¿El cierre de una herida o una traición a los españoles?: las diferentes opiniones sobre la demolición de la Verja

El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, afirma que deberían llevarse la Verja a la Almudena para «ponérsela encima a Franco»

Este miércoles se ha producido la demolición de la Verja, el punto de control fronterizo entre Gibraltar y La Línea de la Concepción (Cádiz), resultado del acuerdo alcanzado diez años después de que el 52 % de los británicos diese el sí al Brexit. Al acto han acudido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el ministro de Gibraltar Fabian Picardo y los alcaldes del Campo de Gibraltar.

El presidente ha hablado de día «histórico», alegando que «es el principio de una nueva etapa cargada de oportunidades e ilusión para esta región». Para Sánchez «las fronteras son las cicatrices de la historia», y ha continuado con el vocabulario sanitario definiendo la Verja como «una herida abierta para los miles de trabajadores que cruzaban cada día sin saber cuánto tardarían en llegar a su puesto de trabajo (…) pensando que no había una solución posible».

Construida en 1909 por decisión del Gobierno británico en el istmo que une el Peñón con el resto de la península, pese a su consideración como zona neutral desde la firma del Tratado de Utrecht en 1713, la Verja alcanzó su máxima notoriedad en 1969. El 8 de junio de ese año, Franco ordenó el cierre del paso tanto a españoles como a gibraltareños, suspendiendo además las comunicaciones telefónicas y marítimas. La decisión no fue revocada hasta 1982 con el Gobierno de Felipe González.

El ministro principal de Gibraltar ha manifestado que «lo más bonito ha sido que aparte de quitar la Verja, que ya la habíamos quitado, hemos quitado también la valla de Franco, que le gustaba tanto y que la cerró y deberíamos llevarnos la valla española a la Almudena y ponérsela encima a Franco».

La ausencia de Moreno Bonilla

La portavoz del PSOE andaluz, María Márquez, ha llamado la atención sobre la ausencia del presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, afirmando que entiende que este «no tiene nada que celebrar porque es un logro del Gobierno de España, de Pedro Sánchez y María Jesús Montero en Andalucía», pero ha criticado que no haya escrito ningún ‘tuit’ sobre un acontecimiento que influye «de manera muy positiva para Andalucía».

El vicepresidente primero de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha manifestado que «todo lo que suponga una mejora para la calidad de vida de los 300.000 vecinos del Campo de Gibraltar será siempre positivo», pero ha insistido en que «se ha perdido una gran oportunidad histórica para lograr un acuerdo más ambicioso». Desde Génova han sostenido que «lo que afecta a los españoles lo deben decidir los españoles», denunciando la «doble trampa» empleada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para impedir que el texto fuera debatido y refrendado por Congreso y Senado.

Una «traición a España»

Desde Vox, la portavoz nacional de Agenda España, Isabel Pérez Moñino, ha calificado la demolición de «infame e inexplicable» alegando que representa una «traición a España y al pueblo español». La portavoz ha criticado también el hecho de que la «colonia siga considerándose un paraíso fiscal, en detrimento de los trabajadores españoles de La Línea». También ha cuestionado la participación de Sánchez en el acto, tachándolo de «tirano», y afirmando que «cualquier presidente del Gobierno con un mínimo de decencia y dignidad tendría que venir hoy aquí a criticar y a denunciar duramente este acuerdo».

«Este acuerdo no es suficiente»

«Es una buena noticia», ha afirmado en una nota la diputada de Sumar por la provincia de Cádiz, Esther Gil de Reboleño, asegurando que «este hecho histórico ha sido posible gracias al trabajo del Gobierno progresista». Sin embargo, también ha señalado que «este acuerdo no es suficiente», alegando que una región, como el Campo de Gibraltar, que registra más de un 25 % de paro necesita «medidas sociales y económicas para evitar que La Línea se convierta en un paraíso para los especuladores».

En sintonía con esa preocupación, la diputada de Adelante Andalucía, Begoña Iza, ha explicado que «un tema que ya está preocupando mucho en La Línea es cómo va a afectar la apertura de la Verja a que se empiece a especular de forma muy fuerte con la vivienda», algo que, según ha augurado la diputada, «dificultaría también la vida de los andaluces que allí están».

Una opinión que también comparten desde Por Andalucía, asegurando su diputado Ernesto Alba que se alegran de la demolición de la Verja «sobre todo porque facilita el día a día a los trabajadores de La Línea». El diputado ha pedido que «todo esto vaya respaldado también por planes integrales y estratégicos que fortalezcan las realidades de La Línea».