Alejandro Martínez, Aragonés de Honor 2026: «Este es un premio que nunca imaginé»

Su empatía, su arraigo y compromiso con esta tierra, así como sus múltiples iniciativas para ayudar, no solo dentro de la comunidad sino también fuera de ella, han hecho que el empresario y emprendedor Alejandro Martínez reciba el galardón Aragonés de Honor 2026

Alejandro Martínez Callén ha sido galardonado con el premio Aragonés del Año 2026. El fundador de la marca Alejandro Moda, ha subido al escenario para recoger la merecida distinción de la mano de Cristina Sánchez, gerente de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN y Nicolás Espada, subdirector general de Contenidos de Prensa Ibérica en Aragón.

Tras recibir el premio, Alejandro Martínez ha tenido unas palabras de agradecimiento a EL PERIÓDICO DEARAGÓN por un reconocimiento que ha recibido con enorme «emoción, respeto y gratitud». Además, ha querido compartirlo con «mi equipo, con todos mis clientes, con mi mujer Pilar, con mi familia, con mis amigos y con todos los que están esta noche aquí».

«Lo que estoy viviendo es un sueño que nunca imaginé, así que veo que los sueños se cumplen. Este premio conecta con mi forma de entender la vida, con el valor de la palabra dar. En Aragón tengo mis raíces. Durante toda mi vida he hecho gala de ser aragonés y, a pesar de haber tenido la oportunidad de irme fuera, siempre tuve claro que mi sitio estaba en Aragón, en mi tierra», ha añadido.

Alejandro Martínez no siente este reconocimiento solo como un premio personal, «sino como un homenaje a la manera de vivir que me enseñaron mis padres, con honestidad, con esfuerzo y con solidaridad».

Un gran reconocimiento

Hay personas que dejan huella no solo por lo que hacen, sino por la forma en que deciden estar en el mundo. Alejandro Martínez Callén pertenece a esa clase de aragoneses que han construido una trayectoria desde el trabajo, la cercanía y, sobre todo, desde una idea sencilla y profunda: devolver a la sociedad parte de lo recibido. Por esa manera de entender la vida y por una labor solidaria sostenida durante cinco décadas, ha recibido esta noche el Premio Aragonés de Honor 2026 concedido por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.

Alejandro Martínez Callén nació el 7 de junio de 1946 en Grañén, un pueblo de la comarca de Los Monegros. Pero desde allí, con su afán y sus ganas de ayudar a los demás ha logrado que su figura traspase nuestras fronteras, llegando con sus acciones al Sáhara o Indonesia, sin olvidar nunca a quienes están más cerca.Y todo ello movido tan solo por una máxima que lo ha acompañado a lo largo de su vida, «ser ante todo buena gente y buena persona», como él mismo reconoce.

Seguramente en esa forma tan positiva de ver la vida tuvo mucho que ver su infancia y juventud en su localidad natal donde interiorizó valores como la humildad, la honradez y el esfuerzo que he llevado siempre por bandera.

Su padre, también llamado Alejandro, le transmitió el espíritu luchador, el tesón y un profundo sentido del honor, como dice Martínez, «me enseñó a tener palabra». De su madre, Benita, heredó algo igualmente valioso: la simpatía y la cordialidad, esa empatía y capacidad de hacer que cualquiera se sienta cómodo a su lado. Alejandro era el segundo de cuatro hermanos y junto a ellos, sus padres y sus vecinos aprendió que nadie sale adelante completamente solo.

Un apasionado de la vida

Esos orígenes marcaron sin duda su carácter y sus aficiones, que están muy ligadas al deporte y a la vida activa. Alejandro es un apasionado del fútbol, el baloncesto, el atletismo y el ciclismo. Disfruta caminando y lo hace con frecuencia. Es aficionado al Camino de Santiago y a la andada Zaragoza-Huesca, que ha realizado en varias ocasiones. Le encanta el campo, donde procura pasar todo el tiempo que puede, y disfruta viajando a cualquier rincón del mundo.

Alejandro Martínez, durante su discurso.

Alejandro Martínez, durante su discurso. / Jaime Galindo / Miguel Ángel Gracia

Pero a los 17 años, Alejandro hizo la maleta y salió de Grañén rumbo a Zaragoza. Durante diez años recorrió las calles de Aragón como comercial de productos de peluquería, aprendiendo a escuchar, a entender lo que la gente necesita. Esa etapa le permitió afianzar su carácter emprendedor y su capacidad para conectar con las personas. Es un comunicador nato. En ese tiempo se forjó al Alejandro que vendría después: el que sabía que el éxito no se consigue solo, sino con las personas.

En 1975, junto a su esposa Pilar, abrió su primera tienda en el pasaje de la avenida Goya. Una pequeña tienda de 30 metros cuadrados. Pero la capacidad comercial de Pilar, la visión de marquetin y relaciones públicas de Alejandro, y el buen gusto de ambos hicieron el resto. Lo que empezó en aquel pasaje se convirtió con los años en Alejandro Moda, la firma de referencia de la moda masculina en Aragón.

