Rubén Marqueta, chef de un restaurante de Zaragoza, desvela el secreto para hacer las mejores torrijas: “De un día para otro”

«No tiene ningún misterio», dice el cocinero sobre este postre típico de la Semana Santa

Todas las festividades en España están ligadas a platos y postres típicos de la gastronomía nacional. Cualquier celebración se convierte en la excusa perfecta para sentarse a la mesa y disfrutar de recetas tradicionales que nunca pasan de moda. Y la Semana Santa es, sin duda, una de las épocas del año con más sabor: desde los potajes y las recetas con bacalao hasta el dulce más clásico de estas fechas, las torrijas.

Se trata de un postre que destaca por su sencillez y por elaborarse con ingredientes que pueden encontrarse en casi cualquier cocina: pan, leche, azúcar, canela, aceite, huevos y ralladura de limón. De ahí que sean muchas las personas que se animan a prepararlas en casa para disfrutarlas durante estos días festivos y coger fuerzas antes de las procesiones o escapadas.

Un clásico con muchas versiones

Como suele decirse, ‘cada maestrillo tiene su librillo’, y en cuestión de torrijas no iba a ser menos. Aunque la receta tradicional sigue siendo la más popular, existen numerosas versiones que introducen pequeños cambios que diferencian un resultado de otro.

Torrijas.

Unas torrijas. / Shutterstock

Pastelerías y restaurantes se esfuerzan estos días por reinterpretar este dulce típico, y no faltan las listas con los mejores sitios ni las rutas gastronómicas para degustarlo. En Aragón, por ejemplo, destacan propuestas como la de Gastropasión de la asociación de restaurantes Horeca y establecimientos como Lapaca en Huesca, la Pastelería Muñoz en Teruel, o Casa Lac en Zaragoza, que ofrecen diferentes versiones de este postre, desde torrijas elaboradas con masa de croissant hasta otras acompañadas de helado de vainilla de Madagascar.

El secreto de las torrijas del Restaurante Bulebar

Pero también hay restaurantes que prefieren compartir sus trucos a través de las redes sociales. Es el caso del Restaurante Bulebar, de Zaragoza, cuyo chef y propietario, Rubén Marqueta, ha explicado en un vídeo cuál es la clave para que sus torrijas queden siempre tan jugosas.

Para el cocinero, todo empieza por la calidad del pan. Las torrijas, explica, deben elaborarse con un buen pan, con una corteza gruesa, y en ese caso hay una clave fundamental: dejarlas en remojo de un día para otro.

“Se dejan en remojo de un día para otro”

“Se pone con leche, azúcar, canela y limón, se hace una infusión y se enfría”, explica Marqueta. Una vez que la mezcla está fría, se humedecen las torrijas y se dejan reposar de un día para otro, un paso que resulta esencial para que queden bien empapadas y melosas por dentro.

Después de ese reposo, solo queda terminar los últimos pasos. Las torrijas se rebozan en huevo, se fríen y se rematan con azúcar y canela.

Un postre sin complicaciones, pero con técnica

A pesar de su éxito, Rubén Marqueta insiste en que las torrijas “no tienen ningún misterio”. Sin embargo, su consejo deja claro que, incluso en las recetas más sencillas, hay pequeños detalles que marcan la diferencia.

Al final, el secreto de unas buenas torrijas no está solo en los ingredientes, sino también en el tiempo, el reposo y el cuidado en la elaboración.