El triple fracaso de Bolaños: no ‘salva’ a Begoña, no se impone a Perelló y no logró dominar el Supremo

Los descalificativos hacia el togado han puesto en pie a la carrera judicial

La credibilidad del ministro Félix Bolaños empieza a resentirse en el seno de la carrera judicial. Sus últimos ataques al magistrado Juan Carlos Peinado tras el procesamiento de Begoña Gómez, sumados a una ley de eficiencia calificada de “caótica” por diversos juristas y a los intentos de presión sobre la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, han alimentado un malestar creciente dentro de la judicatura.

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Y es que, en este clima de tensión, Bolaños no ha logrado ‘salvar’ a la esposa del presidente del Gobierno de sentarse en un futuro en el banquillo de los acusados en presencia de un jurado popular. Por lo que ha optado por centrar el foco en criticar al juez que, desde hace dos años, investiga también a la asesora de Moncloa, Cristina Álvarez, y al empresario Juan Carlos Barrabés. 

Para el ministro, la instrucción de Peinado no solo ha sido “vergonzosa”, sino que también ha causado un daño de carácter irreparable en la Justicia. Sin embargo, tiene todas sus esperanzas puestas en que la Audiencia Provincial de Madrid acabe corrigiendo el rumbo de la causa y que revoque las decisiones adoptadas por el instructor.

Un órgano superior que, si bien ha anulado algunas de las decisiones del instructor como, por ejemplo, indagar en en rescate de Air Europa o que la causa se investigue en dos piezas, lo cierto es que ha respaldado la mayoría de los delitos que se le atribuyen. Por ejemplo, los magistrados de la Audiencia apuntaron a que la mujer de Pedro Sánchez pudo haber utilizado su posición de “máxima proximidad” al presidente del Gobierno para ejercer “presión” en la creación o mantenimiento de la Cátedra como “plataforma para proyectar su carrera profesional”.

Los descalificativos de Bolaños provocaron la reacción casi inmediata de sus compañeros de Plaza de Castilla, Madrid, que expresaron su rechazo a las palabras del ministro en una declaración institucional. En dicho escrito, sostuvieron que el ministro, lejos de preservar la independencia judicial y la separación de poderes, estaría contribuyendo de forma reiterada a erosionar la confianza de los ciudadanos en la labor de los jueces.

La nueva ofensiva del Gobierno contra los jueces que investigan la corrupción también tensionó al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que de forma unánime pidió “respeto» a las resoluciones judiciales. E incluso fuentes del órgano de gobierno de los jueces exponen que “parece mentira que Bolaños sea jurista”.

Presiones a Perelló

Otras voces jurídicas no tienen reparos en afirmar que el ministro está “desbocado contra Peinado” y que está adoptando una actitud “impresentable». Prueba de ello, explican estas fuentes, son la ristra de escritos que Bolaños ha enviado a la presidenta del CGPJ y del Tribunal Supremo, Isabel Perelló en las últimas semanas para que sancione a Peinado por su actitud “impropia”. Al tiempo que le solicitaba que resolviese las quejas presentadas contra el togado en la mayor brevedad posible.

Pero estas presiones vienen de lejos. Fuentes del órgano explican que desde que Perelló tomó posesión en septiembre de 2024, el ministro le ha dirigido diversas misivas sobre cómo debe actuar. Además, en estos dos años, la presidenta no ha dudado en mostrar públicamente sus discrepancias con el ministro.

La última vez fue a finales de febrero, cuando denunció que, en España, había un grave déficit de jueces y que el hecho de que se creasen 500 plazas no merecía para ella “ningún comentario positivo”. El ministro contratacó y tachó sus palabras de “discurso político». También criticó su reforma estrella que está provocando caos y desconcierto con los tribunales de instancia.

Hay que recordar que, cuando el CGPJ se desbloqueó tras más de cinco años en funciones y tocó el turno de elegir a la nueva presidenta, Perelló no era ni mucho menos la favorita del Gobierno. Su candidata favorita era la progresista Ana Ferrer.

La presidencia de la Sala de lo Penal fue objeto de conflicto

Esta candidata era, precisamente, también de las favoritas de Bolaños para presidir la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Las negociaciones entre los vocales del órgano de gobierno de los jueces estuvieron estancadas más de siete meses.

Según fuentes consultadas por este periódico en aquel momento, el principal motivo de ese estancamiento se debió al empeño del ministro de impulsar a sus candidatas, ya que por aquel entonces, también se estaba debatiendo la presidencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo. “Bolaños tiene todo que ver”, expresaron estas voces. Finalmente, Ferrer decidió retirar su candidatura de forma voluntaria y, con su marcha, se despejó el camino para nombrar a Andrés Martínez Arrieta, número 1 en el escalafón. 

Esta Sala era clave para Moncloa. En ella se llevó a cabo el juicio contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz por revelar información confidencial de Alberto González Amador, novio de Isabel Díaz Ayuso y ahora se está celebrando juicio por la trama de las mascarillas. En el banquillo se encuentran el exministro José Luis Ábalos, su exescolta, Koldo García y el empresario Víctor de Aldama.