Campañas orquestadas instigan a los inmigrantes a repetir agresiones contra militares y policías: “Ceuta es Marruecos”

Los mensajes tienen un patrón común, alimentando la tensión en una ciudad que está lejos de alcanzar la normalidad un mes después del asalto masivo

Una guerra soterrada en redes sociales alimenta el polvorín en el que se ha convertido Ceuta tras un mes de desgobierno. La “emboscada” a pedradas que sufrieron cuatro militares —ese es el término con el que lo definieron desde el Ministerio de Defensa— espolea una campaña orquestada en esferas virtuales donde se instiga a los inmigrantes a repetir acciones contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En ellas se hace un llamamiento a la resistencia, a “liberar” la ciudad y a que se produzcan nuevos asaltos masivos: “Ceuta es Marruecos”. Mientras, las mafias activan todos sus recursos para activar las rutas clandestinas a la Península.

Fuentes de seguridad consultadas por Vozpópuli detallan que las imágenes del vehículo Aníbal de los Regulares del Ejército de Tierra asaltado por decenas de inmigrantes protagonizan las campañas que encuentran un patrón común: alimentar el caos en una ciudad desbordada, muy lejos todavía de encontrar la normalidad tras el asalto masivo. Marcado en rojo está este domingo, día 30, cuando se cumple un mes de los hechos. Estas mismas fuentes recuerdan que las fechas significadas son especialmente sensibles; más aún cuando caen en día festivo.

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“Ceuta es Marruecos”, claman estas campañas orquestadas. En ellas se pueden ver vídeos editados con militares, policías o guardias civiles, escenificando una supuesta represión desmedida contra los inmigrantes, exhortando a estos últimos a tomar la iniciativa y a “liberar” la ciudad autónoma. Muestran como un éxito el asentamiento de campamentos improvisados y les piden que resistan tanto tiempo como les sea posible.

Estas mismas fuentes explican que las redes sociales desempeñan un papel crucial en la actual crisis de Ceuta. Como contó este diario, un informe en manos del Estado Mayor de la Defensa, del que depende orgánicamente el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), esboza las tres fases en las que se ha configurado la crisis a través de espacios virtuales.

Un gran apagón

En la primera, desde el 8 de julio, detecta un incremento de mensajes dirigidos especialmente a jóvenes, difundidos a través de redes y vinculados a las mafias de tráfico de personas. El objetivo era generar expectación y movilizar a potenciales participantes, convirtiendo las plataformas digitales en una herramienta para amplificar la convocatoria. La segunda fase coincide con el asalto del 30 de julio. Según el análisis militar, las redes sociales desempeñaron un papel clave para retroalimentar la avalancha.

Por último, después del asalto, las redes pasan de ser una herramienta de movilización a un instrumento de presión y desestabilización. El EMAD identifica campañas dirigidas contra distintos sectores de la sociedad ceutí y, especialmente, mensajes que instaban a grupos especializados a atacar infraestructuras críticas de la ciudad para provocar un gran apagón.

Los mensajes que se han detectado en las últimas jornadas se enmarcan en esta última fase; en el intento de desestabilizar y generar el caos en la ciudad. Y todos ellos confluyen en un trasfondo político, con la reivindicación de Ceuta como territorio marroquí.

Las campañas orquestadas tienen lugar en un momento crítico para Ceuta. Los servicios de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad alertan de que la ciudad se acerca a un posible estallido social tras un mes de crisis migratoria y falta de normalización. Los atestados judiciales con detenidos se han multiplicado hasta por siete desde la entrada masiva, mientras los refuerzos aprobados todavía no se han incorporado.

Alerta entre los servicios de información

Uno de los episodios más críticos tuvo lugar con el asalto al vehículo del Ejército de Tierras, cuando un grupo de inmigrantes lo rodeó y lanzó piedras contra un vehículo de los Regulares en Benzú, obligando a los cuatro militares que viajaban en él a abandonarlo y huir a pie. Poco después, cientos de vecinos se concentraron en la playa de El Trampolín con la intención de desmantelar los campamentos improvisados, lo que obligó a intervenir a los antidisturbios para evitar un enfrentamiento.

Los servicios de información consideran especialmente preocupante el hartazgo creciente de la población, ante la percepción de que los espacios públicos permanecen ocupados y la crisis no tiene una solución próxima. La tensión se extiende ya a vecinos, comercios, instituciones, infraestructuras y servicios públicos, mientras el inicio del curso escolar se aproxima sin perspectivas claras de recuperación de la normalidad. El diagnóstico es que los límites están cerca de rebasarse y cualquier incidente puede actuar como chispa de un estallido social. Más aún cuando las redes sociales actúan como caja de resonancia, con llamamientos a redoblar la presión sobre la ciudad.