Una iglesia románica y un torreón pegado a un precioso palacio son algunos de los encantos de una localidad que pasa desapercibida para muchos a pesar de su encanto
Solamente faltan unos días para el comienzo de la Semana Santa y los aragoneses disipan sus dudas sobre las mejores opciones para hacer una escapada por la comunidad en los festivos que se aproximan. Los pueblos de Zaragoza, Huesca y Teruel se preparan para multiplicar su población en los próximos días con especial atención al Bajo Aragón donde los tambores y los bombos ganarán todo el protagonismo en Calanda, Albalate del Arzobispo, Híjar o Alcorisa entre otros.
Los vecinos de Zaragoza que quieran escapar de las procesiones del centro se encuentran en la búsqueda de una escapada de un día por los alrededores de la ciudad. Hay muchos pueblos a menos de una hora de la capital aragonesa que bien merecen una visita por su patrimonio urbanístico, natural e histórico. Uno de los planes favoritos de los zaragozanos por su cercanía es recorrer algunos de los pueblos más famosos de la comarca más grande de España.
Las Cinco Villas tiene 3.067 kilómetros cuadrados de superficie repartidos en 31 municipios donde viven más de 30.000 vecinos. Además, esta comarca aragonesa cuenta con unas peculiares características geográficas y geológicas que dejan paisajes muy diferentes como las Bardenas, la Sierra de Santo Domingo o los grandes campos de cultivo que le permitieron ganarse el apoyo de ‘el granero de Aragón’.

Panorámica de Sos del Rey Católico / TURISMO DE ARAGÓN
Además, la comarca más grande de España cuenta con varias localidades que bien merecen una visita como Sos del Rey Católico, Sádaba o Uncastillo. La primera es famosa en todo el país por haber sido la cuna de Fernando El Católico mientras los otros dos pueblos están coronados por preciosos castillos. Otro pueblo de Las Cinco Villas que nada tiene que envidiar al resto es Biota, una joya medieval entre Sádaba y Ejea de los Caballeros.
La localidad, bañada por las aguas del río Arba de Luesia, sorprende por la densidad de patrimonio que concentra en su casco urbano de aire claramente medieval. Sus orígenes se remontan al siglo XI y ese pasado sigue muy visible en el trazado de sus calles, en las fachadas de piedra de palacios y casonas nobiliarias y, sobre todo, en tres grandes hitos: la iglesia de San Miguel Arcángel, joya románica del siglo XII con una portada atribuida al Maestro de Agüero; la torre del antiguo castillo, que domina la silueta del pueblo; y el Palacio de los Condes de Aranda, una elegante construcción barroca que refuerza el carácter señorial de la villa.
Una presa romana en los alrededores
Biota es un pueblo que merece ser recorrido sin prisas por la combinación de historia, arte y arquitectura civil. En la localidad también destaca el Museo Parroquial, con una colección de arte religioso y una obra de Vicente Berdusán, además de un entorno salpicado de vestigios históricos que amplían mucho la visita: una necrópolis romana con bustum, las ermitas de San José y Santa Ana, y los restos de la antigua villa despoblada de Torres del Bayo, donde aún perviven iglesias románicas y torreones defensivos.
Iglesia de San Miguel en Biota / GUÍA REPSOL
Los amantes de la naturaleza también encontrarán en Biota espacios para hacer una pequeña excursión como el embalse de San Bartolomé, idóneo para disfrutar del paisaje y actividades al airea libre, la Fuente del Diablo, una ruta senderista que conecta Biota con Layana, o todo el entorno de Malpica de Arba, una pedanía donde predominan las casonas góticas, un pequeño templo románico e incluso una antigua presa romana.










