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España sí es un país de católicos

Los católicos van menos a misa. El 62,1% casi nunca participa en los oficios religiosos, según dice el CIS. Con estos datos, la encuesta más popular de la sociedad española se ha convertido en una suerte de sentencia a muerte del cristianismo en España. Sin embargo, un fenómeno tan complejo como la religiosidad no puede medirse con un solo dato estadístico. «En mi Universidad he impartido docencia a alumnos que se declaran a sí mismos ateos, pero intelectualmente católicos. Otros entienden que no pueden faltar como cofrades en las próximas procesiones de Semana Santa, pero el resto del año lo último que harían un domingo es ir a misa. Otros, en fin, encuentran en la Iglesia católica una enriquecedora experiencia de vida que les define en su código genético espiritual. Visto así, pertenecer o no pertenecer a la Iglesia a efectos de una encuesta es algo más complicado y menos unívoco de lo que parece», explica Rafael Palomino, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Complutense.

Han pasado ya casi cien años de aquel famoso discurso del ministro de Guerra Manuel Azaña al comienzo de la República en la que sentenció: «España ha dejado de ser católica». Sin embargo, los ecos de la frase siguen retumbando en una parte de la población. «De forma recurrente hay personas y sectores de la sociedad que insisten en la idea de que España ha dejado de ser católica. Forma parte de lo que podríamos llamar «nuestros espasmos repetitivos e involuntarios» o tics nerviosos como sociedad», apunta Palomino.

Para Antonio Martín Puerta, profesor de Filosofía Moral y Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad CEU-San Pablo aquella sentencia «sigue siendo de plena actualidad en el sentido de que ahora las líneas directrices ya no las trazan los católicos». Sin embargo, este académico subraya que a la par «sigue existiendo un sector incombustible del catolicismo que quizás sea menos visible y no salga tanto en la prensa pero que sigue estando al lado de las personas más vulnerables». «Podríamos decir que el catolicismo en España tiene sus aspectos declinantes, pero también sus aspectos brillantes desde el punto de vista humano en un país con un trasfondo católico inevitable», asegura.

Labor básica y nuclear

La realidad habla por sí sola. Ninguna institución de la sociedad civil ha colaborado tanto con el sostenimiento del Estado del bienestar como lo hace la Iglesia. «Toda esa labor social no aparece en las estadísticas y es tan básica y nuclear que a veces no somos conscientes, pero si no existiera sería una asfixia para la sociedad porque habría mucha más gente sola y abandonada», afirma Alejandro Navas, profesor de Sociología en la Universidad de Navarra.

La memoria de Actividades de la Conferencia Episcopal Española, que encargó por primera vez el Gobierno de Rodríguez Zapatero a la Iglesia para dar cuenta del destino de los fondos que recibe del IRPF, ha sido la brújula que ha permitido a la sociedad española tomar conciencia de la gran cantidad de ámbitos en los que la labor de la Iglesia se ha convertido en esencial. «Su presencia real en medio de la sociedad es indiscutible. De todas las instituciones que trabajan por los demás, la Iglesia es la que más peso tiene. Sin esta labor social, que llega a millones de personas, la sociedad tal como hoy la conocemos sería insostenible», explica el director de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, el padre Fernando Fuentes.

A pie de calle, la Iglesia consigue cubrir cada año las necesidades básicas de 4,8 millones de españoles, el 10% de la población. Desde el año 2010, sus centros sociales y asistenciales han aumentado en un 71%. No hay barrio en España que no cuente con un despacho de Cáritas en una parroquia. Sus más de 80.000 voluntarios acompañan a diario a un millón y medio de ciudadanos vulnerables (y otros tantos fuera de nuestras fronteras). Ninguna institución de la sociedad civil consigue tasas de inserción laboral tan buenas como las que tiene Cáritas Española. Prácticamente una de cada cinco personas que golpean a su puerta consiguen volver al mercado de trabajo, pese a tratarse de los perfiles más difíciles de colocar: mayores de 45 años y sin formación básica. Además los fondos con los que esta institución consigue sacar de la exclusión a millones de personas no son públicos. El 73% proceden de aportaciones privadas. Para el sociólogo Alejandro Navas «ese calor humano que ofrece la Iglesia a través de instituciones como Cáritas es una de sus funciones esenciales».

Una cifra récord

La educación católica también tiene una peso importante en la sociedad. Uno de cada cuatro alumnos en nuestro país va un colegio concertado católico y seis de cada diez asiste a la clase de Religión, la mitad en un centro público. Cuando llega la campaña de la Renta, el respaldo de la sociedad española a la labor de la Iglesia es sustancial. Un tercio de los contribuyentes asigna parte de sus impuestos a esta institución. En la pasada campaña, la Iglesia recibió una cifra récord de 267,8 millones de euros. La suma no hace más que crecer desde 2007.

España sigue siendo además una potencia misionera. Ningún país del mundo cuenta con 12.000 sacerdotes, religiosas y laicos trabajando fuera de sus fronteras. Nuestro país es la segunda nación del mundo, después de EE.UU., que más ayuda económicamente a las misiones. Pese a que no corren buenos tiempos para las vocaciones a la vida consagrada, España también es una potencia mundial en el número de religiosos contemplativos. De los 3.000 monasterios que hay en el mundo, un tercio están en nuestro país. La riqueza que genera su patrimonio cultural supone nada menos que un 3% del PIB.

Si bien es cierto que existe un alejamiento real de los sacramentos y el número de seminaristas decrece, a diario surgen nuevas propuestas que están dando un empuje renovado a la religiosidad. Allí están fenómenos sin parangón, como los retiros de Emaús, grupos juveniles como el de Hakuna o las religiosas del hábito vaquero, Iesu Communio. En España cada año se triplican las solicitudes para participar del retiro espiritual de Emaús. Desde sus inicios en 2010, ya han asistido 17.000 personas. Para Navas «es muy humano e hispánico estar para lo extraordinario y descuidar un poco más el día a día».

Pese a toda la riqueza social, cultural y educativa que el cristianismo aporta a la sociedad, España podrá dejar de ser algún día un país de católicos. Pero, según describe el catedrático Rafael Palomino, «no será porque un político lo declare solemnemente desde la tribuna de oradores de un parlamento ni porque lo decida el CIS, sino cuando dejen de nacer hijos de católicos».

 

Abascal triunfa en su tierra

«Algo muy importante y muy grande va a pasar en España este 28 de abril». Este es el mensaje que Santiago Abascal, presidente de Vox, ha lanzado por toda la geografía española en las pasadas semanas con un espectacular éxito de convocatoria a sus mítines. En muchas ciudades no se recuerdan multitudes parecidas en un acto político. El viernes había tres mil personas en el Palacio de Congresos de Oviedo y dos mil se tuvieron que quedar fuera. Ayer las citas eran mucho más complicadas. Y sin embargo, cuando concluyó el mitin en el Euskalduna y los comandos de jóvenes filoetarras de las camadas del odio corrían las últimas cargas ante la policía en las inmediaciones del Puente de Deusto, Abascal estaba muy satisfecho de haber llenado también estas dos plazas tan difíciles en las que la asistencia de todos y cada uno de los asistentes habían hecho un acto de coraje y entusiasmo.

Tanto en San Sebastián como en Bilbao hubo agresiones a participantes en los mítines y en ambos casos fue escandalosa la falta de eficacia, querida o no, de las fuerzas policiales de gobierno vasco. Si en el Kursaal donostierra permitieron que las hordas violentas mantuvieran bloqueados a los asistentes durante media hora, en Bilbao fue la comitiva de Abascal la que tuvo que pasar por inauditas vicisitudes, bloqueos policiales y hasta el intento de detención entre miembros de diversos cuerpos. ¿Cuántos habrían venido sin esa violencia que hay ahí fuera? preguntó a la audiencia en Bilbao. En todo caso había muchos vizcaínos que le habían recibido como antes los guipuzcoanos en San Sebastián, como en Oviedo o la plaza de Toros de Guadalajara al grito de «Presidente, presidente».

