La luz también se encareció en junio con la recuperación del IVA
El presunto alivio de las medidas fiscales del Gobierno es un espejismo a las puertas de la primera operación salida de las vacaciones veraniegas.
El Ejecutivo aprobó ayer un nuevo paquete de medidas fiscales que supondrá un encarecimiento inmediato de los carburantes y que llega apenas un mes después de la recuperación de la fiscalidad ordinaria sobre la electricidad y el gas en un verano que se espera tórrido y donde el consumo de aire acondicionado se disparará.
Todo ello se produce en un contexto de inflación todavía elevada, con los precios creciendo un 3,2% interanual, a las puertas de la primera gran operación salida del verano y tras varias olas de calor que han disparado el consumo eléctrico.
El Consejo de Ministros acordó la vuelta del IVA general del 21% para las gasolinas y el gasóleo, poniendo fin al tipo reducido del 10% que permanecía vigente desde marzo como parte de las medidas extraordinarias adoptadas para amortiguar el impacto económico del conflicto en Oriente Medio. Paralelamente, el Ejecutivo inicia la retirada progresiva de la rebaja del impuesto especial sobre hidrocarburos y también aprobó elevar al 21% el IVA de las viviendas de uso turístico, dentro del paquete de reformas fiscales.
Según los cálculos de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), estos cambios supondrán que el litro de gasolina se encarezca alrededor de 10,1 céntimos desde este miércoles, mientras que el diésel aumentará unos 2,8 céntimos por litro. La diferencia entre ambos combustibles se explica por la distinta rebaja aplicada sobre el impuesto especial de hidrocarburos.
En concreto, la gasolina de 98 octanos pasará de tributar 0,359 euros por litro a 0,35392 euros, frente al tipo ordinario de 0,50392 euros. En el caso de la gasolina de 95 octanos, el impuesto baja desde los 0,359 euros hasta los 0,32269 euros por litro, aunque esta reducción resulta insuficiente para compensar el regreso del IVA al 21%.
De esta forma, un litro de gasolina que este martes cuesta 1,442 euros pasará a venderse aproximadamente por 1,543 euros, lo que supone un incremento de 10,1 céntimos por litro. En el caso del gasóleo, el impuesto especial se reduce desde los 0,33 euros hasta los 0,229 euros por litro, frente al tipo habitual de 0,379 euros. Gracias a este mayor descuento fiscal, el aumento final del precio será más moderado y rondará los 2,8 céntimos, pasando de 1,505 a 1,533 euros por litro.
Para los conductores, el impacto será inmediato. Según AICE, llenar un depósito de 50 litros costará unos 5,03 euros más en el caso de un vehículo de gasolina y alrededor de 1,41 euros adicionales para uno diésel.
El Ejecutivo mantiene, sin embargo, una retirada gradual de las ayudas fiscales. Durante julio continuará vigente un descuento de 15 céntimos por litro sobre el impuesto especial, que se reducirá a 10 céntimos en agosto y a cinco céntimos en septiembre hasta desaparecer en octubre, siempre que la evolución del mercado energético lo permita.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defendió que la retirada de estas ayudas responde a la estabilización de los precios internacionales del petróleo y aseguró que los carburantes continúan situándose por debajo de los niveles registrados antes del estallido de la guerra. No obstante, el Gobierno ha incorporado una cláusula de salvaguarda que permitirá recuperar automáticamente el descuento de 20 céntimos por litro si el conflicto en Oriente Próximo vuelve a provocar un fuerte encarecimiento del petróleo y de la inflación energética.
La ayuda íntegra de 20 céntimos por litro seguirá aplicándose, en cualquier caso, a agricultores y transportistas profesionales. Además, el Ejecutivo aprobó una nueva línea de ayudas por valor de 165 millones de euros para subvencionar la compra de fertilizantes por parte del sector agrario, que se suman a los 500 millones ya movilizados anteriormente.
El endurecimiento de la fiscalidad sobre los carburantes llega apenas unas semanas después de que el Gobierno recuperara también la tributación ordinaria de la electricidad y el gas. Desde el pasado 1 de junio, ambos suministros volvieron a aplicar el IVA del 21%, tras un largo periodo con el tipo reducido al 10%. Asimismo, el Impuesto Especial sobre la Electricidad recuperó su tipo habitual del 5,11%, frente al reducido del 0,5% vigente durante la crisis energética.
Precisamente, la electricidad ha vuelto a convertirse en uno de los principales motores de la inflación. El Instituto Nacional de Estadística avanzó este lunes que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en junio en el 3,2%, el mismo nivel registrado en abril y mayo, identificando el fuerte encarecimiento de la electricidad y del gas como los principales factores que presionaron los precios al alza tras la desaparición de las rebajas fiscales aplicadas durante los últimos años.
Los analistas consideran que el comportamiento de la energía seguirá condicionando la evolución de la inflación durante los próximos meses. A la recuperación de la fiscalidad ordinaria se suma el incremento habitual del consumo eléctrico durante el verano, favorecido por las elevadas temperaturas y el uso intensivo del aire acondicionado, además de una menor aportación de las energías renovables en determinados periodos, factores que podrían mantener elevados los precios mayoristas de la electricidad.
Como contrapartida, el Gobierno anunció también el inicio de la eliminación progresiva del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica. Este gravamen, actualmente situado en el 7%, se reducirá hasta aproximadamente el 5% durante el segundo semestre de este año, bajará hasta el entorno del 3,5% en 2027 y desaparecerá por completo en 2028. Según el Ejecutivo, esta medida permitirá reducir de forma estructural la factura eléctrica tanto de los hogares como de la industria. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, estima que el ahorro podría alcanzar hasta un 6% sobre el precio final de la electricidad, además de mejorar la competitividad de los sectores electrointensivos.
Entre las decisiones adoptadas también figura un refuerzo de la vigilancia sobre el mercado de los carburantes. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia publicará un listado con las estaciones de servicio cuyos márgenes presenten comportamientos anómalos y habilitará mecanismos para que los consumidores puedan denunciar posibles prácticas irregulares. Según el Gobierno, hasta el momento se han identificado 52 gasolineras cuyos márgenes requieren un seguimiento específico.
Finalmente, el paquete fiscal incorpora otro cambio con impacto directo sobre el consumo estival. Las viviendas de uso turístico pasarán a tributar por el IVA general del 21%, una medida con la que el Ejecutivo pretende equiparar su tratamiento fiscal al de otras actividades económicas y que se suma al incremento del coste de los carburantes y de la factura energética en pleno inicio de la temporada vacacional. Con ello, los hogares afrontarán otro verano de subidas generalizadas de los precios.