De hecho, la historia del éxito empresarial de Alejandro Martínez es bien conocida y por ella ya recibió en 2001 el Premio Aragonés del Año en categoría Empresa. Sin embargo, su faceta solidaria y filantrópica se mantuvo durante años casi en silencio, realizando multitud de acciones de forma discreta, como quien cumple con algo que considera natural, porque si hay algo que hace verdaderamente feliz a Alejandro es «ayudar a los demás», como él mismo reconoce. De hecho, con cierto pudor explica que hay casi «algo de egoísmo» en todo ello «porque yo me siento bien cuando hago estas cosas y ayudo a los demás, me siento feliz», asegura.

Pero fue un amigo quien le convenció de darle visibilidad a esa parte suya, argumentando que su capacidad de convocatoria podía servir para implicar a muchas más personas y multiplicar el impacto de cada iniciativa. El tiempo ha demostrado que fue la decisión correcta. A partir de entonces, Alejandro Martínez y sus tiendas se convirtieron en algo más que escaparates de moda: se convirtieron en altavoces de solidaridad.

Alejandro reunió a 80 deportistas de élite en un desfile que logró recaudar 30.000 euros para los afectados por el tsunami de Indonesia.

Alejandro reunió a 80 deportistas de élite en un desfile que logró recaudar 30.000 euros para los afectados por el tsunami de Indonesia. / JAVIER BELVER

2005 y un viaje que lo cambió todo

El año 2005 marcó un antes y un después. El 26 de diciembre de 2004, un devastador tsunami arrasó las costas del sudeste asiático, dejando cientos de miles de víctimas. «Yo veía las imágenes en la televisión, me emocionaba y se me caía el alma al suelo», explica. Y decidió hacer algo. Organizó un desfile solidario en el que 80 deportistas de primer nivel de toda España subieron a una pasarela en el Pabellón Príncipe Felipe ante 4.000 personas. La recaudación alcanzó los 30.000 euros, destinados íntegramente a los damnificados. «Fue bastante complicado, pero cuando uno quiere y tiene ganas e ilusión por dar, las cosas salen adelante», explica. Ese mismo año, la infanta Doña Margarita de Borbón, duquesa de Soria, le entregó personalmente el diploma de Unicef en reconocimiento a su labor solidaria.

En 2005 recibió un diploma de Unicef por su labor solidaria, de manos de la infanta Margarita de Borbón.

En 2005 recibió un diploma de Unicef por su labor solidaria, de manos de la infanta Margarita de Borbón. / Servicio especial

Pero 2005 guarda aún otra historia, quizás la que mejor define quién es Alejandro Martínez. También ese año puso en marcha en sus tiendas la campaña Agua que no has de beber… tráenosla, con la que consiguió reunir 160.000 litros de agua mineral destinados al hospital de Rabuni, en los campamentos de refugiados saharauis de Argelia. «Yo me había planteado recoger unos 25.000 litros de agua», señala con modestia, el problema -bendito problema- llegó cuando la iniciativa logró recoger 160.000 litros. «Venían a la tienda mujeres mayores con garrafas desde la otra punta de Zaragoza, desde Delicias o San José y yo las atendía en persona y les ofrecía un café porque esos gestos no se pueden comprar con nada más que con el cariño», relata emocionado. Pero, después de recaudar tanta agua Alejandro no se fiaba que toda llegara a su destino porque, como indica, «los argelinos tienen un negocio montado con el agua y la venden». Así que, no dudó ni un momento en viajar hasta allí. Cogió un avión junto a dos de sus sobrinos y un equipo de TVE del programa España en comunidad y fue en persona a comprobar que el agua llegaba a quienes la necesitaban. Durante ocho días convivió con el pueblo saharaui, compartió su modo de vida, su escasez y su esperanza de independencia. Ese viaje le marcó para siempre y le brindó un nuevo aprendizaje: «Con todo lo que tenemos aquí, los niños allí son más felices. Lo que hace falta es compartir y esa lectura a mí me encantó», asegura Martínez.

Hasta 160.000 litros de agua logró enviar Alejandro Martínez a los campamentos de refugiados saharauis.

Hasta 160.000 litros de agua logró enviar Alejandro Martínez a los campamentos de refugiados saharauis. / Servicio especial

Después de ese viaje, llegaron muchas más iniciativas. En 2007 llegó otra campaña pionera: la tarjeta solidaria Visa Alejandro Moda. El compromiso era sencillo pero con gran impacto: el 0,7%%de todas las compras realizadas cada año con esa tarjeta en sus establecimientos se destinaría a una acción solidaria o a una entidad benéfica aragonesa. Los clientes colaboraban sin ningún coste añadido. A lo largo de los años, gracias a ese pequeño porcentaje acumulado compra a compra, se han beneficiado el comedor social de la Parroquia del Carmen, el programa Gota de Leche de la Hermandad del Refugio, FADDI, FEAPS y otras asociaciones.

En 2008, y cuando todavía eran pocos los que apostaban por este tipo de acciones, volvió a unir su visión de marquetin y comunicación con su vena altruista y solidaria realizando un calendario solidario con Atades cuya recaudación, 15.000 euros, se destinó a la creación de un parque de psicomotricidad para la entidad. Y meses más tarde donó 150 palmeras al Centro Sonsoles de Atades en Alagón.