Ayer Abascal dejó claro que nadie en Vox cree nada «de las encuestas que son la voz de sus amos y de los Tezanos de derechas e izquierdas» y que no pone techo a las aspiraciones de este partido que moviliza en esta primavera de 2019 como ningún otro ahora y como casi nadie nunca. Para Abascal la prioridad máxima es derrotar a Pedro Sánchez y a su PSOE que considera el máximo peligro para España, su unidad y la libertad. Pero también advierte que tienen un proyecto político para la recuperación de las defensas de la nación que habrá de aplicarse si cuenta con la fuerza necesaria en el próximo gobierno. «El PP y otros deberían dejar de hablar del voto útil. Porque es muy posible que hoy ya estemos nosotros por delante del Partido Popular y si piden el voto útil quizás debieran echarse a un lado y dárnoslo a nosotros».

En el viaje en furgoneta de Amurrio a Bilbao, Abascal le comentaba a ABC que no puede haber ya un auténtico gobierno de cambio sin Vox dentro «porque el PP y Ciudadanos solos no se atreverían y lo están demostrando en Andalucía». Dice el presidente de Vox que las medidas inmediatas a tomar por un gobierno con Vox deberían ser la suspensión inmediata de la autonomía de Cataluña, la detención de los líderes del golpe de Estado aun libres entre ellos Torra y comenzar el proceso de legalización de todos los grupos separatistas, golpistas y violentos. Después una aplicación de suspensión por el 155 de la autonomía en materia de educación en todas las regiones que pinten problemas para una centralización efectiva y urgente en esta materia. Y como tercer paso, utilizar las mayorías para la derogación inmediata de toda una serie de leyes ideológicas del zapaterismo que el gobierno de Rajoy mantuvo intactas.

A todos repitió el lema aplaudido con entusiasmo por todas las audiencias de Vox «por España sin miedo a nada ni nadie» y a todos había dicho que «no acudís a este acto por Abascal, ni por Vox ni siquiera por Nerea Alzola», su cabeza de lista en Vizcaya al Congreso. «No estáis aquí por una alternativa política. Ni por la derecha, ni por el centro derecha». «Estáis aquí por España, porque habéis acudido a quienes alzan la voz en defensa de vuestra patria». Abascal siempre dice en sus mitines que el partido es solo un instrumento para la defensa de España en momentos en los que ningún otro partido la ha defendido. Cuando el partido socialista de Pedro Sánchez, al que considera el peor peligro para España, se ha vuelto a lanzar como con Zapatero a lo que toda la oposición considera un proyecto de cambio de régimen. En una alianza con los separatistas catalanes y vascos y todas las fuerzas comunistas de Podemos y extremistas de diversas regiones cuyo principal denominador común es la voluntad de destruir España, su unidad, su constitución y su monarquía.

Abascal, que entre el mitin de San Sebastián y Bilbao volvió ayer sábado a su Amurrio a comer con toda la familia y enseñar a unos visitantes la tienda de ropa de la familia con los cristales de los escaparates blindados, está muy lejos de esa posición que desde su antiguo partido se le atribuye una y otra vez de liderar un partido Vox que quieren rebajar a poco menos que una facción de desagradecidos del PP. Ayer Abascal que dijo saber que el partido ya recibe votos de todo el espectro político, llamaba especialmente a los socialistas a abandonar un PSOE aliado con todos los enemigos de España.

 

La liturgia, el tiempo, el lugar y la diversidad

El día litúrgico por excelencia es el domingo porque en él todos los cristianos debemos reunirnos para celebrar la eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de Cristo. Esta celebración repetida cada ocho días marca el ritmo del año litúrgico, que tiene su culminación en la pascua anual, fiesta de las fiestas. La Iglesia siempre ha considerado que la santa misa es el acto litúrgico más importante, la “fuente y cima de toda la vida cristiana”. Es necesario, por tanto, que en ella participemos consciente, activa y fervorosamente. No basta con dar contestaciones colectivas en la celebración de la eucaristía, ni seguir los movimientos corporales y los cantos.

Es preciso que participemos con fe y amor, de forma que las ceremonias externas encuentren eco en nuestro corazón y dejen huella en el alma. Y es que el fin de la liturgia, además de dar culto a Dios, es la santificación de los fieles. Así como en la recepción del sacramento de la penitencia y de la eucaristía el fruto depende, en buena parte, de nuestra actitud interior, así también el provecho de la celebración eucarística depende de la atención, interés y fe con que participemos en ella.

La finalidad del año litúrgico es celebrar los misterios de Cristo, Hijo de Dios, desde la encarnación hasta su retorno glorioso. Todo él está centrado en Cristo. Pero esto no impide que en días determinados la Iglesia venere con especial amor a María, la bienaventurada Madre de Dios, y haga también memoria de los santos, que vivieron para Jesucristo, con Él padecieron y con Él han sido glorificados.

La Liturgia de las Horas, oración pública y común de la Iglesia, es la oración de Jesús con su Cuerpo, la Iglesia. Por su medio, el misterio de Jesucristo, que celebramos en la Eucaristía, santifica y transfigura el tiempo de cada día. Se compone principalmente de salmos y de otros textos bíblicos, y también de lecturas de los santos padres y maestros espirituales.

El culto “en espíritu y en verdad” (Jn 4, 24) de la Nueva Alianza no está ligado a un lugar exclusivo, porque Jesús es el verdadero templo de Dios, por medio del cual también los cristianos y la Iglesia entera se convierten, por la acción del Espíritu Santo, en templos del Dios vivo. Sin embargo, el Pueblo de Dios, en su condición terrenal, tiene necesidad de lugares donde la comunidad pueda reunirse para celebrar la liturgia.

Los edificios sagrados son las casas de Dios, símbolo de la Iglesia que vive en aquel lugar e imagen de la morada celestial. Son lugares de oración, en los que la Iglesia celebra sobre todo la Eucaristía, y adora a Jesús realmente presente en el sagrario. Los lugares principales dentro de los edificios sagrados son éstos: el altar, el sagrario o tabernáculo, las crismeras o vasos sagrados donde se conservan el santo crisma y los otros santos óleos, la sede (cátedra) del obispo o del presbiterio, el ambón para las lecturas bíblicas, la pila bautismal y el confesionario.

El misterio de Jesús, el Hijo de Dios, aunque es único, se celebra según diversas tradiciones litúrgicas porque su riqueza es tan insondable que ninguna tradición litúrgica puede agotarla. Desde los orígenes de la Iglesia, por tanto, esta riqueza ha encontrado en los distintos pueblos y culturas expresiones diversas, caracterizadas por una admirable variedad y complementariedad. Estas tradiciones se llaman ritos. Y en el seno de la Iglesia Católica, además del rito latino o romano, existen otros varios.

El criterio para asegurar la unidad en la multiformidad es la fidelidad a la Tradición Apostólica, es decir, la comunión en la fe y en los sacramentos recibidos de los Apóstoles, significada y garantizada por la sucesión apostólica. La Iglesia es católica: puede, por tanto, integrar en su unidad todas las riquezas verdaderas de las distintas culturas. En la liturgia, sobre todo en la de los sacramentos, existen elementos inmutables por ser de institución divina, que la Iglesia custodia fielmente. Hay después otros elementos susceptibles de cambio, que la Iglesia puede, y a veces debe incluso, adaptar a las culturas de los diversos pueblos.

