La Junta Electoral Central (JEC) se ha pronunciado a favor de Vox después de la última propuesta de RTVE que descartaba su participación en el debate para las europeas del próximo 22 de mayo. La cadena pública se ha visto obligada este viernes a reformular su invitación una vez más para introducir a la formación liderada por Santiago Abascal y presentar un debate a nueve.
Como ya explicó ABC esta semana, después de las elecciones generales RTVE ofreció a los candidatos a la Eurocámara de formaciones con más de un 5 por ciento de votos un debate a seis. La invitación llegó a las sedes del Partido Popular, PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, Ahora Repúblicas (ERC) y Vox. Pero el martes el ente público modificó su invitación y descartó finalmente a Vox. En su lugar invitó a JxCat.
El cambio de postura surgió después de que la JEC admitiese los recursos de PNV, Compromís y JxCat por no ser invitados al encuentro y obligase a RTVE a incluirlos en el debate. Una idea que no gustó en la cadena porque eso suponía un debate a nueve en lugar de a seis. Fue entonces cuando cambiaron los criterios de participación para invitar solo a partidos que tuvieran dos o más representantes en Europa. Un umbral que Vox no alcanza –no logró representación las últimas europeas de 2014–, pero que sí permitía a JxCat estar en su lugar. Era la única forma de tener entonces a seis primeros espadas, aunque eso suponía apartar de un plumazo a Vox.
Un debate a nueve
El órgano supervisor ha rechazado ahora esa nueva fórmula de seis porque excluía a partidos con representación. Por tanto, RTVE ha rectificado al enviar una nueva propuesta para un debate a nueve. Es decir, lo que en un principio pidió la Junta Electoral. El número uno de Vox a Europa, Jorge Buxadé, estará presente en el plató el próximo 22 y se medirá contra PSOE, PP, Cs, Podemos, ERC, Coalición por una Europa Solidaria, Compromís y Lliures per Europa (JxCat).
«Tras diversas reclamaciones de coaliciones y partidos que se habían quedado fuera del debate, la Junta Electoral estima que el debate debe contar con todos los partidos o coaliciones con representación en el Parlamento Europeo», explica RTVE en un comunicado. Con los nuevos criterios de RTVE, según la misma nota, «la Junta Electoral ha determinado que no sería contrario a la legalidad la expulsión de Vox del debate» aunque el ente público ha decidido contar «con su participación a fin de asegurar la pluralidad». Tras la resolución de la JEC no invitarles sería poner un cordón a un partido que superó el 10 por ciento de votos en las generales de 28-A.
Será el primer debate de RTVE al que acuda Vox ya que Abascal no pudo participar en los debates de RTVE y Atresmedia antes de las elecciones generales del pasado 28 de abril por falta de representación parlamentaria a nivel nacional.











Llegamos a la séptima petición del “Padre Nuestro”: “Mas líbranos del mal” (Mt 6,13b). Con esta expresión, el que ora no pide solamente que no se le abandone en el momento de la tentación, sino también que se le libre del mal. El verbo original en griego es muy fuerte: evoca la presencia del maligno que tiende a agarrarnos y mordernos (ver 1 P. 5: 8) y del cual pedimos a Dios que nos libre- El apóstol Pedro dice también que el maligno, el diablo, nos rodea como un león enfurecido, para devorarnos y nosotros pedimos a Dios que nos libre de él.
Con esta doble súplica: “No nos abandones” y “líbranos”, surge una característica esencial de la oración cristiana. Jesús enseña a sus amigos a anteponer la invocación del Padre a todo, incluso y especialmente cuando el maligno hace sentir su presencia amenazadora. En efecto, la oración cristiana no cierra los ojos a la vida. Es una oración filial y no una oración infantil. No está tan infatuada de la paternidad de Dios como para olvidar que el camino del hombre está plagado de dificultades. Si no existieran los últimos versículos del “Padre Nuestro”, ¿cómo podrían rezar los pecadores, los perseguidos, los desesperados, los moribundos? La última petición es precisamente la petición de nosotros cuando estaremos en el límite, siempre.
Hay un mal en nuestra vida, que es una presencia indiscutible. Los libros de historia son el catálogo desolador de cuánto nuestra existencia en este mundo haya sido a menudo un fracaso. Hay un mal misterioso, que ciertamente no es obra de Dios, pero que penetra silenciosamente en los pliegues de la historia. Silencioso como la serpiente que lleva el veneno, silenciosamente. A veces parece predominar: algunos días su presencia parece incluso más aguda que la de la misericordia de Dios.
La persona que reza no está ciega, y ve con claridad este mal tan pesado y tan contradictorio con el misterio de Dios. Lo ve en la naturaleza, en la historia, incluso en su mismo corazón. Porque no hay nadie entre nosotros que pueda decir que está exento del mal, o al menos que no ha sido tentado. Todos nosotros sabemos que es el mal; todos nosotros sabemos que es la tentación; todos hemos experimentado en carne propia la tentación, de cualquier pecado. Pero es el tentador que nos mueve y nos empuja al mal, diciéndonos: “Haz esto, piensa esto, ve por ese camino”.
Precisamente en los relatos de la Pasión algunas frases del “Padre Nuestro” hallan su eco más impresionante. Dice Jesús: “¡Abba! Padre! Todo es posible para ti: ¡aparta de mí esta copa! Pero no sea lo que quiero, sino lo que quieras tú “(Mc 14:36). Jesús experimenta plenamente la cuchillada del mal. No solo la muerte, sino la muerte de cruz. No solo la soledad, sino también el desprecio, la humillación. No solo la animosidad, sino también la crueldad, el ensañamiento contra él. He aquí lo que es el hombre: un ser amante a la vida, que sueña con el amor y el bien, pero que se expone a sí mismo y expone sus semejantes continuamente al mal, hasta el punto de que podemos sentirnos tentados de desesperar del hombre.
Queridos hermanos y hermanas: Así, el “Padre Nuestro” se asemeja a una sinfonía que pide resonar en cada uno de nosotros. El cristiano sabe lo abrumador que es el poder del mal, y al mismo tiempo siente cómo Jesús, que nunca ha sucumbido a sus lisonjas, está de nuestro lado y nos ayuda.
Del perdón de Jesús en la cruz brota la paz, la paz auténtica viene de la cruz; es don del Resucitado, un don que nos da Jesús. Pensad que el primer saludo de Jesús resucitado es “paz a vosotros”, paz a vuestras almas, a vuestros corazones, a vuestras vidas. El Señor nos da la paz, nos da el perdón, pero nosotros tenemos que pedir. “líbranos del mal”, para no caer en el mal. Esa es nuestra esperanza, la fuerza que nos da Jesús resucitado, que está aquí, entre nosotros: está aquí. Está aquí con la fuerza que nos da para seguir adelante y nos promete librarnos del mal.




