Pablo Casado se abre a pactar todo con Vox menos la supresión de las autonomías

El presidente del PP, Pablo Casado, cree que las elecciones andaluzas han sido “la primera zancada” para “recuperar todo el espacio electoral” que llegó a tener su partido. Para ello, su estrategia es clara: primero, gobernar en Andalucía, con el apoyo de Ciudadanos y Vox. Después, llegar a La Moncloa aglutinando de nuevo a todo el espectro conservador y liberal. Y, desde el poder, engullir a los rivales del bloque de derechas. Como hizo Aznar, pero con la dificultad añadida de encontrarse un espacio fragmentado en tres y con sus rivales en inercia alcista.

Casado ha comparecido junto al candidato andaluz de su partido, Juanma Moreno, tras una reunión del Comité Ejecutivo Nacional que le ha servido para considerar apuntalado su liderazgo, cuatro meses después del adiós de Mariano Rajoy. El presidente del PP cree que a partir de ahora los populares deben atenerse a su nueva estrategia y “ocupar las calles”, a su imagen. O sea, con un discurso duro, porque “en España hay una gran mayoría social que quiere que los políticos hablemos claro”. En este punto, ha reconocido que la dureza verbal de su campaña “ha sido arriesgada, pero es que la gente responde”.

Esta nueva táctica pasará forzosamente por el acuerdo con Vox, un partido con el que el PP está dispuesto a hablar de casi todo. La línea roja será la Constitución, ha dicho Juanma Moreno. Es decir, “si se quieren reforzar competencias, bien, pero la supresión de las comunidades autónomas es algo por lo que el PP no va a pasar”, como ha añadido Casado.

En el PP ven margen para acordar con Vox en fiscalidad -se rebajarán al máximo o se eliminarán los impuestos de Sucesiones y Donaciones, Patrimonio y AJD-, defensa de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, defensa de los servicios sociales y lucha contra la corrupción. Además, recuerdan que existe buena sintonía entre Casado y Santiago Abascal. En cuanto a la inmigración, los populares desdramatizan la radicalidad de Vox y creen que llegarán a un punto intermedio.

Hay que destacar la suavización del discurso del PP con respecto a Vox. Lo que la semana pasada era “populismo” es hoy “el partido en el que milita Ortega Lara“, como ha dicho Moreno. Y nada de “extrema derecha”. Ahora, a Casado le sorprende que se haga hincapié en que Vox es un partido “peligroso”, cuando “no ha gobernado en ningún sitio y Podemos, sí”. “Podemos, que ha defendido la historia criminal etarra, o defiende la dictadura de Maduro o proponía expropiaciones forzosas de viviendas”, ha ejemplificado el presidente del PP. “¿Qué va a decir la izquierda de la radicalidad, si gobierna con el partido más radical que ha habido?”, ha añadido.

Escaños %
PSOE-A 33 27,95
PP 26 20,75
Cs 21 18,27
AA 17 16,18
VOX 12 10,97  

Fuentes del PP creen que Vox no exigirá entrar en la Junta de Andalucía. Primero, porque resultaría incoherente que un partido que aboga por eliminar las autonomías se estrene gobernando una. Segundo, porque la inercia alcista de los de Santiago Abascal podría verse quebrada por el desgaste de la gestión.

A quien sí ven demandando consejerías es a Ciudadanos. En el PP dan por descontado el acuerdo, ya que el candidato naranja, Juan Marín, es consciente de que no tiene argumentos para presidir la Junta habiendo quedado tercero. “Son los andaluces los que han querido que el PP lidere el cambio. Todo lo que no sea cambio será truncar y tensionar los sueños de cientos de miles de españoles que por primera vez en su vida ven las puertas abiertas a una nueva etapa de prosperidad y futuro”, ha sostenido Moreno. Fuentes del PP andaluz aseguran que Cs no forzará la repetición de elecciones, porque sabe que el PSOE volvería a subir.

Moreno les ha ofrecido a Cs y Vox “un diálogo franco y sincero” para “reconstruir” Andalucía. Para Casado, el andaluz es un escenario similar al del País Vasco “cuando el PP apoyó, a cambio de nada, al PSOE de Patxi López“, en 2009. “Cualquier bloqueo será muy difícil de explicar y el ombliguismo se pagará caro” en las urnas del año que viene, ha dicho Moreno, porque “la Transición no quedaría finalizada sin alternancia en Andalucía”.

Como se observa, la expectativa de cambio ha enterrado la autocrítica en el PP, un partido que ha perdido el 30% de sus votos. Con 300.000 papeletas menos, ¿se puede sacar pecho? “Para mí, triunfalismos los justos, pero la satisfacción es que el cambio es histórico”, ha atajado Casado.

Dirigentes del PP abrazan a Moreno a su llegada a la sede del PP. | BERNARDO DÍAZ

Sin debate interno

Para el presidente del PP, ganar la Junta de Andalucía supondría todo un espaldarazo a su gestión al frente del PP. O a su visión, mejor dicho. “Hasta que yo deje el centroderecha refundido y siendo la fuerza hegemónica gobernando las autonomías no voy a descansar”, ha enfatizado hoy. “Yo recibí el mandato de recuperar el espacio electoral del partido. Desde la oposición, el PP puede trasladar lo importante sin tener que ocuparnos de lo urgente por la ruina de otros, como en 2011”, ha incidido.

Para ello, ha recordado cuáles son los cinco pilares fundamentales del centroderecha: impuestos, servicios sociales, regeneración, seguridad (ciudadana e inmigración) y unidad de España. “Estos cinco puntos, los de Aznar, los de Rajoy, los del partido en 40 años no debemos abandonarlos”, ha opinado el presidente popular. “Para ocupar el centro no nos tenemos que mover de sitio, sino ampliar el espectro electoral”, ha matizado entonces.

A juicio de Casado, la refundación del centroderecha y la derecha dura “se tiene que hacer como se hizo en los 90: primero, una estrategia preelectoral para aglutinar el máximo de apoyos. Y desde el poder, la fragmentación queremos que acabe superada con una optimización sustentada en pilares comunes”. Consciente de la dificultad de su plan, ha acotado que “ningún predecesor mío se encontró una derecha fragmentada en tres y sin cuatro años por delante”, como él.

Esta euforia postelectoral le hace pedir “elecciones de inmediato”. Para Casado, España “ya no puede aguantar más la incompetencia de este Gobierno, que no está a la altura de la responsabilidad que le encomendaron podemitas, independentistas y batasunos“.

Para el presidente del PP, ahora comienza otra frenética carrera electoral: la de las elecciones locales, europeas y autonómicas de mayo de 2019. “No me voy a tomar vacaciones”, ha dicho, antes de anunciar que va a visitar las 17 autonomías antes de que termine el mes. En estos viajes, irá desvelando las candidaturas a las Alcaldías y los gobiernos regionales. Ahora sí, sin hipotecas internas de ningún tipo, y con la legitimidad ganada, a su juicio, en las urnas para imponer a su equipo. Este miércoles, el viernes y el sábado comenzará su nuevo tour.