El Papa León XIV ha presidido este sábado la Vigilia de Oración por la Paz en la Basílica de San Pedro en la que denunció que «se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad»
El Papa León XIV ha presidido este sábado la Vigilia de Oración por la Paz en la Basílica de San Pedro. Si bien el llamamiento para unirse a la vigilia de oración se produjo tras la «satisfacción» y la «viva esperanza» expresadas por el Papa ante el anuncio de la tregua de dos semanas en Oriente Medio, no dejó de enviar un crítico y potente discurso en contra de la situación actual.
«La guerra divide, la prepotencia pisotea, el amor levanta; basta una pizca de fe para afrontar juntos como humanidad y con humanidad esta hora dramática de la historia», subrayó.
«Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero, basta ya de la guerra, la verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida«. «Nada se pierde con la paz, todo puede perderse con la guerra», remarcó.
La Vigilia ha congregado en el templo vaticano a numerosos fieles, clérigos, religiosas y miembros de la Curia para rezar por la paz en todo el mundo, con la mente puesta en Irán, Ucrania, África, Líbano, Israel, Palestina y todo Oriente Medio. El llamamiento de León XIV no incluyó referencias a países o casos concretos sino que consistió en una advertencia general contra la «locura» de la guerra.
La Vigilia ha congregado en Vaticano a numerosos fieles, clérigos, religiosas y miembros de la Curia para rezar por la paz en todo el mundo, con la mente puesta en Irán, Ucrania, África, Líbano, Israel, Palestina y todo Oriente Medio. El llamamiento del Papa no incluyó referencias a países o casos concretos sino que consistió en una advertencia general contra la «locura» de la guerra.
En su reflexión de este domingo, con varias alusiones a sus antecesores como Juan Pablo II o Francisco, ha animado a no resignarse a un mundo violento. «Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad», denunció.
Críticas al «delirio de omnipotencia»
También criticó el «delirio de omnipotencia» y la desaparición a la que asistimos «de hermanos con un solo Padre», mientras que, «como en una pesadilla nocturna la realidad se llena de enemigos».
León XIV también recordó que recibe muchas cartas escritas por niños que viven en zonas de conflicto y que, al llerlas, percibe «todo el horror y la inhumanidad de acciones de las que algunos adultos se jactan con orgullo». En este sentido, animó a escuchar a los más pequeños.
El Santo Padre ofreció la Iglesia como «un gran pueblo al servicio de la reconciliación», a pesar de que, a su parecer, su rechazo de la lógica bélica puede costarle «incomprensión y desprecio».