Los candidatos presos de JxCat apoyarán a Sánchez siempre que «no niegue el referéndum como opción»

Los candidatos de JxCat a las elecciones generales, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull, y el candidato a la Alcaldía de Barcelona, Joaquim Forn, han ofrecido estabilidad de un Gobierno que dialogue y«no niegue el referéndum» como una de las soluciones para Cataluña.

En un artículo en «La Vanguardia» este sábado recogido por Europa Press, estos dirigentes independentistas presos han afirmado: «Si de nosotros depende, no miraremos hacia otro lado a la hora de hacer posible un Gobierno estable, siempre y cuando el candidato se comprometa a abordar el camino del diálogo y no niegue el referéndum de autodeterminación como una de las opciones de solución».

«Ningún ciudadano se merece que se mantenga una situación de gobernabilidad débil que no dé respuesta a los problemas reales de los ciudadanos del Estado», han argumentado.

Y han advertido de que «sin abordar con honestidad y valentía la superación de la cuestión catalana mediante el ejercicio democrático de un referéndum, la gobernanza del Estado será inestable de forma permanente».

Han apostado por una «interlocución fuerte para resolver la crisis» aunque han advertido de que no ofrecen un cheque en blanco, y piden flexibilidad en el diálogo.

También han solicitado el voto para JxCat el 28A para evitar que «los socialistas se vean de nuevo atraídos por buscar en el 155 falsas respuestas a la demanda democrática del 80% de la población de Cataluña».

Han añadido que un buen resultado del independentismo «también evitará la tentación del PSOE de llegar a un pacto con Ciudadanos, que sólo serviría para enquistar más la cuestión catalana».

A continuación, reproducimos la carta íntegra escrita por Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull y Joaquim Forn y que ha sido publicada por « La Vanguardia»:

«Digámoslo claro de entrada: acabar con el bloqueo de la política española que todo lo paraliza es nuestro objetivo y la razón principal para encabezar las listas de Junts per Catalunya a las elecciones del 28 de abril. Los comicios llegan en un momento de gran consenso: los indicadores sobre el estado de salud del modelo constitucional de 1978 están en rojo. No hay que ser independentista para constatar que el sistema político e institucional español no pasaría hoy las pruebas de estrés a la hora de detectar debilidades y debilidades, corregirlas y proyectarlo al futuro.

Es bien sabido que la gente de JxCat no tenemos nada en contra de España ni le deseamos ningún mal. Sencillamente defendemos que ­Catalunya se convierta en un nuevo Estado europeo por mandato democrático expresado libremente en las urnas por los catalanes y las catalanas. Por querer eso, los que firmamos este artículo estamos en prisión, algunos desde hace ya 19 meses, y es­tamos siendo juzgados por el Tribunal Supremo acusados de rebelión y sedición.

En política es imprescindible revisar, sacar conclusiones y modificar lo que sea necesario para reorientar la acción. Con esta misma sinceridad también queremos decir que el 1 de octubre no fue un error por el que debamos pedir perdón. El referéndum fue la expresión libre de la voluntad de más de 2,3 millones de personas que se reivindicaron en tanto que ciudadanos en un acto de autodeterminación sin precedentes en Europa. En paralelo, a la política española le han faltado líderes con visión de Estado, hombres y mujeres valientes, decididos a tener una mirada más allá del BOE y dispuestos a no quedar atrapados en el inmovilismo.

Los hombres y las mujeres de JxCat vamos a Madrid dispuestos a hacer política. Somos los partidarios del diálogo, sin exclusiones ni de personas ni de propuestas, como única vía de solución de la crisis entre Catalunya y el Estado. Por eso estas elecciones son muy importantes. Los resultados deben crear las condiciones para abordar, desde las Cortes españolas, los caminos de solución a la crisis que hace muchos años que sufrimos, como mínimo desde la sentencia del TC que mutiló un Estatut ya aprobado en referéndum.

Desde el marco mental del mal menor no conseguiremos un acuerdo político. A base de llenar las urnas reforzaremos a ojos del mundo la legitimidad democrática de lo que empezamos el 1-O y queremos culminar pacífica y democráticamente, como siempre hemos hecho. Es necesario que las urnas validen que la solución hay que hallarla en la política y no en los tribunales, ni tampoco con encarcelamientos o restricciones de derechos y libertades cada vez más acentuadas. Este camino de solución es, precisamente, lo que vamos a desbloquear.

Somos los primeros que queremos una interlocución fuerte para resolver la crisis. Pero no seremos portadores de un cheque en blanco. Si de nosotros depende, no miraremos hacia otro lado a la hora de hacer posible un gobierno estable, siempre y cuando el candidato se comprometa a abordar el camino del diálogo y no niegue el referéndum de autodeterminación como una de las opciones de solución. Mantendremos una posición inequívoca y clara en el diálogo, pero no serán barreras infranqueables si hay buena voluntad de dialogar. Ser firmes y coherentes no equivale a ser inflexibles ni radicales.

Eso sólo será posible si la unidad del voto soberanista se expresa en las urnas y JxCat es fuerte en el Congreso y en el Senado. Es imprescindible que los más de dos millones de votantes independentistas nos sintamos interpelados y vayamos a votar para fortalecer nuestra posición para encarar el diálogo y la salida a la crisis.

Ningún ciudadano se merece que se mantenga una situación de gobernabilidad débil que no dé respuesta a los problemas reales de los ciudadanos del Estado. Pero sin abordar con honestidad y valentía la superación de la cuestión catalana mediante el ejercicio democrático de un referéndum, la gobernanza del Estado será inestable de forma permanente. No sólo lo decimos los independentistas; cada vez más voces, dentro y fuera del Estado, reclaman una solución dialogada que permita a España salir de la crisis constante. Los que niegan la voluntad de una parte importantísima de la ciudadanía de Catalunya, los que renuncian a la política a favor de la judicialización, son los mismos que causan inestabilidad y bloqueo.

Somos la gente del sí; la gente del actuar, sumar y construir. ­Somos garantía de que nunca un tripartito de derechas llegue al gobierno español; al mismo tiempo, evitaremos que los socialistas se vean de nuevo atraídos por buscar en el 155 falsas respuestas a la demanda democrática del 80% de la población de Catalunya. Un resultado fuerte del independentismo catalán también evitará la tentación del PSOE de llegar a un pacto con Cs, que sólo serviría ­ para enquistar más la cuestión catalana. ¿ Cómo iba a resolver la cuestión catalana un partido que nació para dividir y enfrentar a los catalanes? Lo podemos garan­tizar: JxCat será la voz que abrirá la vía del diálogo y la negociación de acuerdo con el veredicto final de las urnas. Tenéis nuestro ­compromiso».

Padre Cantalamessa: “Dios ha elegido lo que es necio para el mundo para confundir a los sabios”

Juan y Pablo: dos miradas diferentes sobre el misterio

En el Nuevo Testamento y en la historia de la teología hay cosas que no se entienden si no se tiene en cuenta un dato fundamental, es decir, el de la existencia de dos enfoques diferentes, aunque complementarios, hacia el misterio de Cristo: el de Pablo y el de Juan.

Juan ve el misterio de Cristo a partir de la Encarnación. Jesús, Verbo hecho carne, es para él el supremo revelador del Dios vivo, aquel fuera del cual «nadie va al Padre». La salvación consiste en reconocer que Jesús «ha venido en carne» (2 Jn 7) y en creer que él «es el Hijo de Dios» (1 Jn 5,5); «Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida» (1 Jn 5,12). En el centro de todo, como se ve, está «la persona» de Jesús hombre-Dios.

