La organización católica, fundada en Estados Unidos, ha recibido un nuevo espaldarazo de León XIV al nombrar a su responsable como miembro del Dicasterio vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida.
Aunque en nuestro país son aún poco conocidos, los Caballeros de Colón son una de las organizaciones laicales más pujantes del mundo. Y aunque durante años han volado por debajo de los radares oficiales, su buen hacer les está abriendo cada vez más puertas, incluso dentro del Vaticano.
Fundados en Estados Unidos a finales del siglo XIX por el sacerdote Michael McGivney (que fue beatificado por Francisco en 2020), su apostolado se centra en fortalecer la fe de los varones, promover la familia y la maternidad, defender la vida de los no nacidos y de las víctimas de la trata, y llevar a cabo una enorme labor caritativa y asistencial.
Todo, con unos criterios que combinan la confianza en la Providencia y la fidelidad al Magisterio de la Iglesia, con unos estándares de profesionalidad, entrega, compromiso y rendición de cuentas propios del entorno laical.
Aunque se trata de una organización de varones laicos, los beneficiarios de sus actividades son, indistintamente, hombres y mujeres, niños y niñas.
Además, su relación con la Santa Sede, y en particular con el Sucesor de Pedro, es cada vez más estrecha: Benedicto XVI llegó a recomendar en 2009 el libro de su entonces líder; Francisco les dirigió varios mensajes y confió en ellos las retransmisiones mundiales de las celebraciones de Semana Santa en plena pandemia; financiaron la restauración del Baldaquino de San Pedro e hicieron una donación de 100.000 dólares al hospital pediátrico vaticano en el momento más duro de la lucha contra el coronavirus.
Ahora, León XIV, estadounidense como ellos, ha vuelto a darles un espaldarazo al nombrar a su responsable actual, Patrick Kelly, nuevo miembro del Dicasterio pontificio para los Laicos, la Familia y la Vida.
En España acaban de llegar, con una presentación oficial que tuvo lugar el 5 de julio, en Boadilla del Monte, en la madrileña diócesis de Getafe, con una implicación directa del obispo local, monseñor Ginés García Beltrán.











