El murciano liquida un duelo trampa (6-3, 6-4, 6-1) y se cita con Tommy Paul en la primera prueba de fuego en Nueva York
Carlos Alcaraz ya está en octavos de final del US Open. Tras 139 días en la penumbra por una inoportuna lesión de muñeca y con el brazo derecho todavía blindado por esa malla protectora, el prodigio de El Palmar demuestra un nivel impropio para todo lo sufrido. Este viernes, el murciano ha despachado en dos horas y 20 minutos a un correoso Yibing Wu (6-3, 6-4 y 6-1). Marcador abultado en el último parcial que, sin embargo, esconde el barro y el sudor de dos primeras idas donde el tenista asiático llegó a jugar a tumba abierta, desatando el pánico en la pista central.
No venía Wu a pasearse por Flushing Meadows. El primer tenista chino en la historia en levantar un título ATP (Dallas 2023) había desembarcado en la tercera ronda sin ceder un solo parcial en el torneo. Su propio técnico, Samuel López, avisaba en la previa del peligro de un rival al que definía como un jugador «de videojuego», capaz de acelerar la bola desde cualquier ángulo. Y Alcaraz, fiel a sus costumbres sagradas, arrancó el partido pidiendo restar. El guion comenzó sobre ruedas: rotura de entrada a base de zarpazos desde la línea de fondo. Curiosamente, Carlitos saltó a la pista luciendo una camiseta blanca interior bajo su elástica sin mangas, guiño a las redes tras el comentario viral de la canadiense Eugenie Bouchard pidiéndole entre risas taparse un poco más.
Pero Wu no se amilanó ante el escenario ni ante el campeón defensor. Con varios arrebatos de juego eléctrico que por momentos recordaban a la mejor versión del japonés Kei Nishikori, el chino le quitó la iniciativa al español, devolvió el ‘break’ y equilibró la balanza hasta el 3-3. Fue ahí donde emergió la jerarquía de Carlos. El de El Palmar volvió a meter una marcha más con su drive, obligó a su oponente a arriesgar más de la cuenta y abrochó el primer envite «de carrerilla» (6-3).
El segundo set fue un combate nulo de paciencia y desgaste. De nuevo pegó primero el murciano colocándose 2-0 arriba, pero el partido se volvió espeso y trabado. Wu endureció los golpes a tres cambios con una derecha demoledora, hurgando en las pocas grietas que muestra el tenis de Carlos Alcaraz: un modesto 30% de puntos ganados con el segundo servicio y hasta 11 errores no forzados de drive que provocaron los primeros gestos de contrariedad en la raqueta española. El chino igualó a tres e incluso dispuso de opciones para tomar ventaja en un juego maratoniano.

Ahí, al borde del abismo, se decidió el careo Alcaraz aguantó el chaparrón. Su resiliencia desde el fondo desquició a un Wu que empezaba a pagar el peaje físico y mental. 5-4 en el luminoso y el reloj rozando las dos horas de batalla para apenas dos mangas, el actual número tres del mundo asestó el zarpazo definitivo en el momento preciso del encuentro para embolsarse el set por 6-4.
El rodillo aplasta la resistencia asiática y se cita con Tommy Paul
Ese golpe destruyó los cimientos del jugador chino. La tercera manga arrancó con el último amago de rebelión de Wu, que dejó escapar dos bolas de rotura para reengancharse al partido. Alcaraz salvó la bola de fuego con frialdad y a partir de ese instante el tenis del asiático se desmoronó como un castillo de naipes. Cansado y sin respuestas tácticas, empezó a regalar errores (sumó 35 en total) ante un español que soltó el brazo a placer. El 6-1 final selló la faena por la vía rápida.

Las cifras que sigue construyendo el murciano en los escenarios magnos rayan en lo insólito. Con este triunfo, Alcaraz amplía a 17 su racha de victorias consecutivas en Grand Slam, una marca personal estratosférica que permanece intacta desde la final de Wimbledon 2025 ante Jannik Sinner. Además, su idilio con la superficie dura neoyorquina es colosal: demoledor balance de 27 victorias en 30 partidos (90% de efectividad), superando sus registros en Roland Garros o en la hierba de Londres, para un acumulado en su carrera de 94-13 en torneos de esta categoría.
Tras haber dejado por el camino a Roman Safiullin, Jaime Faria y recientemente a Wu, cediendo un único parcial en toda la semana, la travesía entra en su fase crítica. El cuadro se agita con los maratones agónicos de Alexander Zverev (más de nueve horas en pista en apenas dos rondas), mientras que Alcaraz ya avista su primera gran prueba de fuego. En octavos de final le aguarda el estadounidense Tommy Paul (20º del ranking), que eliminó en tercera ronda a Alexander Bublik.










