se convierte en la misión tripulada más alejada de la Tierra: supera el récord del Apolo 13

La nave Orion de la NASA supera los 400.000 kilómetros de distancia de la Tierra

Tras 56 años de hegemonía indiscutible, la marca de distancia establecida por la agónica y heroica misión Apolo 13 ha caído. Este lunes 6 de abril de 2026, la misión Artemis II ha reclamado para sí el título del viaje tripulado más profundo en el cosmos.

A las 13:56h (del Este de EEUU; las 19:56h en horario peninsular), los instrumentos de control en Houston confirmaron lo que la física ya dictaba: la nave Orion, con los astronautas Reid WisemanVictor GloverChristina Koch y Jeremy Hansen a bordo, cruzó la frontera invisible de los 400.171 kilómetros. En ese preciso instante, el récord que James Lovell y su tripulación fijaron en abril de 1970 -más por necesidad de supervivencia que por ambición exploratoria- pasó oficialmente a los libros de historia.

Si bien el récord ya ha sido técnicamente superado, la ambición de Artemis II no se detiene ahí. Según el cronograma oficial de la NASA, la nave alcanzará su apogeo máximo a las 01:07 horas del martes (hora peninsular española), situándose a una distancia vertiginosa de 406.778 kilómetros de nuestro hogar azul. A diferencia de sus predecesores del siglo XX, la tripulación de la Orion no viaja en una «cápsula de salvamento» improvisada, sino en el vehículo más avanzado jamás diseñado para el espacio profundo

Esto será, en otras palabras, la preparación para lo el regreso definitivo del hombre (y la llegada de la primera mujer) a la superficie lunar en 2027.

«Aquí, desde la Cabina de la Integridad, al superar la mayor distancia que los seres humanos han recorrido jamás desde el planeta Tierra, lo hacemos honrando los extraordinarios esfuerzos y las proezas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana», ha declarado el astronauta canadiense de la misión, Jeremy Hansen. «Elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente, a asegurar que este récord no perdure por mucho tiempo«, ha añadido Hansen.

El silencio tras la Luna

El momento más crítico y poético de la jornada se vivirá durante el sobrevuelo lunar. La nave entrará en la llamada esfera de influencia lunar, situándose a tan solo 6.530 kilómetros de la superficie del satélite. Durante este pasaje por la cara oculta, la tripulación experimentará un aislamiento absoluto: unos 40 minutos de interrupción total de comunicaciones.

En ese silencio radiofónico, mientras la Luna bloquea cualquier señal proveniente de la Tierra, los cuatro astronautas observarán de cerca la geología del lado lejano, un territorio que solo un puñado de ojos humanos ha tenido el privilegio de contemplar. Poco después, Orion entrará en un eclipse solar único, no visible desde nuestro planeta, donde el Sol quedará oculto tras el disco lunar.

La misión emplea una trayectoria de ‘retorno libre’. Es una maniobra de una elegancia física abrumadora: la Orion utiliza la propia gravedad de la Luna para curvar su camino y lanzarse de nuevo hacia la Tierra sin necesidad de encender motores principales, minimizando el uso de combustible.