La peculiaridad de esta visión joánica salta a los ojos si la comparamos con la de Pablo. Para Pablo, en el centro de atención no está tanto la persona de Cristo, entendida como realidad ontológica; está, más bien, la obra de Cristo, es decir, su misterio pascual de muerte y resurrección. La salvación no está tanto en creer que Jesús es el Hijo de Dios venido en carne, cuanto en creer en Jesús «muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación» (cf. Rom 4,25). El acontecimiento central no es la encarnación, sino el misterio pascual.

Sería un error fatal ver en ello una dicotomía en el origen mismo del cristianismo. Cualquiera que lee sin prejuicios el Nuevo Testamento comprende que, en Juan, la encarnación es en vistas del misterio pascual, cuando Jesús finalmente derrame su Espíritu sobre la humanidad (Jn 7,39), y entiende que para Pablo el misterio pascual supone y se basa en la Encarnación. Aquel que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, es uno que «tenía la forma de Dios», igual a Dios (cf. Flp 2,5ss). Las fórmulas trinitarias en las que Jesucristo es mencionado junto al Padre y al Espíritu Santo, son una confirmación de que, para Pablo, la obra de Cristo tiene sentido por su persona.

La distinta acentuación de los dos polos del misterio refleja el camino histórico que la fe en Cristo ha hecho después de la Pascua. Juan refleja la fase más avanzada de la fe en Cristo, aquella que se tiene al final, no al comienzo de la redacción de los escritos neotestamentarios. Él está al final de un proceso de remontarse a las fuentes del misterio de Cristo. Esto se nota observando desde dónde comienzan los cuatro Evangelios. Marcos comienza su evangelio desde el bautismo de Jesús en el Jordán; Mateo y Lucas, que vinieron después, dan un paso atrás y hacen comenzar la historia de Jesús desde su nacimiento de María; Juan, que escribe el último, hace un salto decisivo hacia atrás y coloca el comienzo de la historia de Cristo no ya en el tiempo, sino en la eternidad: «En el principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios» (Jn 1,1).

El motivo de este desplazamiento de interés es bien conocido. La fe, entretanto, entró en contacto con la cultura griega y ésta está más interesada en la dimensión ontológica que en la histórica. Lo que importa para ella no es tanto el desarrollo de los hechos, cuanto su fundamento (archè). A este factor ambiental se añadían los primeros síntomas de la herejía doceta que cuestionaba la realidad de la Encarnación. El dogma cristológico de las dos naturalezas y de la unidad de la persona de Cristo estará casi enteramente basado en la perspectiva de san Juan del Logos hecho carne.

Es importante tener en cuenta esto para comprender la diferencia y la complementariedad entre teología oriental y teología occidental. Las dos perspectivas, la paulina y la joánica, aunque fusionándose juntas (como vemos que sucede en el Credo Niceno-Constantinopolitano), conservan su distinta acentuación, como dos ríos que, confluyendo uno en otro, conservan durante un largo trecho el distinto color de sus aguas. La teología y la espiritualidad ortodoxa se basa predominantemente en Juan; la occidental (la protestante más aún que la católica) se basa principalmente en Pablo. Dentro de la misma tradición griega, la escuela alejandrina es más joánica, la antioqueña más paulina. Una hace consistir la salvación en la divinización, la otra en la imitación de Cristo.

La cruz, sabiduría de Dios y poder de Dios

Ahora quisiera mostrar qué comporta todo esto para nuestra búsqueda del rostro del Dios vivo. Al término de las meditaciones de Adviento hablé del Cristo de Juan que, en el mismo momento en que se hace carne, introduce en el mundo la vida eterna. Al final de estas meditaciones de Cuaresma, querría hablar del Cristo de Pablo que, en la cruz, cambia el destino de la humanidad. Escuchemos enseguida el texto donde aparece más clara la perspectiva paulina sobre la cual queremos reflexionar:

«Y puesto que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación para salvar a los que creen. Pues los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres» (1 Cor 1,21-25).

El Apóstol habla de una novedad en el actuar de Dios, casi un cambio de ritmo y de método. El mundo no ha sabido reconocer a Dios en el esplendor y en la sabiduría de la creación; entonces él decide revelarse de modo opuesto, a través de la impotencia y la necedad de la cruz. No se puede leer esta afirmación de Pablo sin recordar el dicho de Jesús: «Te bendigo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las revelado a la gente sencilla» (Mt 11,25).

¿Cómo interpretar este vuelco de valores? Lutero hablaba de un revelarse de Dios «sub contraria specie», es decir, a través de lo contrario de lo que uno se esperaría de él[1]. Él es potencia y se revela en la impotencia, es sabiduría y se revela en la necedad, es gloria y se revela en la ignominia, es riqueza y se revela en la pobreza.

La teología dialéctica de la primera mitad del siglo pasado llevó esta visión a sus últimas consecuencias. Entre el primer y el segundo modo de manifestarse de Dios no existe, según Karl Barth, continuidad, sino ruptura. No se trata de una sucesión sólo temporal, como entre Antiguo y Nuevo Testamento, sino de una oposición ontológica. En otras palabras, la gracia no construye sobre la naturaleza, sino contra ella; toca al mundo «como la tangente al círculo», es decir lo roza, pero sin penetrar dentro, como, en cambio, hace la levadura con la masa. Es la única diferencia que, según dice el mismo Barth, le retenía de llamarse católico; todas las demás le parecían, en comparación, de poca monta. A la analogía entis, él oponía la analogía fidei, es decir, a la colaboración entre naturaleza y gracia, la oposición entre la palabra de Dios y todo lo que pertenece al mundo.

Benedicto XVI, en su encíclica «Deus Caritas Est», muestra las consecuencias que tiene esta distinta visión a propósito del amor. Karl Barth escribió: «Donde entra en escena el amor cristiano, comienza inmediatamente el conflicto con el otro amor [el amor humano] y este conflicto no tiene fin[2]». Benedicto XVI escribe, por el contrario:

«Eros y agapé —amor ascendente y amor descendente— nunca llegan a separarse completamente […]. La fe bíblica no construye un mundo paralelo o contrapuesto al fenómeno humano originario del amor, sino que asume a todo el hombre, interviniendo en su búsqueda de amor para purificarla, abriéndole al mismo tiempo nuevas dimensiones»[3].

La oposición radical entre naturaleza y gracia, entre creación y redención, fue atenuándose en los escritos posteriores del mismo Barth y ahora ya no encuentra casi seguidores. Por tanto, podemos acercarnos con más serenidad a la página del Apóstol para entender en qué consiste realmente la novedad de la cruz de Cristo.

Dios se ha manifestado en la cruz, sí, «bajo su contrario», pero bajo lo contrario de lo que los hombres han pensado siempre de Dios, no de lo que Dios es verdaderamente. Dios es amor y en la cruz se produjo la suprema manifestación del amor de Dios por los hombres. En cierto sentido, sólo ahora, en la cruz, Dios se revela «en la propia especie», en lo que le es propio. El texto de la primera Carta a los Corintios sobre el significado de la cruz de Cristo debe ser leído a la luz de otro texto de Pablo en la Carta a los Romanos:

«En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom 5,6-8).

