes y sintis

Alrededor de quinientas personas, entre romanís y sintis, han participado esta mañana en el Vaticano en un encuentro de oración presidido por el Santo Padre y organizado por la Fundación Migrantes de la Conferencia Episcopal Italiana.  En el encuentro  estaban también presentes los trabajadores pastorales, acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Gualtiero Bassetti, el Prefecto del Dicasterio para el  Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, el Vicario del Santo Padre para la Diócesis de Roma,  cardenal Angelo De Donatis y el Presidente de la Comisión de la Conferencia Episcopal Italiana para las Migraciones y de la Fundación Migrantes, S.E Mons. Guerino Di Tora.

Durante el encuentro varios representantes de romanís y sintis hablaron ante el Papa de sus experiencias de vida y rezaron juntos.

En este contexto, la Fundación Migrantes  ha invitado, además a los ciudadanos de Roma a acudir esta tarde a un encuentro en el popular Santuario del Divino Amor, donde entre fiesta, arte, cultura y música podrán conocer mejor a los romanís y sintis que viven en Italia.

En su breve discurso el Papa dijo que las cosas que había escuchado, le habían llegado al corazón y habló en primer lugar de las palabras de una madre que “leía” y “veía” la esperanza en los ojos de sus hijos.

“La esperanza puede defraudar si no es verdadera esperanza, pero cuando la esperanza es concreta, como en este caso, en los ojos de los niños, ¡nunca defrauda! –exclamó Francisco-  Cuando la esperanza es concreta, en el verdadero Dios, nunca defrauda. Las madres que leen la esperanza en los ojos de sus hijos luchan cada día por lo concreto, no por las cosas abstractas, no: crían a un niño, lo alimentan, lo educan, lo insertan en la sociedad … Son cosas concretas. E incluso las madres, me atrevo a decir, son la esperanza. Una mujer que da a luz a un niño es esperanza, siembra esperanza, es capaz de abrir el camino, de crear horizontes, de dar esperanza”.

Otro elemento común en los testimonios fue  el dolor amargo de la separación. “Algo que se siente en la piel .Te dejan aparte, te dicen: “Sí, sí, pasa, pero quédate ahí, no me toques”, prosiguió el Santo Padrecomentando el relato de un sacerdote romaní  al que preguntaban en el seminario si iba a pedir limosna “La sociedad vive de fábulas.. –observó- ”No ,Padre…¡es gente pecadora! ..”. Y tú, ¿no eres pecador?” Todos los somos, todos.  Todos cometemos errores en la vida, pero no puedo lavarme las manos, mirando los pecados verdaderos o falsos de los demás. Tengo que mirar mis pecados, y si el otro está en pecado, o toma un camino equivocado,  me acerco y le doy la mano para ayudarlo a salir”.

“Algo que me enfada –continuó el Pontífice- es que estamos acostumbrados a hablar de las personas con adjetivos. No decimos: “Esta es una persona, esta es una madre, este es un joven sacerdote”, sino “Este es así o así …”. Ponemos el adjetivo. Y esto destruye, porque no deja emerger a la persona. Esta es una persona, esta es otra persona, esta es otra persona. Los niños son personas. Todos. No podemos decir: son así, son feos, son buenos, son malos. El adjetivo es una de las cosas que crea distancias entre la mente y el corazón…Este es el problema de hoy. Si me decís que es un problema político, un problema social, un problema cultural, un problema de lenguaje: son todas cosas secundarias. El problema es un problema de distancia entre la mente y el corazón. Es un problema de distancia. “Sí, sí, eres una persona, pero lejos de mí, lejos de mi corazón”.  Los derechos sociales,  los servicios de salud: “Sí, sí, pero haga la  cola … No, primero esto, luego esto”. Es cierto que hay ciudadanos de segunda clase, es cierto. Pero los verdaderos ciudadanos de segunda clase son aquellos que descartan a la gente: estos son de segunda clase, porque no saben cómo abrazar. Siempre con el adjetivo echan, descartan y viven descartando, viven con la escoba en la mano echando  a los demás, o chismorreando, o haciendo otras cosas. En cambio, el verdadero camino es el de la hermandad: “Ven, luego hablamos, pero ven la puerta está abierta”. Y todos tenemos que colaborar”.

