¿Tuvo algo que ver el COVID-19 con el «boom» de bautismos de adultos?

La explosión en el número de personas que solicitan entrar en la Iglesia católica en Francia y en otros muchos países del planeta suscita preguntas sobre las causas que la ha provocado, y la pandemia de 2020 parece ser una de ellas

Era algo que se comentaba, pero por fin se puede, en cierta medida, documentar y cuantificar: la pandemia del COVID-19, al margen de sus devastadores efectos –o, precisamente por ellos–, suscitó una inquietud en decenas de miles de personas en todo el mundo que les llevó a plantearse cuestiones vitales que, en muchos casos, desembocaron en conversiones religiosas.

Lo recoge EWTN News haciéndose eco de un reportaje publicado en Le Monde. El rotativo francés titulaba recientemente: «Aumento inesperado de bautismos de adultos en Francia, a pesar del declive de la Iglesia católica». Entre las causas que podrían explicar este fenómeno se señala uno que parece sorprendente: la letal pandemia del COVID-19 que golpeó al planeta en 2020. «El auge de los bautizos de adultos en Francia es un fenómeno relativamente reciente . Se ha intensificado en la última década, con una marcada aceleración tras la pandemia de COVID-19, alcanzando niveles récord desde 2024», observa el rotativo.

Lo cierto es que, analizando las cifras de bautizos de adultos en el país vecino, se observa un desproporcionado auge a partir de 2022. Hasta ese año, el número se mantenía estable en torno a los 4.500 neófitos. En 2023, la cifra ascendió a los 5.463; a 7.135 el año siguiente y así hasta los 13.234 de este año. Un adulto que quiera solicitar el bautismo pasa por uno o dos años de catequesis. Es decir, el «despegue» del número de neófitos se dio entre dos y tres años después de la pandemia.

Gráfico que muestra el aumento sin precedentes en la cifra de neófitos a partir de 2023

Gráfico que muestra el aumento sin precedentes en la cifra de neófitos en Francia a partir de 2023 Conferencia Episcopal Francesa

Si es cierto el dicho de que «no hay ateos en las trincheras», por aquello de la cercanía con la muerte, algo similar podría aplicarse a la pandemia que asoló el mundo a partir de finales de 2019. La incertidumbre, el sufrimiento, el dolor, la muerte de personas cercanas, la soledad o la impotencia pudieron convertirse, en palabras de C. S. Lewis, en «el altavoz que Dios usa para despertar a un mundo sordo».

A pesar de que numerosas iglesias y parroquias cerraron sus puertas durante meses –alentadas, incluso, por sus obispados–, otras muchas permanecieron abiertas para atender y consolar a los pocos fieles que se acercaban a orar. En palabras del Papa Francisco, se comportaron como auténticos «hospitales de campaña» en medio de la contienda contra el virus.

El gráfico elaborado por la Conferencia Episcopal Española con el porcentaje de bautizados por edades

El gráfico elaborado por la Conferencia Episcopal Francesa con el porcentaje de bautizados adultos por edades en 2025

En toda Francia, más de 13.200 adultos y alrededor de 8.100 adolescentes recibieron las aguas del bautismo el pasado sábado, durante la celebración de la Vigilia Pascual, según datos publicados por la Conferencia Episcopal Francesa, lo que supone un aumento del 28 % en comparación con 2025.

¿De dónde vienen los candidatos?

No existe un único perfil entre los neófitos franceses. La lista de parroquias parisinas con un número particularmente alto de catecúmenos revela un panorama que trasciende las sensibilidades eclesiales y las geografías sociales. Parroquias donde se celebra regularmente la Misa Tradicional en latín, como Saint-Roch en el distrito 1 o Saint-Eugène Sainte-Cécile (distrito 9), despuntan junto a parroquias en barrios más obreros o de clase media, como Notre-Dame de Clignancourt (distrito 18), Notre-Dame de la Gare (distrito 13) o Saint-Ambroise (distrito 11), señala EWTN News.

Número de adolescentes que han solicitado el bautismo, por año

Número de adolescentes que han solicitado el bautismo, por año Conferencia Episcopal Francesa

Lo que sí resulta sorprendente son las edades de los que solicitan el bautismo: 8 de cada 10 tienen menos de 40 años. De ellos, más de la mitad no han cumplido aún los 25 años de edad. Robin, un catecúmeno de 30 años que fue bautizado en Saint-Ambroise el pasado sábado, personifica esta tendencia. Criado en una familia no creyente y sin antecedentes religiosos, comenzó su camino espiritual a través de un proceso gradual de cuestionamiento del sentido de la vida. «En un mundo donde todo se mueve tan rápido, donde perdemos de vista lo que realmente importa, la Iglesia me ha hecho mucho bien», declaró a EWTN News. «Me ha ayudado a volver a poner el ‘por qué’ en el centro de todo», revela. «Iba a las iglesias para encontrar un momento de calma, donde el tiempo se detuviera», explicó. «Buscaba un lugar donde pudiera escucharme a mí mismo y reflexionar sobre lo que quería hacer con mi vida», confiesa el joven. «Lo que me conmueve profundamente», añadió, «es la belleza que rodea mi iglesia: su arquitectura, su música… ahí es donde siento algo poderoso».

Para Robin, fue determinante la disponibilidad de un joven sacerdote: «Hablamos durante una hora. Fue increíblemente reconfortante», recordó. Luego le presentaron a un grupo de feligreses que lo acompañaron durante su catecumenado, formando lo que él describe como un «profundo vínculo de humanidad».

Los primeros sorprendidos, sin embargo, son los propios obispos y sacerdotes de Francia. La magnitud del fenómeno ha suscitado que las ocho diócesis de la región de Île-de-France, junto con la diócesis castrense, convoquen un consejo provincial que se inaugurará el 31 de mayo en la catedral de Notre-Dame de París. Bajo el lema «Catecúmenos y neófitos: nuevas perspectivas para la vida de nuestra Iglesia», el encuentro buscará discernir «cómo las estructuras locales y las prácticas pastorales deben adaptarse a este crecimiento inesperado».