El teólogo medieval bizantino Nicolás Cabasilas (1322-1392) nos proporciona la clave mejor para entender en qué consiste la novedad de la cruz de Cristo. Escribe:

«Dos cosas dan a conocer al amante verdadero y le aseguran el triunfo sobre el amado: hacerle todo el bien que le es posible y tolerar por su amor los más terribles tormentos: el sufrimiento es aún mayor prueba de amistad que el llenar de sus bienes. Pero Dios era inaccesible para todo sufrimiento y no podía ofrecer al hombre la prueba suprema de amor […]. Tenía que darnos alguna prueba y, pues nos amaba con locura, manifestarnos lo extremado de su amor. Para esto inventa y lleva a cabo este anonadamiento maravilloso. Y encuentra en ello la manera de poder sufrir los más atroces tormentos. Y habiéndole mostrado con su tortura la intensidad del amor, obliga al hombre, que antes le huía por el temor de su odio, a que se le acerque confiado»[4].

En la creación Dios nos ha llenado de dones, en la redención ha sufrido por nosotros. La relación entre las dos cosas es la de un amor de beneficencia que se hace amor de sufrimiento.

Pero, ¿qué ha ocurrido tan importante en la cruz de Cristo para hacer de ella el momento culminante de la revelación del Dios vivo de la Biblia? La criatura humana busca instintivamente a Dios en la línea de la potencia. El título que sigue al nombre de Dios es casi siempre «omnipotente». Y he aquí que, abriendo el Evangelio, se nos invita a contemplar la impotencia absoluta de Dios en la cruz. El Evangelio revela que la verdadera omnipotencia es la total impotencia del Calvario. Hace falta poca potencia para proseguir, en cambio, se requiere mucha para ponerse a un lado aparte, para borrarse. ¡El Dios cristiano es esta ilimitada potencia de ocultamiento de si!

La explicación última está, pues, en el nexo indisoluble que existe entre amor y humildad. «Se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2,8). Se humilló haciéndose dependiente del objeto de su amor. El amor es humilde porque, por su naturaleza, crea dependencia. Lo vemos, en pequeño, por lo que ocurre cuando dos personas humanas se enamoran. El joven que, según el ritual tradicional, se arrodilla ante una chica para pedir su mano, hace el acto más radical de humildad de su vida, se hace mendigo. Es como si dijera: «Yo no me basto a mí mismo, necesito de ti para vivir». La diferencia esencial es que la dependencia de Dios respecto de sus criaturas nace únicamente por el amor que tiene hacia ellas, la de las criaturas entre sí, de la necesidad que tienen la una de la otra.

«La revelación de Dios como amor, escribió Henri de Lubac, obliga al mundo a revisar todas sus ideas sobre Dios»[5]. La teología y la exégesis están aún lejos, creo, de haber sacado de ello todas las consecuencias. Una de dichas consecuencias es ésta. Si Jesús sufre de forma atroz en la cruz no lo hace principalmente para pagar en lugar de los hombres su deuda insoluta. (¡Con la parábola de los dos siervos, en Lucas 7,41ss., explicó anticipadamente que la deuda de diez mil talentos fue cancelada por el rey gratuitamente!). No, Jesús muere crucificado para que el amor de Dios pudiera llegar al hombre en el punto más remoto en el cual se había alejado rebelándosele, es decir, en la muerte. Incluso la muerte está habitada por el amor de Dios. En su libro sobre Jesús de Nazaret, Benedicto XVI, escribió:

«La injusticia, el mal como realidad no puede simplemente ser ignorado, dejado estar. Debe ser eliminado, vencido. Esta es la verdadera misericordia. Y que ahora, puesto que los hombres no son capaces de ello, que lo haga Dios mismo: esta es la bondad incondicional de Dios»[6].

El motivo tradicional de la expiación de los pecados mantiene, como se ve, toda su validez, pero no el motivo último. El motivo último es «la bondad incondicional de Dios», su amor.

Podemos identificar tres etapas en el camino de la fe pascual de la Iglesia. Al comienzo hay solamente dos hechos escuetos: «Ha muerto, ha resucitado». «Vosotros lo crucificasteis, Dios lo ha resucitado», grita a las multitudes Pedro el día de Pentecostés (cf. Hch 2,23-24). En una segunda fase, se plantea la pregunta: «¿Por qué murió y por qué ha resucitado?», y la respuesta es el kerygma: «Murió por nuestros pecados; ha resucitado para nuestra justificación» (cf. Rom 4,25). Faltaba aún una pregunta: «Y, ¿por qué ha muerto por nuestros pecados? ¿Qué le ha empujado a hacerlo?» La respuesta (unánime, en este punto, de Pablo y de Juan) es: «Porque nos ha amado». «Me amó y se entregó a sí mismo por mí», escribe Pablo (Gál 2,20); «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el extremo», escribe Juan (Jn 13,1).

Nuestra respuesta

¿Cuál será nuestra respuesta frente al misterio que hemos contemplado y que la liturgia nos hará revivir en la Semana Santa? La primera y fundamental respuesta es la de la fe. No una fe cualquiera, sino la fe mediante la cual nos apropiamos de lo que Cristo ha adquirido para nosotros. La fe que “arrebata” el reino de los cielos (Mt 11,12). El Apóstol concluye con estas palabras el texto del que hemos partido:

«Cristo Jesús [se convertiò] para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así —como está escrito—: el que se gloríe, que se gloríe en el Señor» (1 Cor 1,30-31).

Lo que Cristo ha llegado a ser «para nosotros» —justicia, santidad y redención— nos pertenece; ¡es más nuestro que si lo hubiéramos hecho nosotros! Yo no me canso de repetir, a este respecto, lo que escribió san Bernardo:

«Yo, en verdad, tomo con confianza para mí (usurpo!) lo que me falta de las entrañas del Señor, porque rebosan misericordia. […] Mi mérito, por lo tanto, es la misericordia del Señor. No careceré seguramente de mérito mientras el Señor no carezca de misericordia. Si las misericordias del Señor son muchas, yo también soy muy grande por lo que respecta a los méritos […] ¿Cantaré acaso mi justicia? “Señor, recordaré sólo tu justicia” (cf. Sal 71,16). Ella es, en verdad, también mía; porque tú te has hecho para mí justicia que viene de Dios (cf. 1 Cor 1,30)»[7].

No dejemos pasar la Pascua sin haber hecho, o renovado, el golpe de audacia de la vida cristiana que nos sugiere san Bernardo. San Pablo exhorta a menudo a los cristianos a “despojarse del hombre viejo” y «revestirse de Cristo»[8]. La imagen del desvestirse y revestirse no indica una operación sólo ascética, consistente en abandonar ciertos «hábitos» y sustituirlos con otros, es decir, en abandonar los vicios y adquirir las virtudes. Es, ante todo, una operación que hay que hacer mediante la fe. Uno se pone ante el crucifijo y, con un acto de fe, le entrega todos sus pecados, la propia miseria pasada y presente, como quien se despoja y arroja en el fuego sus trapos sucios. Luego se reviste de la justicia que Cristo ha adquirido para nosotros; dice, como el publicano en el templo: «¡Oh Dios ten piedad de mí, pecador!, y vuelve a casa como él, «justificado» (cf. Lc 18,13-14). ¡Esto sería realmente un «hacer la Pascua», realizar el santo «tránsito»!

Naturalmente, no todo termina aquí. De la apropiación debemos pasar a la imitación. Cristo —señalaba el filósofo Kierkegaard a sus amigos luteranos— no es sólo «el don de Dios que hay que aceptar mediante la fe»; es también «el modelo a imitar en la vida»[9]. Quisiera destacar un punto concreto sobre el que tratar de imitar el actuar de Dios: lo que Cabasilas destacó con la distinción entre el amor de beneficencia y el amor de sufrimiento.

