Recomiendan que los catecúmenos polígamos no sean admitidos al bautismo sin el compromiso previo de abrazar un matrimonio monógamo, en un proceso de acompañamiento paciente y respetuoso
La Ciudad del Vaticano ha sido el escenario de la presentación de dos documentos: el informe del Grupo de Estudio n.º 2 sobre la escucha de los pobres y el informe del SECAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar) acerca de la poligamia.
Este último ha abordado una realidad compleja que ya preocupaba a los prelados africanos desde hacía tiempo, puesto que es allí donde está particularmente arraigado. El documento reconoce el valor sagrado de la familia africana y el deseo de una descendencia numerosa como parte de su identidad, sin embargo, establece una distinción nítida entre la tolerancia histórica y la plenitud del mensaje evangélico, que subraya que el matrimonio entre un solo hombre y una sola mujer es el núcleo del amor revelado por Cristo.
El análisis bíblico presentado por los obispos africanos revela una ambivalencia histórica: si bien la poligamia fue tolerada en el Antiguo Testamento, la revelación del Nuevo Testamento la supera definitivamente. Jesús, al recordar el plan original del Creador, afirma con claridad la unidad y la indisolubilidad del vínculo matrimonial. En este sentido, el documento es tajante al definir la identidad del sacramento, alejándolo de interpretaciones meramente sociológicas o coloniales.
La Iglesia defiende que «el matrimonio cristiano es monógamo por naturaleza teológica y no por imposición cultural». Esta afirmación sitúa el debate en un horizonte de fe, donde la monogamia no se percibe como una norma externa, sino como una exigencia del amor fiel que Cristo propone a sus discípulos. Por ello, el SECAM recomienda que los catecúmenos polígamos no sean admitidos al bautismo sin el compromiso previo de abrazar un matrimonio monógamo, en un proceso de acompañamiento paciente y respetuoso.
Esta postura no busca la exclusión, sino la protección de la dignidad de todos los miembros de la familia, colocando especialmente la dignidad de la mujer en el centro de la acción pastoral. Se propone a la Virgen María como el modelo de una evangelización plenamente encarnada en la cultura, capaz de transformar las realidades humanas desde dentro. El informe concluye con una llamada a una «pastoral de proximidad» que reconozca en cada persona a un hijo de Dios llamado a la Alianza.










