León XIV refuerza en Lampedusa su mensaje de Tenerife contra los «cálculos criminales» de las mafias migratorias

El Pontífice sigue las huellas de Francisco y denuncia que los fallecidos en el Mediterráneo son víctimas de «decisiones omitidas» y de un sistema económico que genera exclusión

el Papa León XIV visita hoy la isla de Lampedusa, retomando el legado de su predecesor Francisco, quien hace trece años convirtió este enclave en el epicentro de su primer viaje fuera de Roma. Tras rendir homenaje a los migrantes en el cementerio local y detenerse ante el monumento «Puerta de Europa», el Santo Padre ha presidido la Santa Misa en el campo deportivo Arena, donde ha pronunciado una homilía centrada en la parábola del buen samaritano y el concepto de la «civilización del amor».

León XIV ha recordado que el Evangelio «se silencia donde cada uno hace de sí mismo una isla». Utilizando la figura del samaritano, el Papa ha interpelado a la conciencia global sobre la tragedia de quienes caen en manos de «bandidos» o son tragados por el mar. «Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas», ha aseverado, señalando directamente al desinterés por el bien común, la corrupción y un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión.

Precisamente, desde esta isla, León XIV ha vuelto a denunciar, como ya hizo durante su reciente viaje a Tenerife, los «cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros». El Pontífice ha descrito cómo las redes de tráfico de personas despojan a los migrantes de todo lo que poseen, los golpean y los abandonan en condiciones extremas.

Fue precisamente en el archipiélago canario donde lanzó uno de sus llamamientos más contundentes contra las mafias de la inmigración. Entonces exigió «a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio» que se detengan: «Conviértanse. Las lágrimas y la sangre de estos hermanos claman a Dios».

Un llamamiento a Europa

Desde este «borde de Europa», León XIV ha dirigido un mensaje a las instituciones continentales. Ha defendido que Europa posee un «potencial único» derivado de su historia para afrontar la crisis migratoria de forma «orgánica». Según el Papa, es necesario insertar los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración que no solo acoja y proteja, sino que trabaje por el desarrollo en los países de origen para que nadie se vea obligado a emigrar.

León XIV ha señalado que el drama de los náufragos no es una fatalidad inevitable, sino el resultado de un desinterés sistémico por el bien común y de la corrupción en los lugares de origen que empuja a miles a la desesperación. Para el Santo Padre, la actual gestión de las fronteras refleja a menudo la prisa por «pasar de largo» descrita en la parábola del buen samaritano, donde el miedo a «contaminarse» con el contacto del otro prevalece sobre la infinita dignidad de cada ser humano.

Asimismo, ha interpelado a la conciencia de Europa, advirtiendo que los cálculos criminales de quienes lucran con el drama ajeno solo podrán ser frenados si el continente asume su responsabilidad histórica. En este sentido, el Papa ha instado a superar la mera gestión de emergencias para elaborar políticas que no solo acojan y protejan, sino que trabajen por un desarrollo real en los países de procedencia, garantizando que nadie se vea obligado a huir de su hogar.

León XIV reza tras depositar una corona de flores sobre las tumbas de las víctimas de un naufragio en el cementerio

León XIV reza tras depositar una corona de flores sobre las tumbas de las víctimas de un naufragio en el cementerio AFP

Tenerife y Lampedusa, un mismo mensaje

Uno de los puntos más destacados de su discurso ha sido la llamada a los habitantes y visitantes de la isla a no levantar un «muro invisible» entre el mar de los náufragos y el de los veraneantes. Precisamente, el Papa conectó esta idea con su reciente viaje apostólico a Tenerife, donde ya había reflexionado sobre la relación entre el turismo y la acogida.

«Hermanas y hermanos, como decía recientemente en Tenerife, durante el viaje apostólico a España, también en Lampedusa la cultura de la acogida tiene una vocación turística que, por desgracia, puede sentirse amenazada por las rutas migratorias y desarrollarse en la indiferencia o incluso en contraposición a sus aspectos más dramáticos», afirmó.

León XIV señaló que, para muchos, las vacaciones se reducen a «distracción, ligereza, despreocupación», una mentalidad que puede favorecer la creación de un «muro invisible entre el mar de los náufragos y el de los veraneantes». Por ello, instó a los fieles a tener la «audacia de pensar de modo diferente» y a permitir que el tiempo de descanso se convierta en una oportunidad para ser «más humanos» a través de la práctica de la caridad.

Ante la imagen de la Virgen de Porto Salvo, patrona de la isla, el Papa ha exhortado a los fieles a ser un «puerto firme y seguro». «A ustedes, comunidad de Lampedusa y Linosa, que no les falte nunca el respiro de la fe, de la esperanza y de la caridad: ¡O’scià!», ha finalizado, utilizando el saludo típico de los isleños que significa «mi aliento».