En la creación, Dios ha demostrado su amor por nosotros llenándonos de dones: la naturaleza con su magnificencia fuera de nosotros, la inteligencia, la memoria, la libertad y todos los demás dones dentro de nosotros. Pero no le bastó. En Cristo quiso sufrir con nosotros y por nosotros. Así sucede también en las relaciones de las criaturas entre ellas. Cuando brota un amor, se siente inmediatamente la necesidad de manifestarlo haciendo regalos a la persona amada. Es lo que hacen los novios entre sí. Pero sabemos cómo funcionan las cosas: una vez casados, afloran los límites, las dificultades, las diferencias de carácter. Ya no basta hacer regalos; para avanzar y mantener vivo el matrimonio, hay que aprender a «llevar los pesos uno del otro» (cf. Gál 6,2), y a sufrir el uno por el otro y el uno con otro. Así el eros, sin menguar en sí mismo, se convierte también en ágape, amor de donación y no sólo de búsqueda. Benedicto XVI, en la encíclica citada (n.7) , se expresa así:

Si bien el eros inicialmente es sobre todo vehemente, ascendente —fascinación por la gran promesa de felicidad—, al aproximarse la persona al otro se planteará cada vez menos cuestiones sobre sí misma, para buscar cada vez más la felicidad del otro, se preocupará de él, se entregará y deseará «ser para» el otro. Así, el momento del agapé se inserta en el eros inicial; de otro modo, se desvirtúa y pierde también su propia naturaleza. Por otro lado, el hombre tampoco puede vivir exclusivamente del amor oblativo, descendente. No puede dar únicamente y siempre, también debe recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don.

La imitación del actuar de Dios no se refiere sólo al matrimonio y a los casados; en un sentido distinto, nos toca a todos nosotros, los consagrados antes que a cualquier otro. El progreso, en nuestro caso, consiste en pasar de hacer muchas cosas por Cristo y por la Iglesia, a sufrir por Cristo y por la Iglesia. Sucede en la vida religiosa lo que sucede en el matrimonio y no hay que asombrarse de ello, desde el momento que es también un matrimonio, un desposorio con Cristo.

Una vez la Madre Teresa de Calcuta hablaba a un grupo de mujeres y las exhortaba a sonreír a su marido. Una de ellas la objetó: «Madre, usted habla así porque no está casada y no conoce a mi marido». Ella le respondió: «Te equivocas. También yo estoy casada y te aseguro que a veces no es fácil tampoco para mí sonreír a mi Esposo». Después de su muerte se ha descubierto a qué aludía la santa con aquellas palabras. Tras la llamada a ponerse al servicio de los más pobres de los pobres, emprendió con entusiasmo el trabajo por su divino Esposo, poniendo en pie obras que maravillaron al mundo entero.

Muy pronto, sin embargo, la alegría y entusiasmo disminuyeron, ella cayó en una noche oscura que la acompañó durante todo el resto de la vida. Llegó a dudar si tenía todavía fe, hasta el punto de que cuando, tras su muerte, fueron publicados sus diarios íntimos, alguien totalmente desconocedor de las cosas del Espíritu, habló incluso de un «ateísmo de la Madre Teresa». La santidad extraordinaria de la Madre Teresa está en el hecho de que vivió todo esto en el más absoluto silencio con todos, escondiendo su desolación interior bajo una sonrisa constante del rostro. En ella se ve lo qué significa pasar de hacer las cosas para Dios, al sufrir por Dios y por la Iglesia.

Es una meta muy difícil, pero afortunadamente Jesús en la cruz no solo nos ha dado el ejemplo de este tipo nuevo de amor; nos ha merecido también la gracia de hacerlo nuestro, de apropiárnoslo mediante la fe y los sacramentos. Prorrumpa, pues, en nuestro corazón, durante la Semana Santa, el grito de la Iglesia: «Adoramus Te, Christe, et benedicimus Tibi, quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum». Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz has redimido el mundo.

MásMóvil arrebata líneas a Movistar, Orange y Vodafone en el primer trimestre, igual que en 2018

MásMóvil arrebata líneas a los competidores. La tendencia de 2018 se confirma en el primer trimestre del nuevo año: el cuarto operador continúa en aumento, amasando clientes que pertenecían a las principales empresas del mercado de las telecomunicaciones: Movistar, Orange y Vodafone. Así lo confirman los datos de portabilidad a los que ha tenido acceso este periódico, es decir, el cómputo de líneas telefónicas ganadas y perdidas por los distintos operadores del sector.

La creciente teleco amarilla aglutina 121.000 nuevos contratos de móvil en enero, febrero y marzo, una subida que contrasta con la bajada de sus rivales: Movistar se deja 80.000; Orange, en la caída más clara, un total de 127.000; y Vodafone pierde 53.000 líneas. No obstante, queda a la vista cierta ralentización en el progreso de MásMóvil, que en el primer trimestre de 2018 ostentaba una portabilidad positiva de 213.000 lineas y un año después marca el mencionado dato de 121.000. También merece la pena poner en situación la bajada de Vodafone (52.000), atenuada si se compara con la del primer trimestre de 2018 (150.000). Este operador británico, en pleno ERE en España, cierra su año fiscal en marzo, por lo que ha reforzado su campaña de captación de clientes en estos últimos meses.

LA BATALLA POR EL TELÉFONO FIJO

El comportamiento de MásMóvil resulta igualmente positivo si se atiende a la portabilidad fija, con una ganancia de 64.000 nuevas líneas procedentes de otras compañías. Por el contrario, Movistar (Telefónica) firma la única bajada entre las cuatro grandes telecos, 118.000 líneas perdidas, si bien la multinacional española concentra sus esfuerzos en mejorar ingresos, un objetivo que se alcanzado en los últimos siete trimestres y que conlleva mover a sus clientes hacia ofertas de tipo convergente. En portabilidad fija, el trimestre es plano para Orange y Vodafone: añaden solamente 2.500 y 2.300 líneas, respectivamente. No obstante, la portabilidad refleja los clientes que se ganan o pierden de otras compañías, pero no las altas y las bajas de líneas que se incorporan o desaparecen del sector, por lo que no bastan para arrojar toda la realidad de la telefonía.

Estos datos corroboran lo ocurrido en el año anterior, marcado por la agresividad en las distintas ofertas de los operadores. En ese escenario, MásMóvil logró consolidarse como cuarto operador del mercado español, a pesar de haber surgido con un papel residual, a partir de los condicionantes o remedies impuestos para la aprobación a la fusión de Orange y Jazztel.

NUEVO ACUERDO CON EL FONDO PROVIDENCE

Este mes, el grupo MásMóvil alcanzó un acuerdo con Providence Equity Partners para la recompra de la totalidad de su bono convertible en la teleco, de la que el fondo controla en un 8%. MásMóvil, que financiará esta nueva operación mediante una ampliación de capital y emisión de deuda, se sirvió de instrumentos convertibles como éste para apuntalar la compra de Yoigo -tanto de Providence como de compañías como FCC y ACS-. Así pudo apuntalar su adquisición más sonada, a la que MásMóvil ha añadido otras compras de operadores como Pepephone, Llamaya y Lebara.

Según los datos de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC), a finales de diciembre Movistar aglutinaba el 30,14% de las líneas móviles (16,1 millones), por un 25,79% de Orange (13,7 millones) y un 23,55% de Vodafone (12,5 millones). MásMóvil tenía entonces un 12,61% de cuota (6,7 millones).

La banda ancha fija arroja el mismo orden de relevancia en el sector, según las cifras de la CNMC: Movistar contaba con 6 millones; Orange, con 4 millones; Vodafone, con 3,2 millones; y MásMóvil, por debajo, tenía entonces 981.000 líneas.

