La medida se aprobará mediante un decreto de la Consejería de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza
El Ayuntamiento de Zaragoza implantará un horario de apertura y cierre en el Parque Bruil con el objetivo de evitar situaciones de insalubridad, botellones y la pernoctación de personas sin hogar, una problemática que ha marcado los últimos meses a este entorno de la capital aragonesa. La medida, que se aprobará mediante un decreto de la Consejería de Medio Ambiente, llega en plena recta final de los trabajos de adecuación del parque, cuya reapertura se prevé en cuestión de semanas.
Fuentes municipales explican que la decisión se adoptó tras una reunión interáreas en la que se abordó tanto el calendario de reapertura como los riesgos asociados a la situación actual. «Se habló de varias posibilidades», señalan, según ha podido saber ARAGÓN DIGITAL, al contrastar que, con el albergue completo, algunas personas estaban durmiendo incluso en zonas próximas como los soportales del edificio Trovador. Ante este escenario, el consistorio zaragozano temía que la reapertura del parque reprodujera los problemas previos.
Así, se valoraron dos opciones: un cierre físico o uno «virtual». Finalmente, se ha optado por esta segunda alternativa, considerada «más barata y efectiva». Con la fijación de horarios, la Policía Local podrá vigilar el cumplimiento durante sus rondas y actuar también a partir de avisos vecinales en caso de botellones o presencia de personas durmiendo en el interior.
CONTROL HORARIO Y EXCEPCIONES
El futuro decreto establecerá franjas concretas en las que el parque permanecerá cerrado, de modo que no se permitirá la permanencia en su interior fuera de ese horario. «Si el Parque Bruil tiene un horario de cierre, un vecino no puede decidir salir a pasear y estar ahí», subrayan desde el Ayuntamiento de Zaragoza. No obstante, se contemplarán excepciones como la suelta nocturna de animales, una práctica habitual en otros parques de la ciudad.
En cuanto a los detalles, el horario definitivo aún está por definir, aunque desde el Ayuntamiento de Zaragoza apuntan a que este estará coordinado, entre otras cosas, con la actividad del quiosco del propio parque. En cualquier caso, las personas que permanezcan dentro fuera del horario establecido serán requeridas para abandonar el recinto y retirar sus pertenencias, si es que las tienen.
La medida se enmarca en un contexto de creciente preocupación vecinal, ya que hace apenas unos días la alcaldesa, Natalia Chueca, ya avanzó que el consistorio zaragozano estudiaba fórmulas para garantizar la convivencia. Entonces ya se subrayó que la prioridad era que «los vecinos vivan tranquilos, cómodos y seguros», sin descartar el cierre nocturno como una de las opciones sobre la mesa.
En paralelo, el proceso de recuperación del parque avanza. Las tareas de desinfección ya han concluido y esta misma semana se ha iniciado la sustitución del mobiliario urbano, como los bancos. El objetivo municipal es reabrir el Parque Bruil «completamente renovado» en las próximas semanas, acompañado ahora de un nuevo marco de uso que pretende evitar que se repitan los problemas del pasado.














