Las patronales expresan su «profunda decepción» por el paquete de medidas frente a los efectos de la guerra de Irán
El transporte clama contra un decreto de medidas insuficiente. UNO, Fenadismer y CETM han señalado que las ayudas del Gobierno se quedan muy cortas para uno de los sectores más golpeados por los efectos de la guerra de Irán en los carburantes. Incluso, algunas organizaciones amagan con tomar las calles y carreteras si el Ejecutivo no actúa frente a la situación.
La patronal UNO reclama al Gobierno de Pedro Sánchez ser más ambicioso con el plan de ayudas. Su presidente, Francisco Aranda, se muestra «decepcionado» ante el paquete aprobado y destaca que el plan publicado hoy en el BOE no se corresponde con las palabras del jefe del Ejecutivo de que esta es «la situación más grave de la legislatura». Otra de las patronales, Fenadismer, también ha expresado su «profunda decepción» por el paquete de ayudas, así como la «injusta desproporción» que suponen ya que mientras que a los vehículos particulares se les alivia «el 100% de la subida», a los transportistas solo les amortiguará «el 50% del sobrecoste». Ante esta situación, esta organización amenaza con posibles movilizaciones a nivel nacional si el Gobierno no reacciona y rectifica estas medidas antes de que finalice este mes de marzo.
Desde CETM, asimismo, han mostrado su «profunda preocupación y decepción ante un paquete que, pese a su amplitud, no incorpora soluciones efectivas para el transporte de mercancías por carretera, más allá del ya anunciado descuento de 20 céntimos por litro de combustible». Denuncian «una desconexión preocupante entre el diagnóstico de la situación económica y las respuestas planteadas, dejando fuera a un sector estratégico cuya actividad resulta imprescindible para el funcionamiento del conjunto de la economía». En su caso apuntan a que reunirán a su comité ejecutivo para «estudiar las acciones a emprender».
UNO añade que «la ayuda directa de 0,20 euros por litro de gasóleo, aplicable únicamente hasta el 30 de junio de 2026, supone un alivio puntual, pero no resuelve el incremento estructural de costes que soportan las empresas desde el primer día que se declaró la guerra en Irán». Al mismo tiempo, denuncia que «estas ayudas son inferiores a las aprobadas durante la guerra de Ucrania, cuando los importes compensatorios fueron más altos y de mayor duración». Asimismo, la patronal explica que las compensaciones económicas para transportistas que no pueden acogerse al gasóleo profesional, es decir, aquellos que no reciben la devolución parcial del Impuesto sobre Hidrocarburos, se calculan según el tipo y peso del vehículo y su carburante: 1.800 euros por camión que utiliza gas; 665 euros por camión pesado; y 300 euros por vehículo ligero. Eso, a su juicio, solo cubre «una fracción mínima del sobrecoste real que muchas empresas soportan cada mes, dejando al sector en una situación realmente crítica».
Más allá de ello, el decreto del Gobierno establece también líneas de reavales para seguir comprando gasóleo en momentos de precios altos, lo cual «no reduce el precio del combustible ni tampoco los costes estructurales, y su vigencia también finaliza el 30 de junio de 2026, dejando al sector sumido en una gran incertidumbre», dice UNO. Por todo ello, la patronal incide en que las ayudas solo permiten al sector «ganar algo de tiempo», pero que no garantizan la viabilidad de autónomos, pymes y operadores logísticos. Francisco Aranda, en este sentido, va a solicitar al Gobierno la puesta en marcha inmediata de un nuevo plan de choque.
«Llevamos tiempo advirtiendo de que no estamos ante una subida puntual, sino ante una crisis estructural más importante que la sufrida por la guerra de Ucrania que está poniendo en riesgo la viabilidad de muchas empresas. Un ejemplo muy claro es que, en esta ocasión, el precio del combustible está escalando mucho más rápido que entonces», ha manifestado Aranda.
Además, desde Fenadismer inciden a que el decreto aprobado imposibilita en la práctica que los transportistas puedan repercutir en sus clientes los incrementos de costes derivados de la subida del diésel en más de un 30% desde que se inició la guerra.










