Solo Luxemburgo tiene una pensión máxima más elevada que la española en Europa

Medir la generosidad del sistema de pensiones español resulta, a todas luces, muy complicado. Porque hay variables de todo tipo y se puede concluir una cosa y la contraria. Ahora bien: es incontestable que, a día de hoy, la pensión máxima española es la segunda más elevada de toda la Unión Europea, con los 2.580 euros mensuales en que quedó fijada tras la última revalorización del 0,25%. Solo Luxemburgo, con una renta ‘de otro planeta’, fija una paga más alta, en su caso superior a los 4.700 euros al mes.

Según diversos estudios de BBVA Mi Jubilación y Vida Caixa, tras Luxemburgo y España se situaría Austria, con una pensión máxima de 2.220 euros. Le seguiría, en cuarta posición, otro de los países más ricos del mundo, Noruega. Allí, un jubilado puede percibir, como máximo, 2.040 euros pese a que el sueldo medio se sitúa por encima de los 5.000 euros brutos mensuales frente a los 1.629 euros mensuales de nuestro país.

Grecia, por su parte, también supera por la mínima los 2.000 euros, después de haber aprobado severos recortes en los últimos años tras los rescates de sus socios europeos. Más allá, el resto de países no abonan ni por asomo cantidades semejantes: Bélgica paga 1.295 euros, Portugal 1.199 euros (menos de la mitad que España), Francia 1.135 euros, Dinamarca 1.036 euros… y Reino Unido 840 euros.

Sin duda, estos datos invitan a la reflexión. Porque es cierto que cada sistema tiene sus particularidades, y en el nuestro no prima ni un desarrollo de los planes privados como sucede en Reino Unido; ni la información previa al futuro pensionista a través de una carta, como ya sucede en todas las grandes economías del continente; ni una concepción del ahorro como la que poseen en Austria o Dinamarca. Pero resulta chocante que, con un salario medio que se sitúa muy por detrás del de gran parte de los países mencionados, la pensión máxima del sistema sea la segunda más generosa del continente.

25.000 millones de gasto

A día de hoy, la pensión máxima de 2.580 euros es cobrada por un total de 227.119 pensionistas, que obviamente han llegado a esa cantidad por lo cotizado y aportado al sistema durante su trayectoria laboral. Pero solo en ellos la Seguridad Social desembolsa anualmente casi 8.000 millones de euros, muy cerca de lo que tiene que pagar cada mes a los casi 9 millones de pensionistas entre jubilados, viudos, personas con discapacidad, huérfanos y beneficiarios de una paga a favor de familiares.

De igual forma, quienes perciben a día de hoy una pensión por encima de los 2.000 euros mensuales son, en total, 756.000 personas, protagonistas de un gasto que roza los 25.000 millones en cada ejercicio. Y esa cantidad ya supone casi la quinta parte de todo el gasto del sistema, que este año superará los 143.000 millones según las proyecciones ofrecidas por el Gobierno. Mientras, la pensión más típica del sistema español (que no la media), es la que perciben quienes cobran entre 600 y 700 euros mensuales, y que son más de 1,8 millones de personas. Todo ello se puede comprobar en las estadísticas que ofrece la página web del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Por el momento, y pese a la enorme brecha que existe dentro del colectivo de pensionistas, el Pacto de Toledo parece centrado en otros debates. Sobre la mesa, además de la propuesta del PSOE y de Podemos de volver a ligar las subidas de pensiones al IPC (que el Gobierno descarta por “anticuada”), se encuentran otras muy distintas: cargar a Presupuestos todo el gasto que no tenga que ver con el pago de las pensiones, incluidas las bonificaciones a la contratación; separación de fuentes, con la posibilidad de que Viudedad y Orfandad salgan de la Seguridad Social; o prolongar de 25 a 30 años los que deben computar para calcular la primera pensión de quien se vaya a retirar.