Después vinieron más iniciativas como el Plan A+, en 2009, con el que recogió prendas usadas en buen estado para Cruz Roja; una edición extraordinaria del Rastrillo Aragón en formato outlet durante tres días en 2011 —destinando el 100% de las ventas a la Fundación Federico Ozanam, con una recaudación de 12.000 euros— o las Maletas Solidarias en 2013, por las que las tiendas de Alejandro Moda recogieron 30.000 prendas usadas en dos meses para la Hermandad del Santo Refugio. El doble de lo esperado. Una cifra que habla del poder de movilización que tiene alguien en quien la gente confía. Por esta iniciativa, la Hermandad le otorgó la distinción de Hermano Bienhechor.

Más recientemente, cuando en octubre de 2024 las lluvias torrenciales de la dana asolaron la Comunidad Valenciana, Alejandro Martínez tampoco tardó en reaccionar: donó un gran número de botas a los damnificados, cubriendo una necesidad urgente en las primeras semanas de recuperación, cuando el barro todavía cubría las calles y las personas necesitaban lo más básico para ayudar a limpiar sus casas.

Con su beca para la investigación del cáncer de próstata, Alejandro Martínez donó al equipo que lidera Alberto J. Schuhmacher 50.000 euros para su investigación.

Con su beca para la investigación del cáncer de próstata, Alejandro Martínez donó al equipo que lidera Alberto J. Schuhmacher 50.000 euros para su investigación. / Servicio especial

Una beca para la esperanza

Su última iniciativa, aunque seguro que no la última, llegó el año pasado cuando Alejandro protagonizaría la acción solidaria más ambiciosa de su trayectoria. Alejandro Moda cumplía 50 años. Medio siglo en los que una tienda de 30 metros cuadrados en un pasaje comercial se había convertido en una marca de referencia con tres establecimientos, un equipo de veinte personas y un nombre reconocido en toda la región. Podría haberlo celebrado de muchas maneras. Eligió la que mejor lo define. Anunció la Beca de Investigación Alejandro Moda contra el cáncer de próstata.

Porque aunque hace casi veinte años que Alejandro Martínez se retiró de la primera línea del negocio y cedió el testigo a sus sobrinos, estos tomaron el relevo y lo hicieron asumiendo también su faceta solidaria continuando así con su legado más importante. «Ellos me presentaron el proyecto de investigación del doctor Alberto J. Schuhmacher que yo desconocía totalmente y, después de hacer un par de llamadas para ver quién era y qué hacia, no lo dudé, este proyecto merece todo el apoyo necesario habido y por haber», señala rotundo Martínez. Y no solo eso, da gracias porque este proyecto le ha permitido conocer a un científico «con una visión muy ligada a mi manera de ser y de pensar y eso me ha llenado de orgullo y satisfacción». «Alberto es un lujo de científico y es un lujo para esta tierra contar con una persona con su entrega, sabiduría y humanidad. Y yo soy más feliz desde que lo he conocido», subraya.

Alberto J. Schuhmacher lidera un equipo en el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón) que se centra en el desarrollo de un tratamiento pionero basado en lo que el propio equipo científico describe como «drones de detección y ataque selectivo» contra las células tumorales. Una propuesta que busca articular el diagnóstico y el tratamiento en un mismo proceso. El 25%% de todas las compras realizadas en Alejandro Moda entre el 22 de octubre y el 13 de diciembre de 2025 se destinó íntegramente a financiar ese proyecto. El resultado fue un cheque de 50.000 euros que Alejandro Martínez entregó en persona al investigador en un acto al que asistieron numerosas autoridades de la comunidad.

Pero lo más importante es que toda esta enumeración de acciones solidarias no forman parte de un plan de responsabilidad social, sino de una filosofía de vida marcada por el optimismo, la positividad y el compartir lo que une tiene. La misma que Alejandro aprendió de niño en Grañén, viendo a sus padres trabajar y entendiendo que el esfuerzo tiene sentido cuando sirve también a los demás. Por ello, de quien primero se acordó Alejandro Martínez al saberse merecedor del Premio Aragonés de Honor 2026 fue de sus padres. «Pienso en lo orgullosos que se sentirían mis padres si estuvieran aquí. No tengo palabras para expresar lo que siento, un cariño inmenso, orgullo, satisfacción. Estoy totalmente emocionado porque este es un sueño que nunca imaginé», afirma. Y deja claro que pese a su edad, mantiene «la ilusión por la vida y por seguir ayudando a todo aquel que pueda llegar y que lo necesite».

Por eso, EL PERIÓDICO DE ARAGÓN reconoce con el Premio Aragonés de Honor a Alejandro Martínez Callén una forma de ser y de compartir que constituye todo un ejemplo a seguir y que, además, no ha terminado con su propósito de ayudar. «Ya estoy, bueno, estamos pensando en otros proyectos pero todavía no hay nada concreto», avanza Martínez, quien tiene claro que esta historia no acaba aquí, sino que continurará.