El estupor de Manfred Weber en la Playa del Trampolín: «Si esto hubiese ocurrido en otro país de Europa, la respuesta no hubiese sido la misma». Se alinea con Feijóo y Vivas y exige el retorno de todos los inmigrantes. Mayores y menores
Manfred Weber es el presidente del Partido Popular Europeo, la formación mayoritaria en Bruselas, la que más poder tiene en los principales órganos de decisión de la Unión Europea. Hoy, ha visitado Ceuta. Por primera vez. Y su impresión es clara: de estupor. «Tengo que reconocer que si esto hubiese ocurrido en otro país de la Unión Europea no se hubiese actuado de la misma forma».
El mandatario europeo ha comparecido en rueda de prensa junto a Alberto Núñez Feijóo, líder nacional del PP, y el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas. Previamente, los tres se han dado una vuelta por algunas de las zonas en las que más inmigrantes permanecen luego de la invasión de fines de julio. La playa del Trampolín, que en teoría quedaría descongestionada con el traslado a los campamentos del Puerto, sigue transformada en un asentamiento ilegal.
Las chabolas y chamizos de madera, las chozas de bambú, las tiendas de campaña. Las duchas al raso. Las miles de personas vagando por las rocas, por la orilla, por el zoco improvisado. A pesar de las dificultades con la traducción del inglés, se ha entendido claro el mensaje de Weber: que la imagen que presenta el Trampolín, síntesis de lo que ocurre en Ceuta, tiene que acabar. Con el «retorno inmediato» de los ilegales a Marruecos. Mayores. Y menores.
En línea con el discurso de los principales dirigentes del PP español, Weber ha recalcado que existen mecanismos comunitarios para que los inmigrantes sean devueltos a su país. Lo único que hace falta, ha defendido, es iniciativa política. «Al contrario que Sánchez, Europa está actuando».
Polonia con Bielorrusia, Grecia con Turquía, Lituania con Rusia. «Ceuta es España y España es Europa. Y Europa está aquí apoyando. Cuando se ataca con la inmigración, Europa ha dado una fuerte respuesta», ha ejemplificado Weber, en su comparativa con otros episodios similares en los que la UE ha intervenido. «Los líderes de esos países dieron la respuesta». Ahora, ha apuntado, a Sánchez le corresponde hacer lo propio.
Preguntado por el papel de Marruecos, actor clave para la resolución de la crisis, Weber ha afirmado: «Estoy seguro que entenderán que sólo podemos solventar este problema como amigos y socios. Y si no podemos estabilizar nuestras fronteras, habrá consecuencias obvias». Alusión a las posibles sanciones económicas, que ya estudia Europa.
Weber ha reclamado a la Comisión y el Gobierno usar «todas las herramientas» al alcance para facilitar el retorno de los inmigrantes. También los menores. «El mejor lugar en el que pueden estar es con sus madres y sus padres». En no pocas ocasiones se ha referido a Rabat: «Espero que cumpla con sus compromisos».
Unas palabras que alientan a Feijóo y a Vivas. El presidente nacional del PP, en su cuarta visita a Ceuta, ha lamentado que pasan los días y todo sigue igual. «Me gustaría venir para trasladar la normalidad y confirmar que los ceutís han recuperado su libertad. No puedo hacerlo». Pasan 54 días y «esto sigue sin resolverse».
Feijóo ha agradecido a Weber la visita, «porque el lugar de los líderes está sobre el terreno», y ha denunciado el manual que ha seguido el Gobierno desde el principio hasta ahora: «No prevenir la crisis, a pesar de que fue avisado; minimizarla yéndose de vacaciones, no querer dar una respuesta inmediata y querer responsabilizar al gobierno ceutí». Con la tensión entre administraciones en aumento, ha afirmado: «Señalar al presidente Vivas es miserable».
El PP constata que, conforme se enquista la situación en Ceuta, lo que pretende Moncloa es hacer una vez más de la necesidad virtud. «Que haya desidia o una estrategia de ampliar este conflicto, cronificar este conflicto y buscar el culpable. El culpable nunca es el competente, porque el se ha convertido en un incompetente. Y ahora el culpable es el presidente de la ciudad de Ceuta», ha argumentado Feijóo.
En el terreno de las propuestas, Feijóo ha insistido en el refuerzo de una frontera que necesita una especial «protección», y España, ha dicho, «debe contar con ayuda económica para ampliar el espigón del Tarajal». Para el paso fronterizo, además, ha abogado por una presencia de Frontex -agencia europea de control de fronteras- «permanente, visible y continuada en el tiempo».












