Tráfico lento en la A-23 y la N-330 a la altura de Sabiñánigo en la vuelta del puente de Todos los Santos

Los desvíos por las obras paradas de la variante vuelven a provocar congestión.

Los conductores que este lunes por la tarde regresan del Pirineo tras el puente de Todos los Santos se están encontrado con una importante congestión del tráfico en la A-23 y la N-330, a la altura del municipio de Sabiñánigo, donde los problemas por las obras de la variante paralizadas hace casi un año provocan continuos atascos.

Aunque no ha llegado a haber retenciones, la Dirección General de Tráfico avisaba a las 18.30 de circulación lenta entre el kilómetro 405 y el 404 de la A-23, nada más pasar Sabiñánigo, y entre el 622 y el 616 de la N-330, a partir de la rotonda donde se acaba la autovía y comienza la carretera convencional.

La operación de vuelta del puente ha dejado ya un fallecido en las carreteras aragonesas. A las 16.24, en la A-121, en el término municipal de Alberite de San Juan, se ha producido un siniestro vial entre un vehículo articulado y un turismo. El conductor de este ha resultado herido grave y la ocupante, de 89 años, ha muerto.

Desde la tarde del viernes 30 de octubre y hasta el lunes 2 de noviembre, Tráfico esperaba un importante movimiento de vehículos por todas las carreteras, muchos motivados por la tradicional visita a los cementerios. En Aragón la previsión era de 480.000 desplazamientos de vehículos.

Los únicos puntos conflictivos son los de regreso de los destinos turísticos del Pirineo a la altura de Sabiñánigo. La paralización de las obras de la futura variante, donde desde hace más de un año funcionan unos accesos provisionales, causa continuos problemas.

La semana pasada se conocía el ultimátum que ha dado el Ministerio de Transportes a la UTE que abandonó los trabajos hace 10 meses para que al menos mejore la seguridad y poder reabrir las entradas y salidas a la localidad que llevan cerrados desde el verano de 2025. En caso de no atender esta exigencia antes del jueves próximo, las empresas Aldesa y Rover se enfrentan a graves consecuencias y la pérdida de casi 4 millones de euros.

El Ministerio echa así un nuevo pulso a la UTE, que debería haber finalizado las obras ya en el verano de 2022, aunque fue acumulando retrasos hasta que abandonó el proyecto a finales de 2025 con un 2 % solo pendiente. Lo hizo mientras negociaba con el Ministerio un tercer modificado tras haber aprobado dos por un montante de 40 millones. No hubo acuerdo y Transportes decidió este verano iniciar la rescisión del contrato y sacar otra licitación que rematara la variante, pero aún no ha puesto fecha a la reanudación de las obras.