Los periodistas de THE OBJECTIVE abordan en ‘Objetivo directo’ la sesión en el Congreso
Ahí lo tienen. Preguntado por los mil menores marroquíes que aún permanecen en las calles de Ceuta mes y medio después de la invasión, Pedro Sánchez responde «pregúntele a Vivas», el presidente de Ceuta, que fue quien alertó al Gobierno central varios días antes de la entrada masiva de finales de julio de 2026. El lunes 27 Vivas llamó a Moncloa e intentó hablar con Sánchez, pero el presidente no cogió el teléfono. Se lo cogió Diego Rubio, su jefe de Gabinete, que le dijo que estuviera tranquilo, que estaba todo controlado. Vivas pidió medidas extraordinarias, como la declaración de emergencia, el mando único y refuerzos de fuerzas de seguridad. También contactó con varios ministerios. Más tarde, al insistir, asegura que desde Moncloa le pidieron que dejara de llamar porque se estaba poniendo «muy pesado».
El cinismo y la maldad de Sánchez no tienen límites. El presidente ha escrito un nuevo capítulo en su libro de la infamia, ya muy profuso, y del que todos recordamos ese episodio en el que, tras la catastrófica riada que asoló el litoral valenciano en octubre de 2024, dijo algo así como «el que quiera ayuda que la pida». Este miércoles, en la sesión de control al Gobierno, Sánchez se ha reído también de la portavoz del PP, Ester Muñoz, cuando esta le reprochaba los avisos ignorados por parte del Ejecutivo días antes de la invasión. Pero al reírse de una cuestión tan grave no se está riendo del PP, no, se está riendo de los ceutíes, que están viviendo un auténtico infierno. Así es él. Fuerte con los débiles y débil con los poderosos: muy gallo con la oposición, pero manso como una paloma con Marruecos. Bienvenidos a OD.










