Fiel a la vocación de Lourdes como refugio de los que sufren, el Pontífice dedicó el núcleo de su visita a encomendar las intenciones de los más frágiles. Ante la mirada de los fieles y las autoridades eclesiales, el Papa elevó una plegaria especial por las personas enfermas y por quienes las acompañan en busca de fortaleza y sanación, dejando encendido un cirio en el candelabro de la Gruta como signo de esperanza
Llegada a suelo pirenaico y paso por el puente León XIV
El Papa León XIV aterrizó a las 19:05 horas en el Aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées para iniciar su visita al Santuario y, a bordo de un vehículo abierto, cruzó el puente León XIV, donde saludó brevemente al alcalde de la localidad antes de dirigirse hacia la Gruta de las Apariciones.
Cálida recepción eclesial a las puertas del Santuario
A su llegada a la Gruta de las Apariciones, el Santo Padre fue recibido solemnemente por el obispo de Tarbes y Lourdes, monseñor Jean-Marc Micas, junto al rector del Santuario, el padre Michel Daubanes, que aguardaban al Pontífice a las puertas del recinto.
Silencio reverente y el gesto de veneración ante la Roca
Ante la estatua de la Virgen María, León XIV mantuvo un recogido momento de oración en silencio y, a continuación, se aproximó a la pared rocosa de la Gruta de Massabielle para tocarla reverentemente.
El Santo Padre bebe del agua de la Fuente
Reviviendo la tradición de fe de los peregrinos que acuden a Lourdes, el Papa León XIV bebió un vaso de agua de la Fuente que le fue ofrecido directamente por el rector del Santuario, el padre Michel Daubanes.
Una luz de fe en el candelabro de Massabielle
En un gesto de comunión con la oración de miles de fieles, el Sucesor de Pedro recibió un cirio de manos de los representantes del Santuario y lo depositó en el candelabro de la Gruta, uniéndose así a la oración de los peregrinos que pasan cada día por Massabielle.
Homenaje mariano: la ofrenda de la Rosa de Oro
Como testimonio insigne de devoción, León XIV depositó la Rosa de Oro a los pies de la imagen de la Virgen de Lourdes y, tras este homenaje, rezó el Padre Nuestro e impartió la bendición apostólica.
Plegaria por los enfermos y rechazo a «las lógicas de la guerra»
Durante la recitación de la Plegaria, el Papa encomendó a las personas enfermas, a quienes sufren y a sus acompañantes y, al mismo tiempo, rogó por la concordia de los pueblos y apeló a rechazar de manera definitiva «las lógicas de la guerra».
Saludo a los capellanes antes del traslado al Obispado
Antes de concluir su estancia en la Gruta, cerca de las 20:10 horas, León XIV saludó a los capellanes del Monasterio y, posteriormente, se trasladó en vehículo a la Casa Episcopal para la cena privada.