La realeza mundial despide a Harald V de Noruega en un histórico funeral

Miles de noruegos hacen cola para acceder al recorrido de la comitiva fúnebre desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo, en medio de un gran operativo de seguridad

Más de 46.000 noruegos han desfilado en los últimos días ante el féretro de Harald V y varios miles se han congregado desde primera hora en los alrededores del trayecto que la comitiva ha recorrido desde el mediodía, que abarca desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo. Según la Policía, más de 180.000 han accedido este miércoles al recinto para dedicarle un último adiós «Nos hemos levantado a las cinco de la mañana para conseguir buen sitio en este día histórico para Noruega», contaba a los medios locales Lene Enerud Strandkås, una ciudadana que, junto a su pareja, Tom Feragen, y sus hijos Emilie Caspara, Enerud Strandkas y Xander Lukas Lokkevik Feragen, habían acudido al acto y esperaban bajo la lluvia.

Desde las ocho y media había densas filas de gente que se aglutinaba para acceder por los controles de seguridad. Entre las numerosas medidas de seguridad y requisitos para acceder a las inmediaciones del acto, figuraba la prohibición de portar paraguas, por lo que a los noruegos no les quedó más remedio que protegerse de la meteorología con chubasqueros y botas de agua. El mal tiempo y el cielo gris acompañaron a primera hora el clima emocional de tristeza y despedida, aunque después mejoró el tiempo.

El funeral de Estado de Harald V ha obligado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a desplegar el mayor dispositivo de vigilancia en la historia de Oslo ante la llegada de 800 miembros de casas reales y altos dignatarios venidos desde todas partes del mundo. Los colegios han cerrado y a los alumnos les han concedido el día libre para que puedan despedir al Rey «porque es un momento histórico que merece ser visto en primera persona», explicaba a los medios la niña Frida Hellerud, quien se ha desplazado desde Trogstad, en Indre Ostfold, para despedir a Harald V.

Los Reyes Felipe y Leticia, junto a doña Sofía, llegaron a Oslo el martes por la tarde. Los monarcas españoles estaban invitados a la cena informal en el Palacio Real con la que los soberanos Haakon y Mette-Marit dieron la bienvenida a cada uno de los invitados. Entre las grandes ausencias figuran Carlos III y Camila, Margarita II y Juan Carlos I, íntimo amigo del fallecido Rey. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, solicitó acompañar a los Reyes, pero su petición fue denegada por la Casa Real noruega.

El féretro de Harald V fue trasladado en solemne comitiva desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo. En la procesión participaron la Policía montada, el Cuerpo de Señales de la Guardia, la Banda de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, la Banda de Música del Ejército, la bandera de la Guardia con enseñas de luto y la guardia de bandera con una compañía de honor de Su Majestad la Guardia Real. A pie, junto al féretro, una larga lista de miembros de casas reales han recorrido el camino hasta la Catedral.

Por expreso deseo de Harald V, su féretro ha sido conducido sobre un carro de cañón y sobre él tres féretros con tres inscripciones. «Gracias por una buena vida», ha sido la dedicatoria de la Reina Sonia, visiblemente afectada durante el funeral. «Gracias». ha sido la única palabra en la corona de el Rey Haakon y su familia, mientras que Marta Luisa y su familia se han permitido una inscripción más extensa: «Gracias por todo, querido abuelo y suegro. Te queremos muchísimo».

Asisten 16 reyes, 21 príncipes y tres grandes duques, entre otras muchas personalidades. Desde los reyes de Suecia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Jordania y España, así como el príncipe Guillermo del Reino Unido, hasta líderes políticos internacionales, incluido el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que ha participado en la procesión, junto al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, y ha ocupado un lugar destacado en la ceremonia.

En los asientos reservados a la familia real noruega destacaban los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, la princesa Marta Luisa junto a Durek Verrett, sus tres hijas, y la princesa Astrid. También estaba presente Marius Borg Høiby, el hijo mayor de Mette-Marit, a quien le habían concedido un permiso judicial especial para asistir al funeral pese a su condena de cárcel por violación y maltrato.

La ceremonia en la catedral, que comenzó con un minuto de silencio y cuyo programa no había sido hecho público previamente, ha estado llena de momentos emotivos y gestos muy personales. La princesa Victoria de Suecia ha querido leer la Oración de San Francisco de Asís, que ya rezó durante la boda de Haakon y Mette-Marit y que la unía personalmente al Rey Harald. También ha sido escuchada la canción ‘Jorgen Hattemaker’, de Alf Proysen, una de las preferidas del Rey difunto, que contrapone el día a día del monarca y el del sombrerero Jorgen, un hombre corriente, en un canto a la dignidad y a la humanidad.

Mausoleo real en la fortaleza de Akerhus

Posteriormente, en la capilla del palacio de Akershus se ha celebrado un acto más privado en el que se depositaron los restos del monarca noruego en la cripta del mausoleo real, dentro de la fortaleza que domina el puerto de Oslo. Allí descansan ya cuatro miembros de la familia real noruega: sus padres, el rey Olav V y la princesa heredera Marta de Suecia, y sus abuelos paternos, el rey Haakon VII y la reina Maud.

Construida como una fortaleza defensiva, con una posición estratégica junto al fiordo, acabó convirtiéndose también en residencia real. El actual mausoleo data de 1938, cuando fue destinado a este uso tras la muerte de la reina Maud. El arquitecto Arnstein Arneberg diseñó la capilla funeraria en 1939 y la obra fue realizada con piedra caliza de Asker y revestida en su interior con mármol procedente de Lier, antes de su inauguración en 1949.