Las brigadas de FCC trabajan a diario en la limpieza de la ciudad, pero mantener limpios los barrios exige también compromiso ciudadano
Un grafiti en la pared, una bolsa fuera del contenedor o un mueble en la acera pueden ser, aparentemente, un gesto sin importancia. Sin embargo, cada una de esas acciones tiene impacto directo en la vida del barrio ya genera suciedad y malos olores, atrae plagas, empeora la imagen de las calles, obliga a destinar más recursos públicos a la limpieza y, además, puede acabar incluso en sanción.
Zaragoza cuenta con servicios de limpieza que trabajan cada día para mantener en buen estado sus calles, plazas y barrios. Pero ningún dispositivo, por amplio que sea, puede compensar por sí solo la falta de civismo. La limpieza de una ciudad no depende únicamente de los medios materiales o humanos disponibles, sino también de cómo se comportan quienes la viven a diario.
Cuidar el entorno empieza por decisiones muy sencillas como usar bien los contenedores, respetar los horarios para tirar la basura, no abandonar enseres en la vía pública y depositar cada residuo donde corresponde. Son pequeños gestos que ayudan a conservar el barrio, mejorar la convivencia y hacer de Zaragoza una ciudad más agradable para todos.
La limpieza es un servicio público, pero también una tarea compartida. Sin colaboración ciudadana, ningún esfuerzo será suficiente.
Una imagen vale más que mil palabras
Si cabe dentro, no debe quedarse fuera

Dejar residuos junto al contenedor genera malos olores, suciedad y riesgo de plagas. / Ayuntamiento de Zaragoza
Dejar residuos junto al contenedor genera malos olores, suciedad y riesgo de plagas. Utilizar correctamente los contenedores es el primer gesto para cuidar el barrio.
Las fachadas no son lienzos en blanco

El Ayuntamiento de Zaragoza gasta cada año 1 millón de euros en horas de trabajo y material para borrar pintadas. / Ayuntamiento de Zaragoza
El Ayuntamiento de Zaragoza gasta cada año 1 millón de euros en horas de trabajo y material para borrar pintadas, eliminando unas 90 pintadas al día (27.000 al año) con 14 equipos especializados.
Los muebles, al punto limpio o llama al 010

La suciedad acumulada afecta a vecinos, comercios, peatones y servicios municipales. / MIGUEL ANGEL GRACIA
Los residuos voluminosos deben depositarse siguiendo los canales establecidos. Abandonarlos en la vía pública empeora la imagen del entorno y obliga a destinar más recursos de limpieza.
Una colilla, diez años de huella

A pesar de su diminuto tamaño, las colillas son uno de los residuos más presentes en las calles y uno de los más dañinos para el medio ambiente / RAQUEL SALAS
A pesar de su diminuto tamaño, las colillas son uno de los residuos más presentes en las calles y uno de los más dañinos para el medio ambiente. Contienen compuestos tóxicos que tardan años en degradarse y pueden contaminar grandes cantidades de agua, además de deteriorar el pavimento y la imagen urbana.
Los animales no son responsables de su limpieza

Las deposiciones caninas, cuando no se recogen con bolsa y no se depositan en la papelera correspondiente, crean focos de suciedad. / Jaime Galindo
Las deposiciones caninas, cuando no se recogen con bolsa y no se depositan en la papelera correspondiente, crean focos de suciedad que cualquier persona puede pisar. Los orines, además, si no se diluyen con agua y vinagre, impregnan el pavimento, las fachadas y transmiten una sensación de abandono e insalubridad.
La suciedad acumulada afecta a vecinos, comercios, peatones y servicios municipales

Cada día, en las aceras, plazas y vías, se acumulan excrementos y orines de perros, e incluso de personas, que nadie recoge, y ese pequeño gesto se traduce en suciedad, malestar, olores, costes adicionales y deterioro del espacio público. / Jaime Galindo
La corresponsabilidad ciudadana es clave para mantener espacios más habitables. Los residuos abandonados fuera de los contenedores pueden impedir el tránsito de peatones.
Porque mantener limpia la ciudad no es solo una tarea de los servicios de limpieza. Es una responsabilidad compartida.

El Ayuntamiento de Zaragoza destina más de 65 millones de euros al año al servicio de limpieza a través de FCC Medio Ambiente. / Laura Trives
Cada bolsa en su sitio. Cada residuo donde corresponde. Cada gesto cuenta.










