Un pequeño grupo de mujeres salía de la Iglesia de San Pablo, ataviadas todas con vestimentas negras de “viuda”, para llorar por la muerte de Cristo
Tan solo un débil y constante tintineo de una campana rompía ese silencio sepulcral que envolvía el centro histórico de Zaragoza al paso de la Procesión de la Soledad de las Esclavas, la más triste de todas. El luto y la aflicción que reinaban por la muerte de Cristo no iban en consonancia con el día soleado y cálido que ha amanecido este Sábado Santo en la capital aragonesa. Así, sin rastro del cierzo de estos días atrás, son muchos zaragozanos, fieles y turistas los que se han animado a disfrutar del penúltimo día de Semana Santa.
Pasadas las 11.00 horas, un pequeño grupo de mujeres salía de la Iglesia de San Pablo, ataviadas todas con vestimentas negras de “viuda”, con un velo que impedía ver el rostro, vela en mano y gesto serio para llorar por los acontecimientos del Viernes Santo. De esta forma, daba comienzo la procesión más conocida de la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores.
A lo largo de todo el recorrido, un público fiel les acompañaba, en silencio, por el centro de Zaragoza y esperaba, con paciencia, la parada en la plaza San Nicolás donde han realizado el Acto de la Soledad. Allí, han rezado y cantado cánticos, con solemnidad, en alabanza a Jesucristo. Tras finalizar el acto, los fieles han roto en aplausos con la emoción aún palpable en el ambiente.
Más allá de este pequeño homenaje, el resto de la procesión ha discurrido en total silencio con solo el acompañamiento del leve tintineo de las campanas. Sin bombo, trompetas ni tambores en señal de respeto, se iban sucediendo grupos de mujeres vestidas de negro y, tras ellas, cofrades de numerosos colores representando a cada una de las diferentes cofradías que hay en Zaragoza con un clavel blanco en la mano.
El silencio se ha roto, de nuevo, con un gran murmullo del público cuando ha salido el paso más espectacular, el de la Virgen de la Soledad de Carlos Palao. Vestida también de negro, con rostro triste, sin joyas ni corona, ha procesado bajo la atenta mirada de los fieles religiosos.
Para cerrar la procesión, protegían a la Virgen las conocidas como “manolas” a cara descubierta y con rosario en mano, algunos cofrades más de las distintas cofradías zaragozanas y la Guardia Civil.
La Procesión de la Soledad de las Esclavas continuará su recorrido desde la plaza de San Bruno por las calles Sepulcro y plaza de La Seo, para seguir por Don Jaime y Espoz y Mina. A continuación avanzará por Manifestación, la avenida César Augusto y Torrenueva, regresando de nuevo a César Augusto y continuando por San Pablo hasta finalizar en la iglesia de San Pablo. La jornada del Sábado Santo la cerrará la Vigilia Pascual de la Real Hermandad de Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo que comenzará a las 21.15 horas en la Iglesia de Santa Isabel.










