Alcaraz aprende a ser paciente: «El equipo me da la que necesito»

El murciano subraya la mejora en la concentración y ese «látigo» que saca su nuevo entrenador para mantenerse activo y, sobre todo, positivo, sin perder el foco del encuentro

Alcaraz destroza el techo de cuartos con un soberbio partido ante De Miñaur

Camino inmaculado de Carlos Alcaraz en este Abierto de Australia, sin ceder un solo set en este torneo que aspira y desea más que nada en esta temporada. Un curso en el que muestra un punto más de sobriedad en su juego, la que desprende en el aspecto mental, que une a su magia con la raqueta para alcanzar la penúltima ronda, por primera vez en su carrera, y con toda el aura de quien quiere salir el domingo con la copa en las manos.

Aunque tiempo al tiempo. Es en lo que ha incidido más el murciano en estos últimos meses. Lo dijo tras ganar a Tommy Paul: «Ganar en tres sets está muy bien por el ahorro de energía, aunque estoy a tope. Para mí lo más importante es que hemos trabajado mucho en mantener la concentración desde el principio hasta el final del partido, y eso es lo que hemos mejorado mucho». Redundó en ello tras la ronda de cuartos: «He trabajado en no tener altibajos. Si me entreno dos o dos horas y media, intento jugar todo el tiempo al mismo nivel, punto tras punto. Está funcionando, tengo una buena capacidad de concentración, y se está viendo en el torneo».

Tras su triunfo ante Alex de Miñaur, el de El Palmar concede otra pista más de lo que quizá le faltaba y ahora atesora y muestra en pista. Que ya se le conocían la potencia, los músculos, la variedad el juego, la derecha, la dejada, el buen saque en el que también se apoya en Melbourne, pero exhibe ahora paciencia, palabra que repitió en la noche australiana y que todavía no había puesto en práctica en demasiadas ocasiones. «En cada partido he ido encontrándome mejor. Me alegra mucho verme en este estado de forma. Lo importante es que el equipo me da paciencia desde que empezó el torneo. Me decían ‘el mejor nivel llegará’ y está llegando», comentó el murciano en la entrevista con Jim Courier.

Profundizó después. «A veces no soy paciente. En el primer partido ya quiero jugar a mi mejor nivel. Es casi imposible; tienes que ir cogiendo el ritmo de competición. Salí contento con cómo jugué, y mi equipo me repitió que estuviera tranquilo, que el nivel al que yo quería jugar estaba ahí. Tienes que seguir intentándolo, apretando, forzándote a ti mismo, y llegarás al sitio al que quieres. Es una buena mezcla de pasión, de intentarlo, de seguir trabajando».

«Venimos trabajando en estar sereno cuando más lo necesito. Samu está con el látigo cuando las cosas no salen bien para que yo me mantenga positivo y lo siga intentando. Me alegra mucho ver el nivel que tengo ahora mismo y veo lo importante que es el equipo que me ha animado desde el primer momento y me ha aportado paciencia. Después de mi primer partido no estuve contento, pero ellos me han sabido dar esa paciencia que yo necesito», prosiguió en los micrófonos de Eurosport.

Y todo el apoyo para dar lo mejor en cada actuación. Algo que agradeció sinceramente al ver en su palco a su padre: «Hacemos bromas en el vestuario. Necesito a mi equipo cerca; es la razón por la que juego tan bien en la pista, porque fuera me hacen sentir muy bien. Estoy orgullo y feliz de que mi padre esté experimentando todas estas cosas; su sueño, que ahora lo está viviendo conmigo».

Cierra filas también con su hermano, a quien ha ascendido en el equipo y que ya admitió que le aporta visiones que lo ayudan mucho. Como también subrayó la importancia de Samu López, encargado de guiarlo en solitario tras la ruptura con Juan Carlos Ferrero, que no se olvida de él aunque emprenda nuevos caminos en el golf. Ese deporte al que apelará estos días de descanso Alcaraz, que hasta el viernes no juega su semifinal ante Alexander Zverev, su verdugo en cuartos de 2024. También habrá juegos, de mesa u online, que sacan lo «más oscuro» de los integrantes de su equipo, quizá algún capítulo de «Strangers Things». Lo que haga falta para pasarlo bien después del esfuerzo de otras dos horas y cuarto ante un jugador como De Miñaur, 6 del mundo. «Sé el nivel físico que tiene Alex y no me dio la impresión de que iba al límite y si ganaba no pensaba que él bajaría mentalmente. Las sensaciones han sido un poco de altibajos, he perdido un poco el feeling, pero sabía que aunque perdiera ese primer set, el partido era muy largo y habría muchas opciones. Pero no pensé que sería tan importante viendo los dos siguientes».

En semifinales, a su manera, con los suyos, una decisión que refuerza de palabras aunque le quite la importancia del resultado: «Hemos aprendido a intentar no escuchar, a seguir el camino que creemos correcto, y apostar por lo que hacemos. Aunque hubiéramos perdido en primera o segunda ronda, teníamos muy claro el objetivo que queremos seguir y no hubiese sido un fracaso sino un aprendizaje más. Estoy en semis, muy contento, pero no es un alivio, no es que me haya quitado una presión. Durante el torneo estoy jugando para mí, mi familia y mi equipo, no para los que dirán si paso o no paso».