A partir del aviso, se activa un protocolo preciso en el que prima la seguridad
Una ventana que no se puede abrir, un zumbido constante en la persiana o un ir y venir de insectos en la fachada alertan cada primavera y verano a muchos vecinos de Zaragoza. Lo que comienza como una molestia cotidiana puede acabar en una llamada a los bomberos ante la sospecha de un nido de avispas. A partir de ese momento, se activa un protocolo preciso en el que prima la seguridad y la evaluación del riesgo antes de cualquier intervención.
El Servicio Contra Incendios, de Salvamento y Protección Civil del Ayuntamiento de Zaragoza actúa, por norma general, cuando existe peligro para personas, animales o bienes. Para ello, realiza una primera valoración que incluye aspectos como la ubicación del nido, su tamaño, altura o el tiempo que lleva activo. También se determina si se trata de abejas o avispas, ya que el procedimiento varía de forma significativa.
Antes de intervenir, los bomberos llevan a cabo una inspección previa para confirmar el tipo de servicio. En el caso de enjambres desnudos, la actuación suele ser inmediata, dado que pueden desplazarse a zonas sensibles como colegios o centros sanitarios. Sin embargo, cuando se trata de avispas, el operativo se planifica con mayor cautela, teniendo en cuenta si se trata de especies autóctonas protegidas o invasoras, como la avispa asiática, y avisando en su caso a unidades especializadas.
RECOMENDACIONES Y CÓMO SE ACTÚA
El momento de la retirada es clave. Como norma general, los nidos se eliminan al anochecer, cuando todas las avispas se encuentran en su interior. Si la llamada se produce antes, los efectivos se desplazan igualmente para evaluar la situación, balizar el área y advertir a los vecinos. Actuar antes de ese momento podría aumentar el peligro, ya que las avispas que están fuera regresarían al nido alteradas, incrementando su agresividad.
El protocolo del Ayuntamiento de Zaragoza insiste, en este sentido, en que los ciudadanos no deben intentar eliminar los nidos por su cuenta. Acercarse, utilizar insecticidas o lanzar objetos puede provocar ataques masivos. En su lugar, se aconseja mantener la distancia, señalizar la zona y, en caso de encontrarse en viviendas, cerrar ventanas cercanas o aislar la estancia afectada.