El Papa advirtió a los romanís y sintis de que, como todos,  podían correr un peligro: “Todos tenemos siempre un peligro: una debilidad, digamos,  la debilidad de dejar que crezca el rencor. Por supuesto, es humano. Pero os pido, por favor, el corazón todavía  más grande: nada de rencor. Y seguir adelante con dignidad: la dignidad de la familia, la dignidad del trabajo, la dignidad de ganarse el pan de cada día, -es lo que hace salir adelante- y la dignidad de la oración. Siempre mirando hacia adelante. Y cuando llegue el rencor, dejadlo caer, la historia os hará justicia. Porque el rencor enferma todo: enferma el corazón, la cabeza. Enferma a la familia, y no es bueno, porque el rencor lleva a la venganza.. Pero la venganza creo que no la habéis inventado vosotros. En Italia hay organizaciones que son maestras de la venganza. Me entendéis, ¿no? Un grupo de personas que son capaces de crear venganza, de vivir en secretismo : este es un grupo de gente delincuente; no las personas que quieren trabajar”.

“Vosotros vais adelante con dignidad, con trabajo … Y cuando os encontréis con dificultades, mirad hacia arriba y os daréis cuenta de  que desde allí nos miran…Hay Uno que te mira primero, que te ama, Uno que tuvo que vivir al margen, ya de niño, para salvarse la vida, escondido, prófugo. Uno que sufrió por ti, que dio su vida en la cruz. Es Uno,…que te estás buscando para consolarte y animarte a seguir adelante. Por eso os digo: nada de distancias; a vosotros y a todos: la mente con el corazón. Nada de adjetivos, no: todos personas, cada uno se merecerá el suyo, pero no los adjetivos generales, según la vida que haces.. Hemos oído un nombre hermoso, que incluye a las madres; es un nombre hermoso: “mamá”.

“Muchas gracias –terminó el Santo Padre- rezo por vosotros estoy cerca de vosotros. Y cuando leo algo malo en el periódico, os digo la verdad, sufro. Hoy he leído algo malo y sufro, porque esto no es civilización, no es civilización. El amor es civilización, por lo tanto, adelante con el amor.

“El Señor os bendiga. ¡Y rezad por mí!”

Todos le debían algo a Rubalcaba en el Salón de los Pasos Perdidos

Todos le debían algo. Alli, sentados o de pie, en el Salón de los Pasos Perdidos, flanqueados por los retratos de ilustres políticos del siglo XIX, ante el féretro con los restos mortales de Alfredo Pérez Rubalcaba, conscientes o no, su presencia era el testigo de esa deuda que no se puede pagar (me consta que él no la exigió nunca en vida), pero que está ahí, como una contribución más de sus servicios a España.

Sin duda, al que se le veía más afectado y el que expresó de una manera más lúcida sus sentimientos, fue el presidente del Gobierno, Felipe González Márquez, que resumía la pérdida como la ruptura de una conversación que mantenían: “el sentimiento es el de perder a un amigo y que de repente se interrumpa una conversación que merecía la pena continuar como en los últimos 40 años. La verdad que todo lo demás que diga tiene poca importancia”.

Al expresar que “era el político con más capacidad y más inteligencia de la política española», no hacía sino rendir homenaje a quién estuvo con él en los buenos y malos momentos. Se ha hablado mucho, con justicia, de Alfonso Guerra, como uno de los apoyos fundamentales de González, pero Rubalcaba no lo era menos.

A Guerra se le veía también muy afectado.La súbita desaparición de quien ha compartido tantas cosas con los socialistas de la transición, les ha dejado “tocados”. La “vieja guardia” (Manuel Cháves, Juan Carlos Rodríguez Ibarra….) se movía apesadumbrada por los pasillos del Congreso, que guardan tantos recuerdos del socialismo español.

