Infantino humilla a España y regala a Marruecos la final del Mundial de 2030 tras la invasión de Ceuta

La propuesta ha generado críticas aunque la FIFA acaba de desmentirlo

Gianni Infantino quiere dejar fuera de la competición a España. El presidente de la FIFA habría puesto sobre la mesa la posibilidad de que Marruecos albergue la final del Mundial de 2030 como una maniobra destinada a reforzar sus apoyos dentro de la institución en un momento de especial tensión. El dirigente del organismo futbolístico se encuentra en Rabat junto a varios cargos importantes de la institución en una reunión de emergencia, un escenario en el que habría planteado al país norteafricano la opción de acoger el partido más importante del torneo que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos. Todo ocurre en un contexto extremadamente sensible, solo unos días después de la llegada a nado a Ceuta de más de 70.000 inmigrantes procedentes del territorio africano y con la actuación y conocimientos previos del Gobierno de Pedro Sánchez en entredicho.

Por un lado, la propuesta ha generado críticas entre quienes interpretan este movimiento como una estrategia de Infantino para consolidar su posición al frente de la FIFAMarruecos, pese a haber sido el último país en incorporarse a la candidatura del Mundial de 2030, se ha convertido en un socio fundamental dentro de la estructura de poder del fútbol internacional. Su federación forma parte de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), un bloque que reúne 54 votos y que representa una de las principales fuerzas electorales dentro del organismo, solo por detrás de la UEFA.

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No obstante, la noticia, adelantada por ‘The Times’, irrumpe en un momento muy complicado para el Ejecutivo liderado por Sánchez, ya que la situación generada en torno a Ceuta, junto con las controversias vinculadas a la política migratoria española, ha añadido un nuevo elemento de tensión dentro del escenario político internacional. Las declaraciones críticas de Donald Trump hacia su homólogo español y hacia la gestión del Gobierno de coalición han contribuido a situar este asunto en el centro del debate, abriendo la puerta a diferentes interpretaciones sobre sus posibles consecuencias diplomáticas.

Críticas de Donald Trump

El mismo día que las decenas de miles de personas irrumpieron en territorio español sin control, el dueño del despacho con mayor poder del mundo habló de «invasión», asegurando que España no sabía cómo responder. «Ayer vi lo de España y observé la catástrofe que tuvo lugar. Pareció una invasión de un país por cientos de miles de personas, y eso mismo nos va a pasar a nosotros si no ganan los republicanos, pero mucho peor», declaró durante una reunión con su gabinete celebrada en la residencia de retiro presidencial de Camp David.

Solo un día después, el mandatario estadounidense volvió a despreciar la cuestionada labor de Sánchez de manera diplomática, reiterando su reconocimiento a la «soberanía» de Rabat sobre el Sáhara Occidental, además de destacar su interés por contribuir al desarrollo económico de Marruecos. «Cualquier otra vía prolonga el statu quo y es inaceptable… Este conflicto debe terminar ahora y Estados Unidos seguirá impulsando progresos con vistas a este objetivo«, continuaba el mensaje compartido por el Gabinete real marroquí.

Gianni Infantino y Donald Trump
Gianni Infantino y Donald Trump. Europa Press

En este contexto, el Mundial de Fútbol de 2030, al que la Selección de Luis de la Fuente llegaría, además, como campeón del mundo, adquiere una importancia estratégica para la proyección exterior de este país. La posibilidad de acoger encuentros destacados, incluida la final del campeonato, convierte este acontecimiento en un elemento relevante dentro de la imagen internacional española. No obstante, Infantino no ha tardado en salir a la palestra para utilizar las disputas por el control migratorio, la seguridad de las fronteras o la percepción exterior del Gobierno para poner en duda el papel de España dentro del proyecto.

La combinación de conflictos políticos y fricciones diplomáticas podría crear un contexto en el que diferentes actores busquen reducir el margen de influencia español en la toma de decisiones. Por ello, la gestión de estas cuestiones está empujando a Infantino a un cambio radical y la elección de Marruecos como sede de la Final del Mundial.

Marruecos, aliado de gran valor

Según ha avanzado el periódico británico, precisamente ese peso político convierte a Marruecos, socio entre otros de la Administración Trump, en un aliado de gran valor para cualquier dirigente que aspire a mantener una posición dominante en la FIFA. Desde esta perspectiva, la posible concesión de la final del Mundial podría entenderse como un gesto dirigido a asegurar el respaldo de una región con una influencia decisiva en los procesos internos de la organización.

Infantino ha construido durante los últimos años una relación cercana con numerosas federaciones africanas, asiáticas y de otras zonas del fútbol mundial, territorios donde la FIFA cuenta con un amplio número de asociaciones miembro. Su estrategia al frente del organismo se ha basado en ampliar la presencia y participación de estas confederaciones, una política que le ha permitido reunir apoyos importantes en las elecciones presidenciales de la institución.

Sus detractores consideran que decisiones como esta responden a una forma de mantener una red de alianzas que garantice su continuidad en el cargo. Según esta visión crítica, el presidente de la FIFA estaría utilizando los grandes acontecimientos deportivos, como el Mundial de 2030, para reforzar vínculos políticos y asegurar apoyos antes que priorizar exclusivamente criterios deportivos u organizativos.

Relación entre Infantino y Marruecos

La relación entre Infantino Marruecos ya había quedado clara en diferentes apariciones públicas. Durante la celebración de la Fiesta del Trono de Mohamed VI, el dirigente suizo mostró su admiración por el país y aseguró que el Mundial de 2030 «será el mejor porque se celebrará en el país más hermoso de todos, Marruecos». También afirmó que «los marroquíes están listos para recibir al mundo. ¡Viva Marruecos!«.

Gianni Infantino y el rey Mohamed VI
Gianni Infantino y el rey Mohamed VI

Estas declaraciones reforzaron la percepción de cercanía entre ambas partes y alimentaron el debate sobre el papel que podría jugar Marruecos en la organización del torneo. Para algunos observadores, el protagonismo otorgado al país africano responde a una estrategia más amplia de Infantino para conservar el respaldo de las federaciones que han sido determinantes en su etapa al frente de la FIFA.

El presidente del organismo ha demostrado en los últimos años una gran capacidad para mantener apoyos en distintos continentes, y sus críticos sostienen que está dispuesto a tomar decisiones de gran impacto para proteger su posición de poder. En ese contexto, la posibilidad de entregar a Marruecos la final del Mundial de 2030 se interpreta como una pieza más dentro de una batalla política en la que Infantino busca asegurar su futuro al frente del fútbol mundial. Pero también implica un nuevo revés para el Gobierno de Sánchez, que tras ser señalado por distintos aliados y socios europeos, fue apuntado por el dueño del Despacho Oval y, ahora, humillado por el presidente de la FIFA.