Zaragoza aclara la polémica del alumbrado: las farolas históricas de la calle Alfonso no se tocan

La intervención, explican fuentes municipales, mantiene intactas las columnas y brazos, que son las piezas con verdadero valor histórico industrial

El Ayuntamiento de Zaragoza ha aclarado que no está eliminando ni modificando los elementos históricos de las farolas de Averly en la calle Alfonso ni en otros puntos emblemáticos de la ciudad. La actuación en marcha afecta únicamente al farol —la parte superior— que no pertenece a la forja original de la histórica fundición, sino que fue instalado en 2001 en fundición de aluminio y carece de valor patrimonial.

La intervención, explican fuentes municipales, mantiene intactas las columnas y brazos, que son las piezas con verdadero valor histórico industrial y que se conservan y respetan en su totalidad. Los nuevos faroles que se están colocando reproducen la estética alfonsina tradicional, de modo que no se altera la imagen del conjunto urbano. De hecho, señalan las mismas fuentes, como puede apreciarse en la calle Don Jaime, conviven ambos modelos con el mismo diseño, sin que se pierda la esencia del paisaje histórico.

El Ayuntamiento de Zaragoza subraya que la renovación responde a criterios técnicos y de eficiencia energética. Los nuevos faroles incorporan tecnología LED, drivers de última generación y sistemas más resistentes frente al vandalismo. Además de iluminar mejor y consumir menos, reducen riesgos como posibles accidentes por electrocución y mejoran la durabilidad de las instalaciones.

Esta actuación forma parte del zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz, que cuenta con una inversión de 9,9 millones de euros para renovar 9.619 puntos de luz y 81 cuadros de mando con sistemas de regulación y telegestión. El cambio, afirma el Ayuntamiento, permitirá un ahorro del 70,58% en el consumo del alumbrado público, lo que se traducirá en 2,1 millones de euros menos al año en la factura eléctrica municipal. A ello se suma el impacto ambiental positivo, con una reducción estimada de 1.307 toneladas de CO₂ anuales.