José Luis Rodríguez Zapatero, al que es tan difícil adivinar los sentimientos por su habitual compostura, parecía llevar la profesión por dentro. El mal llamado “proceso de paz” con ETA, en el que ambos tuvieron que compartir tantas horas, el tremendo “bofetón” de los terroristas con el atentado contra uno de los aparcamientos de la T-4 del aeropuerto de Barajas, que dejaba en evidencia al presidente, fue encajado por Rubalcaba con habilidad y dureza a la vez. Fue un momento difícil y Zapatero contó con el mejor colaborador posible.

Estaban también en el Salón de los Pasos Perdidos los representantes del socialismo vasco que se implicaron en el citado “proceso”, con Patxi López y Rodolfo Ares a la cabeza. Su deuda con Rubalcaba, impagable, pero no es el momento de remover la historia; sin embargo, como define el dicho, “hay que hablar y dejar hablado”, y ambos políticos, con la nunca bien ponderada “colaboración” de Jesús Eguiguren, “Txusito”, dieron más trabajo al político fallecido que el conjunto de los miembros del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil juntos.

En el Salón, se vivía un ambiente de tristeza profunda de los antiguos socialistas compartida con la sobrevenida de los nuevos. Como anécdota, hay que subrayar los reflejos demostrados por el presiente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, cuando una persona se paró ante el féretro de Rubalcaba y empezó a exclamar que quería hablar con el jefe del Ejecutivo o con el CNI. Saltándose todos los protocolos de seguridad, Sánchez se levantó, le cogió por un brazo y se lo llevó al Salón de Ministros. De esta manera, un incidente que podía haber ido a más, se quedó en nada. De justicia es reconocer la inteligente reacción del Presidente.

Hubo ausencias, algunas un tanto inexplicables, pero cada uno es dueño de sus actos y de sus palabras.

A destacar la presencia de altos mandos de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, que despidieron el féretro de Rubalcaba en primera posición del saludo durante varios minutos, mientras el público congregado en la Carrera de San Jerónimo no cesaba de aplaudir. Entre los representantes de la Benemérita, el coronel Pérez de los Cobos cuya inolvidable declaración en el juicio del “proces” todavía es comentada.

Y a destacar también el buen hacer de la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, fiel a su papel institucional y que encabezó una perfecta organización del acto fúnebre de despedida de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Sus Majestades los Reyes ayer, y los Eméritos, hoy, como primeros españoles, por encima de todas estas “deudas” de los políticos y con la grandeza que representa la Corona, nos representaron a todos en la despedida de quién, junto a González, Guerra y tantos otros, supieron ver en la Monarquía parlamentaria la garantía de la continuidad constitucional de nuestra Patria.

Conocer los principios, valores, creencias y… nuestras debilidades

Después de ser conscientes de que actuamos de acuerdo con que son nuestros principios, valores y creencias, los que sostienen nuestra vida y explican nuestro comportamiento, resulta necesario conocer cuáles son esos principios y creencias, para poder juzgar si nos parecen acertados y coinciden con lo que nosotros pensamos que es verdadero y justo. Dicho de otra forma, hemos de juzgar si nos gusta como somos y lo que hacemos y, si no estamos del todo acordes con ello, averiguar qué es lo que nos mueve a actuar así. Ya que, frecuentemente sucede, que una cosa es lo que realmente nos motiva, y otra, lo que creemos que influye en nuestra conducta. Conocerse a sí mismo es una necesidad para poder vivir en la verdad y poder así alcanzar cotas de mayor crecimiento y libertad.

Ya sabemos que somos personas en constante desarrollo y crecimiento, que poseemos valores y fortalezas en las que nos podemos apoyar, pero que también estamos atados por nuestras carencias y debilidades.

El tener unas propias y personales convicciones y creencias y querer ponerlas en práctica, no basta para que -siempre- seamos consecuentes con ellas y vivamos de acuerdo con las mismas de una manera coherente. No es suficiente proponérselo aunque se haga con mucha convicción. Todos tenemos la experiencia real de habernos marcado unos objetivos que luego no hemos cumplido. Y no es porque fuera imposible el realizarlos sino que, cuando teníamos que ponerlos en práctica, por unas u otras razones (sic), desistimos de hacerlo. No es que no seamos libres es que somos débiles, tenemos debilidades. La debilidad es una realidad con la que muchos hoy no quieren contar y sin embargo hay que hacerlo. Nosotros tenemos debilidades y los que nos rodean también.

