Este lunes se han suspendido 127 intervenciones quirúrgicas y el Salud cifra el seguimiento en un 9,75%
Nueva semana de huelga médica en Aragón. Esta vez, solo contra el Ministerio de Sanidad para reclamarle un Estatuto Marco propio. Médicos y facultativos han dejado este lunes la misma imagen que ya dejaron en diciembre, enero, marzo y abril, la de múltiples batas blancas ante las puertas de los hospitales protestando por una norma propia y cargando contra una ministra, Mónica García, a la que acusan de «inmovilismo» desde CESM y Fasamet, los sindicatos convocantes. «Las negociaciones están completamente bloqueadas, sin ningún contacto desde abril y ninguna reunión anunciada», han lamentado.
Según fuentes del Departamento de Sanidad, como consecuencia este lunes se han suspendido 127 operaciones quirúrgicas, mientras que se han realizado 121. El Salud ha cifrado el seguimiento de este primer día de huelga en un 9,75%. En concreto, la han secundado 380 profesionales de 3.896 efectivos reales. Si se atiende a los datos por provincias, en Zaragoza se han sumado a ellos un 11,61% de los médicos y facultativos llamados a ella (343 de 2.954), mientras que en Teruel han sido un 6,42% (23 de 358) y, en Huesca, de un 2,40% (14 de 584). Los sindicatos médicos convocantes han elevado las cifras a un 80% en hospitales y un 50% en centros de salud.
Esta semana de paros estatales llega después de que el viernes pasado los sindicatos médicos CESM Aragón y Fasamet consiguieran llegar a un acuerdo con el Salud para desconvocar la huelga autonómica. Las partes acercaron posturas y se dieron un plazo de cuatro meses (hasta septiembre) para, con grupos de trabajo, negociar las demandas de los profesionales, que reivindican mejoras en sus condiciones laborales y retributivas.
Este primer entendimiento ha llegado con el cambio de cara en la consejería de Sanidad, que con el nuevo Gobierno PP-Vox ha pasado a estar liderada por Ángel Sanz (PP) en lugar del también popular José Luis Bancalero, con quien el colectivo médico tuvo repetidos enfrentamientos. Los sindicatos criticaron que Bancalero se justificara en que el Ejecutivo estaba en funciones para no acordar avances reales y precisamente por eso, en abril convocaron, además de la semana de huelga estatal, una autonómica contra la DGA.
La situación ha cambiado ahora en Aragón y, aunque los sindicatos ya alertaron de que el acuerdo de desconvocatoria con el Salud no era una solución definitiva, las partes comenzarán a negociar sus mejoras laborales y retributivas. CESM Aragón y Fasamet han agradecido a Sanz su disposición para «hablar con los médicos las cosas que competen a los médicos» y han mostrado su confianza en que con las negociaciones se conseguirá abrir algunos de los problemas más grandes del colectivo médico y mejorar la atención sanitaria en Aragón».
El acuerdo con la DGA abre una vía negociadora, lo que no se ha logrado con el Ministerio de Sanidad, con quien el conflicto sigue enquistado. A juicio del Comité de Huelga, en el acuerdo de Estatuto Marco propio que la ministra Mónica García firmó con los sindicatos representados en la mesa, que son CCOO, UGT, CSIF, Satse-FSES y Cig Saúde, queda «diluida» la voz de los médicos y facultativos. Pero la titular de Sanidad defiende que en este borrador se mejoran las condiciones de estos profesionales con medidas como reducir las guardias de 24 a 17 horas y establecer días de libranza antes y después o implantar jornadas máximas de 45 horas semanales frente a las 48 que marca la legislación de Europa. El pacto de la norma que se ha firmado se ha negociado durante más de tres años, y las organizaciones que lo secundaron sostienen que la gran mayoría de reivindicaciones que realizan los médicos están incluidas en el documento.
Exigencia de una norma propia
Con todo, los médicos insisten en la necesidad de una norma propia, una exigencia nacional que por ahora solo ha secundado Vox. Además, ante la falta de avances con García, el Comité de Huelga ha solicitado la intervención del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. A esta petición se han sumado PP y PNV. Sanidad se ha reunido en múltiples ocasiones a lo largo de estos últimos meses y ha propuesto a los sindicatos soluciones como que medien las asociaciones de pacientes o el Foro de la Profesión Médica. Estas han sido rechazas por los profesionales. También puso sobre la mesa, sin éxito, la opción de crear mesas de negociación específicas en el ámbito de las comunidades.
Los médicos han vuelto así a la huelga porque consideran que el borrador de Estatuto Marco que el ministerio presentó hace un año «perpetúa la discriminación de médicos y facultativos en aspectos laborales básicos como las horas de jornada». Reivindican una norma propia que esté «ajustada» a la formación y responsabilidad de la profesión médica «y permita una negociación independiente».
El porqué de reclamar esta norma propia tiene su origen en las condiciones laborales. Desde CESM Aragón y Fasamet explicaron que buscan una reforma «profunda» de las mismas que permita implantar de manera «real» de la jornada laboral de 35 horas, que las horas de guardia sean voluntarias, estén «debidamente retribuidas» y se tengan en cuenta a efectos de jubilación, que haya una clasificación profesional acorde con la formación de médicos y facultativos y su responsabilidad clínica y un «modelo de jubilación flexible».










