El dispositivo de seguridad detectó que parte del coro de la basílica portaba esteladas ocultas entre las partituras
El nacionalismo fracasó anoche en su tentativa de boicotear la misa del Papa en la Sagrada Familia, en la que celebró una misa multitudinaria y bendijo la Torre de Jesucristo, el punto más elevado del templo de Gaudí. Entidades secesionistas como la Assemblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y Plataforma per la Llengua, secundados en redes días antes por el ‘expresident’ Puigdemont, habían llamado a llenar de pitidos y banderas esteladas las inmediaciones de la Sagrada Familia, pero apenas se presentaron decenas de activistas y los Mossos les impidieron acercarse a 150 metros del evento. Con todo, la Policía también logró frustrar un boicot más ambicioso.
Unos 500 coristas que formaban parte de los coros que participaron en la misa de la Sagrada Familia fueron expulsados del recinto ayer instantes antes de la bendición de la Torre de Jesús. ¿La razón? Que el dispositivo de seguridad del interior del templo, coordinado por la Policía Nacional, detectó que medio centenar de cantores llevaban esteladas ocultas entre las partituras que portaban consigo. Asimismo, tenían intención de entonar por sorpresa ‘Els segadors’ —el himno catalán fetichizado por el separatismo— al concluir el acto.
Tras descubrir sus intenciones, los agentes desalojaron a los coristas de la basílica y les obligaron a permanecer fuera de la zona restringida —lo que motivo las quejas de los cantores así como de activistas secesionistas en redes sociales—. La actuación policial se produjo en torno a las 21 horas, momento en que el resto del coro interpretaba ‘El Virolai’, una de las tonadas más emblemáticas de la religiosidad e identidad catalanas —también fue interpretada en el acto de Leon XIV en el Monasterio de Montserrat—, pero desprovista de las connotaciones políticas de ‘Els Segadors’.










