El comité de huelga médico avisó de que no negociaría en presencia de un mediador no consensuado, pero Sanidad le ignoró. El Ministerio bloquea el diálogo una y otra vez por que su acuerdo con los sindicatos del Ámbito le tiene atado de pies y manos
Aunque ni siquiera estuvo presente en el encuentro, Mónica García ha forzado hace unas horas un nuevo choque con el comité de huelga médico al mantener en la mesa a la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) como «mediador» u «observador» de manera unilateral, sin acuerdo previo con los convocantes y ante su negativa reiterada.
Los médicos MIR se plantean una huelga estatal si no mejoran sus condiciones laborales
Los sindicatos se levantaron nada más arrancar la reunión y denunciaron que el Ministerio «pretende convertir un conflicto laboral en un debate público para eludir la negociación bilateral del Estatuto Marco». Como salida, Sanidad llegó a sugerirles que acudieran con «su propio mediador». En el fondo de todos estos movimientos sinsentido está el pacto de Mónica García con los sindicatos del Ámbito para sacar adelante su anteproyecto, un acuerdo en el que el Ministerio se ha vendido y que le impide concesión alguna al colectivo médico.
El comité –integrado por CESM, Sindicato Médico Andaluz, Médicos de Cataluña, el sindicato madrileño Amyts, el sindicato médico vasco SME y el gallego O’Mega– sostiene que el encuentro se dio por liquidado en unos minutos, dado que, por su parte, «no aceptan una figura impuesta», exigen que cualquier mediación sea pactada por ambas partes y recuerdan que, en un conflicto de condiciones de trabajo, los interlocutores son los representantes legítimos de la Administración y de los profesionales. «Meter a terceros que no son neutrales ni expertos solo sirve para bloquear», trasladaron tras el plante.
Pese a que el comité ya había rechazado la reunión prevista a la vuelta de Semana Santa, el 7 de abril, por este mismo motivo, decidió acudir a la convocatoria de hoy en una muestra de buena voluntad. Sin embargo, Sanidad no se había retractado en ningún momento de la decisión unilateral que había tomado e incluso les había acusado de «rechazar» fórmulas de diálogo y de «demorar» el proceso.
Los pacientes como «escudo»
Recordemos, además, que el Ministerio sigue manteniendo que la propuesta de la mediación de los pacientes se habría tomado «por consenso» en el último pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns), el pasado 26 de marzo, pese a que la mayoría de las comunidades presentes han negado que en el encuentro se decidiera tal cosa, explicando que no fue más que un planteamiento que hicieron dos consejeros de Sanidad.
El comité ha querido dejar muy claro en todo momento que «la voz de los pacientes es indiscutible», pero que Sanidad la usa como parapeto. «Un mediador tiene que ser neutral; una plataforma que vive el impacto de una huelga no puede serlo», alegaron. Y apuntaron a la grieta política abierta, dado que son varias autonomías las que han negado en los últimos días que el Interterritorial acordara formalmente esa mediación.
Desmentido autonómico
La consejera de Salud de Baleares, Manuela García, señaló la semana pasada que «en ningún momento» se propuso la mediación como un acuerdo en el pleno del Cisns y que esta solo apareció como una de las tantas posibilidades planteadas por las comunidades autónomas.
Asimismo, tachó a García de «irresponsable» por su «incapacidad» para poner fin a la huelga nacional de médicos y señaló que lo que sí se puso sobre la mesa en el pleno fue «la necesidad urgente de dialogar con el comité de huelga para rehacer una negociación rota de manera unilateral por parte del Ministerio».
La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, por su parte, envió una carta a García en la que le recordó que el papel de mediador en la huelga médica para el Estatuto Marco propio por parte de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) «no cuenta con el aval mayoritario de las comunidades autónomas» y subrayó que, si no era capaz de encauzar el conflicto, «debería presentar su dimisión». En el mismo sentido se pronunció la consejera de Extremadura, Sara García, que criticó que la ministra primero acusara a los médicos de usar a los pacientes como «rehenes» para hacerlo ella después.
Para el comité, esos desmentidos dejan al Ministerio sin el supuesto aval autonómico con el que pretendía vestir una decisión unilateral.
Además, la secuencia se repite. El 1 de abril, el comité denunció que Sanidad comunicó por correo la presencia de entidades de pacientes como «observadores independientes» para la cita del día 7. Los sindicatos pidieron que se retirara la invitación o que, como mínimo, se pactara por escrito el papel del tercero. El lunes rechazaron «de plano» la maniobra. Y hoy, con una nueva convocatoria, Mónica García insistió en la misma fórmula y la reunión volvió a naufragar antes de llegar al contenido del Estatuto Marco.
Apelan al Gobierno
El fondo de la crisis sigue intacto y Sanidad no lo despeja. Los médicos denuncian que el anteproyecto del Estatuto Marco no corrige lo esencial y que el Ministerio esquiva compromisos sobre jornada, descansos y guardias.
Piden un marco propio –o una negociación diferenciada con capacidad real– para la singularidad de la profesión médica. Tras meses de reuniones, aseguran, el departamento de García sigue sin poner sobre la mesa redacción concreta, cifras o calendario que muestre su teórica apertura a debatir sobre los puntos «irrenunciables» del colectivo.
Por eso, reclaman que el Gobierno asuma el bloqueo y habilite una interlocución con capacidad de cerrar acuerdos, porque Sanidad ha convertido la mesa en una sucesión de despropósitos.
La consecuencia que ha obtenido Mónica García con su ya conocida cerrazón es inmediata: los paros siguen en pie. El comité mantiene la huelga nacional entre el 27 y el 30 de abril y ha avisado de que no habrá desescalada mientras Sanidad no retire su «tutela» y vuelva a una negociación bilateral, sin intermediarios impuestos.
Los sindicatos aseguraron hoy que acudirán «a las citas que hagan falta» si se entra en materia. Y, aunque pidieron disculpas por las molestias, cargaron la responsabilidad sobre el Ministerio por priorizar el paripe a una salida pactada.
Más de 200 críticas en «X»
Enrocada en sus argumentos, la ministra ha publicado en «X» sus conclusiones sobre el no-encuentro de esta tarde, acusando al comité de dar «plantón al Ministerio de Sanidad despreciando a la Plataforma de Organizaciones de Pacientes como mediador» y de que «no se han sentado en la mesa de negociación para avanzar y desescalar el conflicto». Su post acumula hasta ahora más de 200 comentarios en los que la critican por sus continuas falsedades, le acusan de no haber querido nunca negociar y le piden que dimita.










