Sánchez se daba un masaje en Moncloa mientras miles de personas se manifestaban en toda España por Ceuta

El área de Seguridad del complejo presidencial registró la matrícula del coche de un fisioterapeuta el día y a la hora que se producían las concentraciones

El presidente del GobiernoPedro Sánchez, estuvo dándose un masaje en el Palacio de la Moncloa mientras cientos de miles de personas se manifestaban en las calles de ciudades de toda España pidiendo que se protegiera a Ceuta ante la avalancha de inmigrantes ilegales. Las protestas, convocadas en más de 260 municipios bajo el lema «Por Ceuta», reunieron a 150.000 personas solo en Madrid y a más de 20.000 en la propia Ceuta. Los manifestantes corearon consignas exigiendo la dimisión del presidente y del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al grito de «traidor» y «lacayo de Marruecos».

Los actos se celebraron el pasado 2 de septiembre coincidiendo con el Día de la Ciudad Autónoma de Ceuta. Esa jornada, el presidente del Gobierno no tuvo ningún acto oficial en su agenda y su tarde se quedó completamente libre. Mientras el país salía a la calle, Sánchez permaneció en el interior de la residencia presidencial. Tal y como ha podido saber este periódico, pasadas las seis de la tarde accedió al recinto un vehículo todoterreno cuya matrícula pertenece a un fisioterapeuta que acompaña de manera habitual al presidente del Gobierno en sus entrenamientos

El coche se quedó aparcado junto a una de las rotondas de acceso al palacio, a tan sólo diez metros del edificio que alberga el gimnasio, situado junto a la pista de tenis del recinto. Se trata de una construcción que en origen fue la vivienda del guardés de Moncloa y que a comienzos de los años noventa fue reconvertida en zona deportiva para uso del jefe del Ejecutivo. El presidente estuvo entrenando y realizando ejercicios de fuerza y a continuación se sometió a un masaje relajante que duró una hora y media.

La habitación donde disfrutó del tratamiento de relajación se encuentra en una construcción anexa a la zona de entrenamiento, comunicada con esta mediante un pasillo. Es precisamente en este corredor donde está instalada la sauna, antes de llegar a las dos estancias laterales. A ambos lados se abren sendas habitaciones de dimensiones similares, enfrentadas entre sí y con una distribución prácticamente simétrica, en espejo.

La sala situada a la derecha está equipada con la camilla donde Sánchez se dio el masaje. También hay dos lavabos, armarios empotrados para guardar toallas, dos duchas y un baño. En el lado contrario, la sala de la izquierda reproduce una distribución similar. Dispone de dos lavabos, armarios, dos baños y una ducha, además de un lavacabezas que usa de manera puntual Begoña Gómez, la mujer del presidente. Es también el lugar donde Sánchez se maquilla para los distintos actos oficiales. Durante el masaje, permanecía encendida una televisión instalada en el gimnasio a petición de Sánchez años atrás. En la pantalla, el Canal 24 Horas, sin sonido, retransmitía en directo las manifestaciones que en ese momento recorrían las calles de toda España.

Mientras esto ocurría, la plaza de Cibeles de Madrid se convertía en el epicentro de la protesta. Allí coincidieron, por primera vez desde las manifestaciones contra la amnistía de noviembre de 2023, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el líder de Vox, Santiago Abascal. Feijóo acusó al Gobierno de estar «más cerca de Marruecos que del conjunto de España» y volvió a calificar a Ceuta de ciudad «invadida y ocupada», mientras que Abascal tachó a Sánchez de «traidor» y de estar «al servicio como lacayo de Marruecos», reclamando además la puesta en marcha del artículo 102 de la Constitución para las acusaciones políticas de traición. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sostuvo que «España no aguanta más, ¡Sánchez se tiene que ir a su casa!» y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, leyó el manifiesto institucional en defensa de la españolidad de Ceuta ante una plaza en la que, según el Ayuntamiento, se congregaron 150.000 personas entre gritos e insultos dirigidos al presidente.

En la propia Ceuta, entre 20.000 y 25.000 personas marcharon desde los barrios de la periferia hasta converger en la Plaza de África portando banderas de España y de la ciudad autónoma. En Santander se concentraron 7.000 personas según la Policía Nacional y en Canarias más de 10.000, mientras que otras capitales, como Sevilla, registraron concentraciones multitudinarias ante sus respectivos ayuntamientos, con presencia de altos cargos autonómicos.