Dos semanas después del seísmo, no hay ninguna grúa en la zona. La maquinaria todavía no ha llegado y, hasta el momento, no se ha recuperado ningún cuerpo del inmueble
En el Edificio Tahití, reducido a escombros tras el brutal terremoto que sacudió Venezuela, la familia de Fabio continúa buscando al niño de nueve años. Dos semanas después del seísmo, no hay ninguna grúa en la zona. La maquinaria todavía no ha llegado y, hasta el momento, no se ha recuperado ningún cuerpo del inmueble.
Hace apenas cuatro días, la entrada de este edificio concentraba una decena de cámaras, periodistas, numerosos vehículos y varios grupos de rescatistas internacionales que acudieron para comprobar si el pequeño seguía con vida. Sin embargo, el escenario ha cambiado por completo. Ahora, permanecen allí únicamente la familia, refugiada bajo lo que queda de la cubierta del aparcamiento tras haber trabajado durante toda la noche, y otros vecinos que también intentan recuperar los cuerpos de sus seres queridos.
Aloa González asegura que en el edificio de doce plantas hay un total de 22 cuerpos y que ninguno ha podido ser rescatado todavía. Los familiares tratan de abrirse paso con sus propias manos, apartando cascotes entre los restos de una estructura que continúa siendo muy inestable.
La familia de Fabio afirma que, junto a bomberos venezolanos, ya ha logrado identificar, a través de túneles y agujeros abiertos entre los escombros, el cuarto del niño, el baño y buena parte de la sala. Creen que Fabio podría encontrarse allí. También sostienen que sigue con vida y que estaría junto a su madre, ya fallecida.

Una persona observa los escombros del edificio Tahiti luego del doble terremoto de 7,2 y 7,5, del pasado 24 de Junio, este martes en La Guaira (Venezuela)EFE
Incluso el día anterior encontraron el maletín que su padre le había regalado, con lentes de telescopio, porque al menor le apasionaban la astronomía y mirar las estrellas.
«Yo creo que ya nos falta poquito, pero nos falta esa mano de obra que nos que nos quiera ayudar para seguir buscando a mi muchacho», explica a EFE su padre, Francisco Bastardo, que describe a su hijo como «alegre, inteligente, amoroso» y con una gran afición también por la geografía.
La familia permanece junto a los escombros sin alejarse del lugar. Se protegen como pueden del intenso sol de La Guaira, acumulan botellas de agua y tratan de descansar en colchones que otras personas les han cedido.

Fotografía que muestra juguetes de Fabio, el niño atrapado bajo las ruinas del edificio Tahiti EFE
No obstante, las máquinas amarillas, como grúas y retroexcavadoras, se concentran sobre todo en los edificios colapsados más próximos a La Guaira, mientras que en las zonas más internas apenas han llegado.
«Acá no ha venido ninguna máquina (…) No es posible que en todos estos días 22 personas están allí y no se ha podido sacar una sola», lamenta González en declaraciones a EFE.
Ella busca a su hermana. El mismo día del terremoto consiguió rescatar los cuerpos de sus dos padres y por eso dice sentirse «privilegiada»: «Yo fui y enterré a mi mamá y mi papá y me vine para acá a tratar de rescatar a mi hermana. Yo no he descansado un día ni he dormido», relata esta mujer vestida de blanco impoluto.
«Aquí todos nos quedamos en la calle, nosotros no tenemos para pagar 3.000 dólares para contratar una maquinaria», afirma González. Según explica, «la maquinaria que ha llegado no da a basto y la que está dando el Estado, que posiblemente esté dando alguna, tampoco es suficiente».
Por este motivo, los afectados reclaman al Gobierno y a la comunidad internacional más maquinaria para poder avanzar en la recuperación de los cuerpos. «Hemos tenido que pasar el calvario de velar aquí a nuestros muertos», señala González, que solo pide poder rescatar a su hermana y darle sepultura.
Más de 3.800 muertos
En las últimas horas, las autoridades venezolanas han elevado a más de 3.800 el número de víctimas mortales derivadas de los potentes terremotos registrados hace más de una semana en el centro de la costa de Venezuela, mientras que la cifra de personas heridas se mantiene en 16.740 personas.

Voluntarios y rescatistas realizan labores de búsqueda en una zona un afectada por el doble terremoto en Venezuela EFE
El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, ha informado en rueda de prensa de que son concretamente 3.811 las personas que han perdido la vida por causa de los referidos terremotos (126 más con relación al balance anterior) y a 16.740 las víctimas heridas tras los seísmos de magnitud 7,5 y 7,2 en la escala de Richter ocurridos a finales del pasado mes de junio, que han dejado además importantes daños sobre 856 edificios, de los cuales 190 han colapsado.
Las víctimas incluyen, a su vez, 17.907 personas que han perdido sus viviendas o las mismas presentan una afectación «muy severa», según las autoridades del país, que han informado a su vez de que han atendido a 86.794 familias, rescatando a 6.462 personas, y repartido más de 9.603 toneladas de alimentos.











