Puente anuncia que la renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Zaragoza se adelantará a este año por ser la que está «en peor estado»

El ministro de Transportes admite que las deficiencias detectadas afectan solo al confort, en ningún caso a la seguridad de los viajeros

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha anunciado este miércoles que la renovación de la línea de alta velocidad entre Madrid y Calatayud-Zaragoza se va a adelantar a «este mismo año» porque se ha constatado que es la que está «en peor estado». Su decisión, hecha pública esta misma tarde en su comparecencia pública junto a los presidentes de Adif y Renfe, llega tras la decisión adoptada ayer de limitar la velocidad en 150 kilómetros de este corredor a 160 km/h, una medida que se ha levantado esta mañana para recuperarla poco después a raíz de las alertas hechas por los maquinistas.

La renovación de la línea entre Madrid y Barcelona, en la que están las paradas de Calatayud y Zaragoza, ya se iba a acometer dentro de los planes anunciados hace meses por el propio ministro de elevar la alta velocidad hasta 350 km/h, pero ahora se van a adelantar después de lo ocurrido estos días y comprobado por los propios técnicos de Adif y el ministerio. «Como somos conscientes de que la línea entre Madrid y Calatayud es la que está en peor estado hemos anticipado la renovación que íbamos a afrontar en toda la línea a este mismo año y empezar con ella», ha asegurado en su comparecencia pública de este miércoles en Madrid.

«Somos conscientes porque fui dialogando con el maquinista, de que el tramo entre Barcelona y Zaragoza está mejor, y que el tramo entre Madrid y Calatayud es el que está peor», ha relatado Puente durante su comparecencia. Pero ha apostillado que es «en términos sobre todo de confort de marcha, y quiero que esto quede claro porque la seguridad nunca se pone en riesgo». «Si hay un problema de seguridad, se limita la velocidad e incluso si son de confort se aplcan las medidas correctoras lo antes posible», ha añadido el ministro.

Sus palabras llegan en una jornada que comenzaba con la limitación de velocidad a 160 km/h levantándose en torno a las 9.30 horas, pero que la alerta de otro maquinista de la línea sobre el mal estado de la infraestructura llevaba a aplicar de nuevo poco después. En la estación, retrasos de más de media hora que en algunos convoyes llegó a ser de dos horas, mientras algunos trenes reducían la velocidad en algunos tramos mucho más que ese límite impuesto por el gestor ferroviario. Llegaron a circular a menos de 80 kilómetros por hora en una línea en la que hace dos días se alcanzaban los 300 km/h.