El antes y después del Ayuntamiento de Zaragoza: rehabilitan este edificio histórico junto al Pilar

Se está actuando sobre las cuatro fachadas para la restauración integral de las cornisas, aleros y cubiertas

Quien pase estos días por la plaza del Pilar habrá comprobado que la Casa Consistorial luce rodeada de plataformas elevadoras y operarios trabajando en altura. El Ayuntamiento de Zaragoza ha iniciado una restauración integral de las cornisas, aleros y cubiertas de este edificio histórico con una inversión superior a los 300.000 euros, una actuación que busca frenar el deterioro detectado en los últimos años y garantizar la seguridad de los viandantes.

Las obras llegan después de las inspecciones técnicas realizadas en otoño de 2025, que revelaron importantes daños provocados por el paso del tiempo y la meteorología. Los informes detectaron armaduras oxidadas, grietas, desprendimientos de mortero y filtraciones de agua, lo que obligó a plantear una rehabilitación en profundidad en lugar de actuaciones puntuales de mantenimiento.

REPARACIÓN DE FACHADAS Y CUBIERTA

Los trabajos se están desarrollando de forma simultánea en las cuatro fachadas del edificio mediante plataformas elevadoras de hasta 28 metros de altura y técnicas de trabajos verticales con cuerdas en las zonas de más difícil acceso. La intervención incluye el saneado y reconstrucción de cornisas, la consolidación de elementos estructurales, la restauración de la madera de los aleros y la instalación de sistemas para evitar el deterioro provocado por las aves.

En paralelo, se está actuando sobre toda la cubierta del edificio para solucionar los problemas de filtraciones. Los operarios están sustituyendo las tejas dañadas por piezas recuperadas de aspecto similar a las originales, además de limpiar y reparar el sistema de drenaje para mejorar la evacuación del agua de lluvia y evitar nuevas humedades.

El consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, ha explicado que el objetivo de esta intervención especializada es conservar la integridad arquitectónica de uno de los edificios más representativos del patrimonio municipal, prolongar su vida útil y garantizar la seguridad tanto de quienes trabajan en él como de los miles de personas que cada día transitan por el entorno de la plaza del Pilar.