El régimen de Vladimir Putin ha llevado a cabo actos similares, combinando el gamberrismo o la pequeña delincuencia con los objetivos políticos
«Los incidentes ponen de manifiesto la creciente preocupación por la seguridad aérea, la posibilidad de que haya sido una disrupción coordinada, y el coste operacional de hacer frente a las amenazas».
Así concluía ayer la newsletter estadounidense especializada en Inteligencia The Cipher Brief su nota acerca de la oleada de falsas amenazas de bomba al sistema de tráfico aéreo en Europa. Según la agencia de noticias Reuters, un mínimo de 27 aviones, entre ellos cuatro de Iberia y dos de Air Europa, se habían visto afectados por la crisis, que a media tarde escaló con alertas de explosivos en los aeropuertos británicos de Heathrow -el mayor de Europa por tráfico- en Londres y Birmingham. Los órganos de aviación civil del Reino Unido quitaron importancia a esas dos últimas amenazas, que no causaron evacuaciones o cierres de secciones de esas instalaciones aeroportuarias.
«No creo que hayamos visto algo parecido nunca», ha declarado el consejero delegado de la aerolínea Air France-KLM, Ben Smith, al diario británico Financial Times. Efectivamente, en los últimos años ha habido varios casos de oleadas de falsas amenazas de bomba a aviones y aeropuertos en Francia, Serbia e India. Pero nunca algo que afecte a nada menos que a 16 países diferentes. Aunque las autoridades nacionales, que son las que gestionan el tráfico aéreo en la UE, no han dado un relato completo de los incidentes, estos presentan una serie de elementos comunes que sugieren la posibilidad de que esto es algo más que un mero acto de vandalismo. Todos los aviones son de aerolíneas europeas, y hacían vuelos internacionales con origen y destino en el continente. La gran mayoría recibió las amenazas cuando ya había despegado, a través de correos electrónicos a las líneas aéreas o a las autoridades aeroportuarias. Y el ‘tsunami’ de ayer no es más que la continuación del que comenzó el lunes, con un vuelo, y se intensificó el martes, con siete más.
Por todo ello, las posibilidades de que esta acción coordinada se intensifique en los próximos días parecen altas, si bien el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, ha dicho que es pronto para determinar si los incidentes están relacionados. Lo más que se sabe es que uno de los emails, que llegó al aeropuerto de Roma, atribuía la inexistente bomba a Los Luchadores del Estado Masculino, un grupo de ultraderecha ruso prohibido por el régimen de Vladimir Putin, aunque es un entusiasta defensor de la invasión de Ucrania.
Los incidentes sugieren un caso de guerra híbrida. Programar una cuenta de email -un servicio de correo electrónico que cuenta con unos 1.800 millones de usuarios en todo el mundo- para que envíe correos a horas determinadas lleva aproximadamente cinco segundos, y el efecto disruptor del que habla The Cipher Brief es evidente. Una estimación conservadora del pasaje y tripulación en un avión normal lleva la cifra de personas directamente afectadas a bastante más de 2.000. Según la agencia de noticias Associated Press, un solo incidente de este tipo puede costar a una línea aérea cerca de 250.000 euros. La relación coste/beneficio, así, es excelente para los autores de las acciones.
El régimen de Vladimir Putin ha llevado a cabo actos similares, combinando el gamberrismo o la pequeña delincuencia con los objetivos políticos, como parte de su ‘guerra asimétrica’ contra Europa para que ésta retire su apoyo a Ucrania. Un ejemplo es el incendio del domicilio particular del entonces primer ministro británico, Keir Starmer, un destacado defensor de Ucrania, que fue coordinado desde Rusia.
Europa es la región del mundo con más tráfico internacional y conectividad aérea transfronteriza. En promedio, más de 30.000 aviones con 7,1 millones de pasajeros cruzan a diario los cielos del Viejo Continente, aunque esa cifra no es representativa de un día de semana de noviembre. Por el momento, las falsas alertas no han tenido impacto en el tráfico aéreo continental. Pero, a falta de siete semanas para la Navidad, su potencial para crear el caos aéreo parece digno de ser tomado en consideración.
A las amenazas registradas el jueves se han sumado este viernes nuevas alertas en distintos puntos de Europa. La Policía checa ha recibido avisos de bomba contra ocho vuelos con salida o llegada al aeropuerto de Praga, mientras que cazas húngaros han escoltado a tres aviones comerciales amenazados durante su paso por el espacio aéreo del país. También se han registrado amenazas en los aeropuertos de Lisboa y Copenhague, así como contra cuatro aviones que sobrevolaban Francia. Además, varias sedes de medios de comunicación irlandeses, entre ellas la radiotelevisión pública RTÉ, han sido evacuadas tras recibir avisos que posteriormente fueron considerados falsos. Hasta el momento, no se han encontrado explosivos en ninguno de los vuelos inspeccionados.