El problema de las debilidades es que cada vez que nos dejamos llevar por ellas nos debilitan todavía más hasta el punto de que podemos –incluso- perder, en algunos aspectos, nuestra libertad. Al contrario, si superamos, una y otra vez, nuestra debilidad, acontece que nos fortalecemos y ésta, deja de tener influencia sobre nosotros. No obstante, nuestras debilidades nos acompañarán durante toda la vida, aunque no todas, porque a muchas de ellas las podemos superar en el combate de la vida.

Hemos nacido débiles, pequeños y con debilidades pero, hemos nacido para crecer y superarlas. Por eso, ese afán actual por parte de algunos de no querer llamarlas debilidades (creo que ahora las llaman “características personales”) me parece una majadería que nos impide buscar y hallar el tratamiento para erradicarlas de nosotros y, para poder ayudar a hacer lo mismo -a aquellos de los que nos rodean- que así lo deseen.

¿Por qué no hacemos lo que querríamos hacer y en muchas ocasiones hacemos lo que no querríamos? ¡Porque somos débiles y tenemos debilidades! Y eso también vale para explicar -en muchísimas ocasiones- la conducta de los que están a nuestro alrededor. Además, y esto es un secreto –paradójicamente- evidente, porque el ambiente (nuestra sociedad -el mundo-) se nutre de nuestras debilidades, procura fomentarlas y para nada combatirlas. Sin darnos cuenta, nos influye a todos y facilita unas pautas de comportamiento que -en vez de ayudarnos a mejorar- nos embrutece y cosifica.

Hoy se nos presentan como bienes, es decir cosas que nos van a ayudar a alcanzar la felicidad, cosas que nos crean unas expectativas excesivas porque, con ellas y en ellas, no se encuentra la felicidad. Apelan a nuestros instintos, de una forma tal, que se nos hacen irresistibles y, al pretender alcanzarlas, nos encontramos con que ese afán desmedido de poseerlas sin límite -incluso- pueden llegar a destruirnos (comida, bebida, sexo, trabajo, dinero, poder, deporte, comodidad…).

Una debilidad de siempre, pero hoy muy en boga, (vivimos en una sociedad hedonista y del bienestar), es la pereza; la tendencia a huir del esfuerzo. Realizar las tareas que cada uno de nosotros tenemos encomendadas por nuestro estado, edad, profesión, “obligaciones” (ob-ligare), cuesta. Quizás por ello, cada día más y no sólo en los jóvenes, hay mas “pasotismo”. Cuesta esfuerzo empezar y cuesta, aun mas, acabar lo empezado. No hay nada en esta vida que valga la pena que no cueste esfuerzo y la felicidad, a que todos aspiramos, es lo más valioso y por eso, cuesta tanto alcanzarla.

Otro tipo de debilidades son, las que se producen como consecuencia del exceso de amor por nosotros mismos, que nos quiere evitar el dolor que produce el sentimiento de fracaso y nos lleva, de otra parte, a estar excesivamente pendientes de las reacciones de los demás. Ambas cosas originan tristeza, pesar, temor, vergüenza, soledad…Todo ello surge cuando, por nuestras debilidades, no nos atrevemos a adquirir compromisos y, si los hemos adquirido, huimos cobardes y no afrontamos las dificultades que -lógicamente- hemos de superar con nuestras fortalezas. ¡Cuántos hogares rotos! ¡Cuántas familias destrozadas!

En definitiva, no debemos dejar que las debilidades convivan tranquilamente con nosotros -porque ellas- son las culpables de no vivir felices y de no hacer felices a los demás. Estamos en guerra con nuestras debilidades y, si queremos alcanzar la paz, no tenemos otro remedio que pelear. Pero, ¿como, de que manera?… eso lo veremos en otro artículo si os parece.

