La presidenta se ha mostrado molesta con las faltas de respeto con amparo parlamentario y ha defendido la sanidad ante las acusaciones de maquillar listas de espera
Sesión de control de bajo voltaje en la Asamblea de Madrid. La comparecencia del consejero de presidencia, Miguel Ángel García Martín, para esclarecer las dudas sobre el ático adquirido por la Comunidad de Madrid, ha provocado que los cara a cara de Ayuso con la oposición hayan pasado a un segundo plano, aunque ha tenido algún momento de fuerte confrontación.
Es el caso del cara a cara entre Manuela Bergerot y la presidenta madrileña. La portavoz de Más Madrid, al igual que el pasado pleno, ha llamado “corrupta” a Isabel Díaz Ayuso, algo que ha vuelto a sentar muy mal a la presidenta madrileña, hasta el punto de retarle a decírselo en un medio de comunicación fuera de la Asamblea, sin inmunidad parlamentaria. “Dígalo ahí y en los tribunales hablamos”.
Ha sido el gran encontronazo de Isabel Díaz Ayuso con la izquierda madrileña, a la que ha criticado por “no dar pie con bola”, señalando al PSOE por tener “una portavoz que grita desesperadamente”, en referencia a Mar Espinar. Ayuso les ha achacado que no hayan dado alternativas a las 100 medidas que presentó en el Debate sobre el Estado de la Región. No tienen nada que proponer y así les va».
El choque con Espinar ha sido muy político, quien ha hecho un recorrido por los casos más polémicos que envuelven a Ayuso: las listas del Ramón y Cajal, el caso del Hospital de Torrejón -ya archivado- y el ático comprado por la Comunidad de Madrid. “Está alargando usted su agonía tontamente”, le ha espetado la socialista a Ayuso, quien ha contestado que la izquierda está desesperada, hasta el punto de “llevar a los tribunales cosas que son falsas, perderlas y seguir con otro asunto”.
La presidenta madrileña ha señalado que no acepta lecciones desde “la tele sanchista” sobre listas de espera “cuando el Gobierno tiene huelgas por todo el país”. Por ese motivo, según la presidenta, Moncloa intenta perpetrar “pucherazos en las elecciones”, un planteamiento ante el que la Justicia ha puesto “pie en pared. ”Game over, lo siento», ha cerrado la presidenta.
Choque sobre fiscalidad con Bergerot
Manuela Bergerot ha acusado a Ayuso de “hacer ingeniería contable para modificar las listas de espera” y ha calificado como “criminal” cambiar la prioridad de operaciones. Ha sido el reproche de la portavoz regionalista, quien ha centrado el debate en política fiscal. El encontronazo ha sido evidente: Más Madrid propone “gravar a las grandes fortunas y herencias” para evitar que los ricos tengan beneficios fiscales. “Claro que queremos obligar a esa minoría a contribuir con el bienestar de todos. No lo hacemos porque odiemos a los ricos, lo hacemos porque queremos reinsertarlos en la sociedad”.
Díaz Ayuso ha contestado que Más Madrid “no tiene ni idea de fiscalidad» y que “no saben ni sumar”, acusándoles de “proponer y traer miseria” en todos los lugares donde la izquierda gobierna. “Necesitan mucho pobre y poco rico al que culpar”, ha apuntado Ayuso, quien ha lamentado que se ataque “el impuesto de donaciones y sucesiones” con el objetivo de “robar” a quien trabaja toda la vida y pagan impuestos. “A quien tiene patrimonio, quieren robarles de nuevo”, ha apuntado la lideresa madrileña, quien ha defendido que en Madrid, “quienes menos ganan, menos pagan” y que pese a ello, la Comunidad es “la región que más recauda”.
“Siempre están ustedes con la pancarta de ‘que no sea la gente feliz’», ha señalado la presidenta, quien ha presumido de tener “la mejor sanidad y el mejor transporte de España». Por ello, ha defendido que Madrid “va sobre ruedas” frente a un gobierno que “descarrilla con sus trenes y sus mentiras”.
Vox continua su discurso contra la inmigración ilegal
Isabel Pérez Moñino ha reprochado a Ayuso que siempre utiliza a Sánchez para evitar hablar de los problemas de Madrid. “Él responderá por abrir las fronteras, pero usted por convertir Madrid en el destino de quienes las atraviesan”.
A ello, Ayuso ha contestado que Vox “nunca propone nada», limitándose a “señalar”, reconociendo que hay un problema de inmigración masiva, pero que el grupo parlamentario liderado por Moñino opta “por trabajar al servicio del Gobierno para sacar un puñado de votos”, dado que, según el criterio de la presidenta, en Vox prefieren no hablar de la mala gestión de Moncloa. “Todo lo que proponen no se puede cumplir, porque no es competencia autonómica”, ha apuntado la líder regional.