«La portabilidad alcanzó cifras récord en 2018: 7,5 millones de números móviles cambiaron de operador, lo que supone un 15% más que el volumen registrado en 2017; mientras que la portabilidad fija anotó 2,3 millones de intercambios. Estas cifras suponen el nivel más alto de la historia», avisaba en el repaso del año por parte de la CNMC.

Igualar la baja paternal a la maternal no es una solución igualitaria

Las mujeres y los hombres son dos sexos biológicamente distintos con características, cualidades y necesidades muy diferentes, por lo que una situación igualitaria llevaría a que unos estén en una posición privilegiada respecto de los otros. Es deseable aplicar estrategias para dar a cada uno lo que es justo según sus condiciones, a saber, ser equitativo. Igualando la baja maternal del hombre a la de la mujer no están siendo muy equitativo.

Con ello estamos asumiendo que es semejante gestar, parir y amamantar que el papel fisiológico del hombre, mucho más limitado. No me convence que, al igualar los permisos parentales, se elimine la discriminación laboral entre sexos y, se comparta la responsabilidad en la crianza.

Parece que España pretende estar entre los países más avanzados de la Unión Europea en cuanto a diseñar estrategias de permisos para el cuidado de los hijos. Las diferencias entre los países miembros son importantes. Por ejemplo Suecia cuenta con los permisos parentales más largos de Europa, a la vez de ser paradigma de igualdad, con un 47 por ciento de mujeres en puestos directivos. En España tan solo el 33 por ciento de mujeres ocupan cargos directivos, no obstante en ningún país europeo la mujer alcanza el 50 por ciento en puestos de esta índole. Parece ser que equiparar la baja paternal no garantiza un modelo igualitario.

Muestra de ello son los países nórdicos, en los que no hay un mayor número de mujeres en puestos directivos y de responsabilidad, a pesar de contar con legislaciones que apoyan la igualdad. Por lo que me pregunto que quizás podríamos emplear otras medidas que facilitaran a su vez que la mujer pudiera desarrollar un valioso trabajo intransferible implícito en la maternidad como es la lactancia materna, de la cual, dicho sea de paso, nos beneficiamos toda la sociedad.

Abogo por promover una política fiscal que diferencie entre hombres y mujeres para luchar contra la desigualdad de género, que contribuya a acabar con estereotipos y permita a la mujer que lo desee, hacer un alto en su camino profesional y poder amamantar y disfrutar de la crianza. Al bebé le hace falta la cercanía de ambos progenitores, pero de forma diferente. Durante el primer año de vida es importante que el lactante pueda sentir la de la madre. El estar en sus brazos le permite oír el ritmo de su corazón, lo único que escuchaba en su vida intrauterina, por lo tanto, en contacto con el cuerpo materno durante el amamantamiento se siente tranquilo y seguro, siendo la leche más que alimento. Los primeros seis meses de vida el bebé recibe cientos de estímulos nuevos, y necesita de un periodo de adaptación para acostumbrase a otras personas.

En sus primeros meses necesita de la cercanía de la madre, es la única persona que tiene la capacidad de alimentarlo con su propia leche. Los gobiernos deberían promocionar la lactancia materna de forma más fehaciente por todos los beneficios que aporta a la salud materna e infantil y el consecuente ahorro económico. Es paradójico que tengamos que convencer a los dirigentes políticos de la importancia en invertir en la promoción de la lactancia materna cuando la evidencia actual incide en que sus beneficios dependen principalmente de que esta sea exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Aumentando la baja paternal convertimos la crianza en paritaria, pero flaco favor le estamos haciendo a la madre para que pueda continuar amamantando.

Cada vez son más las madres que, sabedoras de la importancia de amamantar de forma exclusiva los primeros seis meses, hacen cábalas para poder lograrlo. Y una vez finalizadas las 16 semanas de baja maternal, recurren a los 15 días de permiso de lactancia para conseguir prolongarla a 18 semanas. Pero restarán aún ocho para poder conseguir las 26 semanas de lactancia exclusiva que recomiendan las sociedades científicas. Por ello algunas madres en su empeño, y en el caso de que la situación se lo permita, unen el mes de vacaciones o incluso las más afortunadas y con sumo esfuerzo logran algún mes de permiso sin sueldo para poder lograr el objetivo de los seis meses de lactancia exclusiva. O en el peor de los casos cuando la economía no lo permite, recurren a pasar horas delante del extractor y rogar que el estrés no interfiera en poder obtener la cantidad de leche que el bebé necesita en su ausencia.

Es imposible que el hombre pueda amantar. Así que espero que antes de equiparar la baja por paternidad a la de la mujer, recapacitemos y primero se logre que la baja maternal sea como mínimo de seis meses. Seguro que se consiguen estrategias para subsanar las desigualdades laborales que esto pueda suponer. En una posterior publicación algunas madres opinarán sobre qué piensan de aumentar la baja paterna sin prolongar la de la mujer.

¿Lloverá en tu ciudad durante las procesiones?

El tiempo de esta Semana Santa en España será variable, como es típico en la primavera, pero en general predominará el cielo soleado y temperaturas agradables que incluso superarán los 30 grados durante varios días en el interior de Andalucía y zonas del sureste peninsular, mientras que diversos frentes atlánticos dejarán lluvias el lunes en el noroeste de la península, el martes en el noreste y el jueves en más zonas. Informa Servimedia.

Éste es el resumen general que uno de los portavoces de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, hizo a Servimedia de una de las épocas más señaladas del año en cuanto a la predicción del tiempo, ya que la Semana Santa suele ser un periodo festivo en el que muchos ciudadanos salen de casa para disfrutar de vacaciones. No en vano, la Dirección General de Tráfico (DGT) prevé 15,5 millones de desplazamientos de largo recorrido por carretera durante la Pascua.

Del Campo comentó que este fin de semana se espera «tiempo tranquilo en la mayor parte de España», con cielos prácticamente despejados y temperaturas que subirán en casi toda la península, tanto de día como de noche.

No obstante, subrayó que este sábado por la noche llegará un frente atlántico por el noroeste peninsular que dejará lluvias en Galicia, las cuales se extenderán el domingo a otras zonas próximas, como Asturias y la provincia de León.

Las temperaturas del domingo serán agradables, hasta el punto de que Del Campo comentó que habrá «calorcito», con más de 30 grados en zonas de Alicante, Murcia y Valencia; entre 26 y 28 en otros lugares de la mitad sur peninsular; 25 en la Meseta Norte y el valle del Ebro, y cerca de 20 grados en el norte peninsular.

DE LUNES A MIÉRCOLES

Por otro lado, Del Campo indicó que este lunes llegará un frente atlántico que dejará precipitaciones en el cuadrante noroeste. Ese sistema frontal se irá desplazando hacia el este, de manera que el martes lloverá en el tercio noreste, fundamentalmente los Pirineos y zonas aledañas. En el resto del país no será necesario el paraguas porque es probable que no llueva.

Las temperaturas descenderán tras el paso del frente, lo que ocurrirá el lunes en Galicia y el martes en algunas provincias mediterráneas. Los termómetros marcarán más de 30 grados en el valle del Guadalquivir y rozarán los 28 en zonas de Extremadura y Castilla y León.

En cuanto al miércoles, Del Campo comentó que se acercará «otro frente más activo» cargado de lluvias en el tercio occidental de la península, es decir, Galicia, Asturias, oeste de Castilla y León, norte de Extremadura y Andalucía occidental. «En el resto del país no lloverá o caerán cuatro gotas», añadió.

