El Casademont maniata al campeón de Europa con una tremenda suficiencia y, alentado por la Marea Roja, asalta Praga y se queda a solo un triunfo del sueño de la ‘Final Six’
Sin palabras. Este equipo te deja sin palabras. Ganar en la cancha del campeón de Europa ya es difícil, pero hacerlo con suficiencia y dominando los 40 minutos con puño de hierro (71-82) solo lo pueden hacer los elegidos. Ni un solo segundo fue por delante el Praga en una de las mayores exhibiciones del Casademont Zaragoza femenino desde el inicio de la sección. Y eso es decir mucho, pero es que no es para menos. Las de Cantero lo bordan en una actuación coral de un equipo con mayúsculas y que le deja a solo un pasito de la soñada Final Six de la Euroliga. Se ha hecho lo más difícil, ahora hay que rematarlo. Pero cómo no creer en estas chicas. Cualquier esfuerzo vale la pena, incluso recorrerse media Europa para animarlas. Que les digan a los 150 valientes si volverían a vivir lo inexplicable.
Sin ningún tipo de complejo y con una ambición desmedida saltó a la pista del Kralovcka Arena el equipo aragonés. Defendiendo como ellas saben y saliendo a la carrera anotaron las primeras canastas Pueyo, Fingall y Hempe. Solo se llevaban dos minutos de partido y la grada zaragozana era ya un volcán que acabó entrando en erupción con un tremendo triple de Mariona Ortiz que hizo el gesto de +3 mandando un mensaje a las checas y poniendo un interesantísimo 2-9 de salida.
Un inicio así era la mejor manera de soltar los nervios. En el bando local, solo la española Cazorla encontraba el aro mientras el Casademont compartía mucho mejor el balón y, a pesar del riguroso criterio de faltas en un lado y en el otro, un poderoso 2+1 de Fingall colocaba un 4-16 que obligó al técnico checo a parar el partido. Se pueden imaginar que para entonces el pabellón parecía ya la plaza del Pilar.
Pero nadie dijo que fuera a ser fácil. El campeón de Europa no iba a tirar la toalla tan rápido. Las de Cantero concedieron demasiadas segundas oportunidades y eso hizo que poco a poco el Praga le fuera cogiendo el pulso al partido. Eso, combinado con varios ataques espesos, cambió el parcial de lado y también el tiempo muerto (13-18). No entró, sin embargo, en pánico el equipo y aguantó bien el tipo hasta que Laia Flores puso con una buena canasta sobre la bocina del primer cuarto un resultado parcial alentador (17-24).
El ritmo vertiginoso del arranque dio paso a unos minutos más plomizos. Pero ahí también fue mejor el Casademont, que supo forzar faltas para sumar desde el tiro libre hasta que Nadia Fingall puso patas arriba Praga con dos triples que se celebraron como goles en el descuento y que ponían +12 a las de Cantero. Mientras, las caras de la grada checa eran una mezcla de extrema preocupación con extrañeza. «¿Pero quiénes son estos locos que han venido a destronarnos?”, se preguntaban. De ahí hasta el descanso, se puede decir que tablas. Las aragonesas desperdiciaron varias oportunidades para poner una brecha tranquilizadora mientras que el Praga tampoco supo imponerse para igualar la contienda. Al final, el 32-41 era muy bueno para el Casademont, pero daba la sensación de que iba a tener que sudar mucho para completar la sublevación.
Algo que quedó confirmado en solo un escaso minuto. Un parcial de 6-0 para el Praga parecía que echaba al traste el trabajo de los primeros 20 minutos, lo que Mariona Ortiz no estaba dispuesta a permitir. Cuando acechaban las dudas, la capitana hizo lo que siempre hace, darle al equipo lo que necesita, y anotó dos canastones consecutivos para amansar al ogro checo.
Aun así, las locales iban limando poco a poco la renta. No obstante, un triplazo de Carla Leite y las apariciones de Vorackova, Gueye y Fingall seguían permitiendo que el Casademont dominara siempre en el luminoso. Pero Carleton, Astier, Salaun y compañía empezaban a carburar y no permitían ni la más mínima relajación en los últimos diez minutos (51-58).
Pero que no, que este equipo no se achanta ante nada ni nadie y está casi por encima del bien y del mal. Comienza a ser esto una cosa divina. Un parcial de 0-7 al comienzo del último cuarto con un afortunadísimo triple de Bankolé que metió la virgen del Pilar ponía la máxima renta del choque (51-65). Ahora sí que sí lo tenía en la mano el Casademont y, por mucho campeón de Europa que tuviera enfrente, solo lo podía perder el equipo aragonés.
Pero que no, que tampoco. De hecho, a pesar del esperado arreón final checo, no llegaron a inquietar demasiado las locales a las de Cantero. Las aragonesas las habían maniatado, las tenían colapsadas y a su merced y solo podían pedir clemencia mientras a la Marea Roja solo le faltaba saltar a la pista para comerse a besos a sus jugadoras.
Para acabar, Hempe se puso en modo ejecutora y Pueyo puso la guinda final para tirar la corona del Praga al suelo. Ahora solo queda un paso, arrebatársela la próxima semana en el Príncipe Felipe para pelear por ella el próximo mes de abril en ese mismo escenario. Parece una broma, pero cada vez suena más real. Por favor, no nos despertéis nunca de esta locura.
USK Praga (17+15+19+20): Maite Cazorla (13), Bridget Carleton (12), Valeriane Ayayi (10), Emese Hof (6), Pauline Astier (8) -cinco inicial-, Feagin (6), Malikova (4), Salaun (10), Cechova (2).
Casademont Zaragoza (24+17+17+24): Mariona Ortiz (8), Merritt Hempe (14), Nadia Fingall (13), Veronika Vorackova (4), Helena Pueyo (8) -cinco inicial-, Leite (13), Bankolé (5), Flores (2), Gueye (8), Mawuli (7).
Árbitros: Jelena Tomic, Kirile Tvauri y Ioannis Agrafiotis.
Incidencias: Partido correspondiente al ‘play in’ de la Euroliga Femenina, disputado en el Kralovka Arena de Praga ante 1.210 espectadores.










