«Se acercó con los ojos llenos de lágrimas»: Alma, la niña de 12 años que dio la bienvenida al Papa en Barajas

Pocos días antes de la llegada del Santo Padre a España, recibió una llamada para invitarla a formar parte de la veintena de menores –algunos de ellos, con graves enfermedades– que recibirían al Pontífice en el aeropuerto

Nada más acceder a la terminal de autoridades del aeropuerto de Barajas, León XIV se topó con la primera visita de su viaje a España: una veintena de niños –algunos de ellos con enfermedades o discapacidades intelectuales o físicas–, acompañados por sus familias, le dispensaban una calurosa bienvenida. «Me impresionó ver al Papa ‘pedir permiso’ para acercarse a los niños», rememora ahora Alina, una feligresa de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora, en Mejorada del Campo (Madrid).

Alina no iba sola. Junto a ella se encontraba su hija de doce años, Alma, diagnosticada con un tumor cerebral cuando tenía tan solo un año de vida. «Qué humildad, qué ternura, qué amor. ¡Qué emoción! Se acercó con los ojos llenos de lágrimas. Intercambiamos una mirada, que yo me quedo con eso guardado en el corazón para siempre. Nos sentimos súper dichosos, afortunados… Yo, nada más que decía: ‘Señor, no soy digna; Señor, no soy digna…’», ha explicado Alina al portal del obispado de Alcalá de Henares.

Alina, junto a su hija Alma, esperando al Papa el pasado 6 de junio

Alina, junto a su hija Alma, esperando al Papa el pasado 6 de junio Diócesis de Alcalá

Alma también lo vivió emocionada, «con muchísima ilusión». Su madre explica que las dos estaban temblorosas y que no podían articular palabra. «Hablaron los corazones, no hemos dicho ni una palabra, ¡y eso que se trataba de darle la bienvenida…! menos mal que los demás han sido más despiertos», bromea Alina.

Esta niña de 12 años recibe cuidados paliativos en el Hospital Niño Jesús, donde conocieron a una señora de la Hospitalidad de Lourdes «muy entrañable». Un día, poco antes de la visita de León XIV, recibieron una llamada: habían pensado en Alma para que estuviera en Barajas para dar la bienvenida al Papa. «Los caminos del Señor, que funcionan así… Con tantos niños que hay con situaciones también muy llamativas no sé cómo hemos acabado nosotras ahí. Seguimos viendo la mano de Dios en todo esto, porque otra explicación no tendría», afirma la madre.

Les habían avisado de que, por diversas circunstancias, quizás el Santo Padre solo podría saludar de lejos. Pero León XIV se acercó. «Estábamos nosotras ahí colocadas, se acercó, le dio la bendición, la saludó y luego ya siguió niño por niño. Hemos podido ver el amor de Dios. Es lo que hemos sentido. Como una sonrisa de la Virgen», concluye Alina.