Las temperaturas del miércoles subirán «bastante» en la mayor parte de la península, según del Campo, que apuntó que en el centro y el sur de la península habrá cerca de 30 grados. «Incluso se pueden superar en Córdoba y Jaén, donde se pueden rozar los 32», precisó.
DE JUEVES A DOMINGO

El frente atlántico del miércoles afectará a la mayor parte del país este Jueves Santo, día en que «las precipitaciones pueden afectar en uno u otro momento del día a casi toda la península», según Del Campo. Las lluvias serán más abundantes en el entorno de los sistemas montañosos de la mitad norte peninsular y no se espera que llueva en el sureste.

Del Campo recalcó que el miércoles habrá «un bajón importante» de las temperaturas, de manera que «lo que suban el miércoles lo perderán el jueves», con un descenso notable en algunas zonas (es decir, entre seis y 10 grados menos en apenas 24 horas).

Por otro lado, Del Campo indicó que a partir del Viernes Santo hay «mucha incertidumbre» en la predicción, si bien comentó que «lo más probable» es que se mantenga la inestabilidad atmosférica en el norte y el noreste de la península, que es donde es más probable que llueva.

Ese tiempo inestable podría mantenerse en el norte peninsular durante el fin de semana (sábado día 20 y domingo 21), mientras que las temperaturas tenderían a ascender.

28-A: La vuelta de Aznar divide al PP

Nos hemos obsesionado con la derecha cuando también tenemos un problema en el centro. Cada centímetro que se pierde por el centro es muy difícil de recuperar. Y movilizar a la izquierda es un grave error». La afirmación es de ayer de un destacado dirigente territorial, y la comparten otros señalados «barones» autonómicos, aunque guarden silencio en público. Porque nadie se va a mover en la foto cuando el partido está en plena faena electoral y quienes discrepan de la línea estratégica de la dirección tendrán su propio examen en las urnas en mayo.

La campaña ha arrancado ya oficialmente y en el PP sigue viva la discusión sobre la estrategia con la que mejor hacer frente a la fragmentación del voto de centro derecha. Sobre todo después de que se haya confirmado que el ex presidente José María Aznar tiene un hueco en la campaña con la justificación de que quieren utilizarle para recuperar voto que se les ha ido a Vox. Ayer Aznar fue la estrella mitinera junto a la candidata al Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, en Barcelona,

Dentro del PP hay opiniones para todos los gustos, y la discusión está abierta en canal porque hasta ahora no han conseguido que funcione el voto útil a favor del PP dentro del bloque de la derecha. Al contrario de lo que sí parece que está ocurriendo en la relación entre el PSOE y Podemos. Aznar puede ser un elemento atractivo para el votante de Vox que tiene dudas sobre su decisión final. Pero también es un claro movilizador de la izquierda. «Al final el PSOE está utilizando a sus satélites mediáticos con el tema de las “cloacas del Estado” para evitar que se les hunda del todo Podemos, y nosotros les echamos otra mano desde fuera ayudándoles a que agiten el espantajo de que viene la derecha más dura y más rechazada por la izquierda», reflexionan en el partido. En la cúpula no lo ven así, sino como la vuelta al «verdadero» PP que por diluirse ha facilitado la división del voto.

Éste no es el único debate que se mueve dentro del PP. Dentro de la dirección conviven dos almas. La más conservadora e identificada con el PP «duro» o de las esencias, y que está representada por los colaboradores de Pablo Casado más vinculados al «aznarismo». Al frente, su director de Gabinete, Javier Fernández Lasquetty. Pero dentro del núcleo de dirección también hay una sensibilidad más moderada con la imagen que proyecta ese PP al que regresa Aznar.

Por otra parte, los debates internos han suscitado la reflexión de que Cataluña y la dureza frente al independentismo puede que no les sea tan favorable ni conveniente. Resulta que si Pedro Sánchez ha conseguido hasta ahora hacer una buena campaña es porque ha tenido éxito en forzar los extremos, sirviéndose para ello de fotos como la de Colón con el PP, Cs y Vox juntos contra la negociación del Gobierno con los soberanistas. En el tema catalán la competencia del partido de Santiago Abascal les ha descolocado y el PP tiene la sensación de que con la gestión de Rajoy tan cercana, siempre van por detrás.

En parte por eso Génova se ha marcado como objetivo revertir la agenda electoral para intentar introducir con más potencia el tema económico. Como factor diferenciador frente a Cs y Vox porque ellos son «los únicos con experiencia de gestión y de gobierno». Y creen que su marca sigue siendo potente como referente de eficacia económica.

En el PP creen que su baza pasa por lanzar un mensaje claro y que resalte que solo el voto a Casado puede blindar un cambio de gobierno. Las diferencias sobre si el perfil del partido es el acertado se resolverán en el primer examen electoral del 28 de abril. Si los resultados acompañan, Casado tendrá manos libres para mantener su estrategia de buscar el cuerpo a cuerpo con Vox. Si el voto no responde como desean en las generales, Génova se fracturará con la revisión de su estrategia, aunque el líder popular tenga garantizado que no habrá ninguna rebelión interna contra su dirección.

Castilla y León: El PP resiste a PSOE y Cs; Podemos sucumbe

El Partido Popular volvería a ser la fuerza preferida de los castellanos y leoneses. La formación presidida por Pablo Casado repetiría triunfo, aunque con peores resultados que en las elecciones de 2016.

Así lo indica la encuesta de NC Report para LA RAZÓN, que señala que el PP obtendría 15 escaños frente a los 11 del PSOE y los cinco de Ciudadanos. Otros datos relevantes que muestra el estudio es que Unidas Podemos desaparecería y que la irrupción de Vox no le daría para obtener ningún representante de esta comunidad autónoma.

Castilla y León, bastión de la conocida como la «España vaciada», tendrá un papel muy importante durante la campaña, ya que el resultado que salga del 28-A puede ser decisivo para la próxima conformación del Congreso de los Diputados y el Senado.

A pesar de conseguir la victoria, los populares perderían tres escaños con respecto a las últimas elecciones generales en las provincias de León, Salamanca y Segovia.

En la primera, los socialistas ganarían el representante del PP, al pasar del 40,1 por ciento de los votos al 29,1. En tierras salmantinas el apoyo se reduciría en casi 14 puntos, mientras que en la provincia segoviana habría un empate a un escaño con el PSOE y Cs, pese a que los populares obtendrían el 32,2 por ciento de los sufragios, los socialistas el 24,9 y Ciudadanos el 18,5.

A la zaga del PP se sitúan los socialistas, que lograrían once representantes, dos más que en los pasados comicios, en León y Valladolid. En esta última provincia le quitaría el representante a Unidas Podemos.

Por su parte, la formación que más crece en Castilla y León es la liderada por Albert Rivera, al pasar de tener uno en 2016 a cinco diputados, al lograr representación en Burgos, León, Salamanca, Segovia y Valladolid.

El principal perjudicado en estas elecciones en Castilla y León sería el partido dirigido por Pablo Iglesias, que perdería sus tres representantes en Burgos, León y Valladolid.

Por último, Vox, que encabeza Santiago Abascal, también se quedaría en blanco a pesar de obtener más del 10 por ciento de los votos y ser la cuarta formación con más sufragios en Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora.

Estos son los diputados que entrarían

PP: Alicia García, José Ramón G. Hernández, Sandra Moneo, Javier Lacalle, Carmen González, Milagros Marcos, Miguel Ángel Paniagua, Bermúdez de Castro, María Jesús Moro, Beatriz Escudero, Tomás Cabezón, Isabel García Tejerina, E. Carazo, I. Blanco y E. Velasco.

PSOE: Margarita Robles, Esther Peña, Javier Cendón, Andrea Fernández, María Luz Martínez Sejo, David Serrada, José Luis Acebes, J. Antón, J. Izquierdo, H. Caballero y M. Rominguera.