Casado: «El PP sigue siendo la casa de los votantes de centroderecha»

Haciendo uso de la jerga futbolística, Casado ha inyectado moral los responsables del PP en Valencia. A pesar de los resultados de las elecciones autonómicas de 28-A, que dieron el triunfo al tripartito de izquierdas en la Comunidad Valenciana, y al CIS que le otorga la Alcaldía de la ciudad a Compromís, el presidente ‘popular’ ha animado a sus compañeros: «Tenemos que volver a dar lo mejor en el campo».

«Hay que salir a ganar», ha reiterado su exigencia en todas las ciudades por las que ha pasado y ha recordado que el «votante siempre tiene la razón, como el cliente» por eso, «hay que dirigirnos a él y decirle que este partido sigue siendo su casa» una casa que ha descrito como la «de los votantes de centroderecha».

Casado ha tildado al PP como un partido volcado en las personas mayores, en los jóvenes y en las familias, y se ha distanciado de las formaciones que imponen «la lengua en la que la gente tiene que hablar o a qué dios debe rezar».

En su visita a Valencia el responsable nacional del PP ha acudido hasta la imagen de la Virgen de los Desamparados y ha dado un paseo hasta el Ateneo de Valencia junto a la presidenta del PP de la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig; la candidata a la Alcaldía de la capital del Turia, María José Catalá; y el número dos de la lista europea, Esteban González Pons.

Entre sus argumentos contra los que han podido perder la confianza en el PP, Casado ha recordado que ningún candidato «tiene que pagar por lo que hizo un antecesor suyo». Acto seguido ha aclarado que el 26-M «tenemos una oportunidad de hacer historia» porque «votar es gratis pero el resultado», sobre la nueva situación del Gobierno de Sánchez «puede ser carísimo».

Ha solicitado también «aglutinar esfuerzos» para gobernar en alcaldías y autonomías para que los populares puedan hacer «contrapeso» y «no dar carta blanca» al presidente del Gobierno.

Precisamente, para evitar el avance del izquierda, la presidenta del PP en la Comunidad Valencia, Isabel Bonig, ha confirmado que su partido «va a ser la barrera frente al sectarismo y la confrontación en los ayuntamientos».

Bonig indicó que la «primera gran remontada del PP empezó con la conquista de los ayuntamientos. Después se conquistó la Generalitat y luego el gobierno de España y eso va a volver a pasar. Nos costará un poco más, pero llegaremos más fuertes y aprendiendo de los errores cometidos. Será de nuevo una mujer en Valencia quien lo empiece».

Para la líder ‘popular’ de la Comunidad «la grandeza de este partido es que somos como un árbol con raíces fuertes, con conocimiento de la tierra. No pasaremos, estamos en la tierra, conocemos la tierra y no somos sectarios ni dogmáticos. Somos un partido abierto, reformista, combativo, presente y jamás ausente. Transformamos la Comunidad Valenciana de norte a sur, y devolvimos la ilusión por el futuro, siendo el partido de las soluciones. Quien ha dado esperanza y trabajo a los parados ha sido el PP. Por eso nadie nos tiene que dar lecciones de superioridad, ni una. Tampoco en la defensa de la democracia y de la igualdad».

María José Catalá ha anunciado que la ciudad de Valencia requiere una «segunda transformación» que la lleve a «las más altas cotas de gloria» para la que «solo hay una receta: una mujer del PP». «Así llegó donde llegó y llegará donde tenga que llegar», ha indicado en recuerdo de la ex alcaldesa Rita Barberá.

«No queremos que nos criminalicen por elegir concertada, por querer estudiar en castellano y por querer conducir en coche», insistió Catalá, quien ha expuesto: «Sabemos que ellos son pocos, y nosotros somos más. Nosotros somos muchos más».

El número dos del PP a las elecciones europeas, Esteban González Pons, ha descrito que el PP es «el gran partido del centroderecha, por ese orden, primero centro y luego derecha, primero centro reformista y luego derecha moderada».

El portavoz de los populares en Europa ha arremetido con dureza contra el ex presidente de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont, al que tildó de «cobardica de marca mayor» y ha vaticinado que no estará en el Parlamento Europeo porque «cuando vaya a recoger el acta lo va a detener la Guardia Civil». Por último, ha destacado que el nacionalismo «es el primer peldaño de la escalera del autoritarismo».