La crónica del mágico Casademont Zaragoza-Landes de la Final Six: A Zaragoza la defiende su gente

El Casademont de las grandes ocasiones sigue rompiendo barreras y estará en semifinales de la Euroliga tras un imponente partido en el que la sangre de Carla Leite fue el inicio del recital ante el Landes francés

Lo volvieron a hacer. Y esta vez en el Día D. Otra barrera derribada. Otro techo de cristal roto. El Casademont Zaragoza se clasificó para las semifinales de la Euroliga, donde ya espera el Galatasaray, en un encuentro que superó cualquier expectativa de los 10.828 aficionados que reventaron un Príncipe Felipe que disfrutó como un poseso y que pensó que bendito día en el que estas chicas aparecieron en sus vidas. Las de Cantero, tras un dubitativo inicio, se rebelaron ante las francesas cuando vieron a una de las suyas sangrar y avasallaron sin piedad a un Landes (69-53) que se quedó sin respuestas ante el partidazo de unas mujeres que están decididas a hacer realidad el sueño de toda una ciudad. A estas alturas, ya nada parece imposible

La tensión era sobrecogedora desde ya no el primer minuto, desde el calentamiento y la presentación. El ambiente del Felipe imponía. Hempe comenzó anotando para el Casademont, pero el equipo empezó nervioso. El Landes, liderado por Musa, cogió las primeras ventajas. Pero hubo una acción que cambió el signo del partido. Carla Leite recibió un golpe que la dejó sangrando y llorando en medio de la pista hasta que la tuvieron que llevar a vestuarios. Para colmo, en esa misma acción, a Leite se le había pitado falta y 2+1 a favor de las francesas. Aun viendo la jugada repetida los colegiados, mantuvieron la decisión.

Visto lo visto, seguro que el Landes hubiera preferido que la cambiaran. Porque eso, como se imaginaran, despertó la ira de la grada y también la del Casdademont. Fue una francesa, Bankolé, la que decidió vengar a su compatriota malherida. Con cinco puntazos en el último minuto del cuarto puso a las suyas por delante y, lo más importante, enterró los nervios.

A Zaragoza la defiende su gente

Gueye cogió el testigo de Bankolé para decir que, para revolución francesa, la del Casademont. La pívot se hizo grande como en sus grandes noches y empezó a comerse a sus defensoras en la pintura. 8 puntos anotó Gueye en un visto y no visto para disparar a las de Cantero en la grada. “Zaragoza, Zaragoza”, retumbaba el Felipe cuando las suyas daban el primer zarpazo al partido (29-22).

Perdió entonces el partido mucho acierto, por ambos bandos, algo que en ese momento no era malo para los intereses aragoneses. La defensa del Casademont en el segundo cuarto fue un auténtico espectáculo. ¡Vaya jabatas! Cerrar el aro le permitió al conjunto zaragozano irse con un prometedor 35-26 a los vestuarios. Las semifinales se acercaban.

Hempe, desatada, hizo que el Casademont ya casi las tocara con un inicio de tercer cuarto asombroso, anotando por dentro y por fuera. La renta llegó a los 15 puntos (29-44). Pero quedaban 17 minutos de baloncesto. Un mundo. Pero es que el Landes, bajo la asfixiante defensa de las de Cantero, no anotaban una. Y eso que cogieron en ese tramo infinidad de rebotes ofensivos, pero ni por esas. En cambio, dos triples de una poseída Bankolé decapitaban cualquier esperanza de las francesas. Uno más, a tabla, de Laia Flores era ya la rematadera. Pero esperen, que Bankolé sobre la bocina del tercer cuarto metió un triple que certificó la virtual clasificación del Casademont (62-40).

Parecía que Carlos Cantero podría hasta repartir minutos (Carla Leite, aunque volvió al banquillo, ya no jugó) pensando en lo que viene, pero un arreón de un orgulloso Landes puso algo de tensión al final del encuentro. Sin embargo, no llegó el asunto ni a susto gordo en un Príncipe Felipe que soltó toda la tensión acumulada y sonrío y bailó en lo que fue una fiesta que, por merecimiento absoluto de un equipo de leyenda, solo acaba de empezar. Yo que ustedes no me la perdería.