El Gobierno aprovecha la crisis de Ceuta para ensayar su estrategia contra la Corona

La campaña permite a Sánchez acercarse a sus socios en un momento crítico, ante la inminente apertura del curso judicial y político

La estrategia dirigida contra la Corona ya está en marcha. La oportunidad la brinda la crisis de Ceuta. El Gobierno, ya sea de forma velada o sin tapujos, pone a Felipe VI en el centro de la polarización. Y lo hace en un momento clave para Pedro Sánchez: a las puertas de arrancar un curso político crítico, marcado por las novedades en los escándalos judiciales que ponen contra las cuerdas tanto a su figura como al partido, amén del esperado calendario electoral, con unas municipales previstas para el próximo 23 de mayo y unas generales para las que aún no hay fecha. También le sirve para unificar filas ante las fracturas internas que hoy definen al socialismo.

Los mensajes se ha sucedido los últimos días. Primero fue el ministro Óscar Puente, portavoz oficioso de Sánchez —más aún cuando se trata de mostrar la cara más árida del Ejecutivo—, quien atacó al Rey, convirtiendo una fotografía de Felipe VI con Javier Negre en asunto político de primer orden. Puente no dudó en calificarlo como una transgresión a una supuesta “línea roja”, acusando al Jefe del Estado de haberse “equivocado gravemente”.

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Hay más. El País publicaba este viernes que un ministro del Gobierno había planteado a Felipe VI que llamase a Mohamed VI para agradecerle su papel en la crisis. La información, igualmente, habría las puertas a que el jefe del Estado visitase Ceuta, dos décadas después de la última visita de un jefe del Estado a la ciudad autónoma. Más presión sobre la Corona.

Enrique Santiago, portavoz parlamentario de Izquierda Unida —partido presente en el Gobierno de coalición a través de Sumar— no tardaba en sumarse a la campaña. Santiago reclamaba este viernes a Felipe VI que contacte con Mohamed VI para tratar de apaciguar la crisis migratoria de Ceuta: “Está tardando”, interpelaba. Nadie en el Ejecutivo se plantó ante esta propuesta.

Estrategia de polarización

Así, Pedro Sánchez vuelve a recurrir a la polarización ante el desgaste de su Gobierno, tratando de desplazar el debate desde la gestión hacia la definición del modelo de España. La Corona y el denominado modelo plurinacional comienzan a ocupar ese espacio, con el objetivo de recuperar oxígeno político, mantener cohesionado al bloque de izquierdas y evitar que las próximas elecciones se conviertan en un examen sobre la gestión de la legislatura.

La estrategia pasa por volver a fabricar un adversario reconocible para una izquierda cada vez más difícil de cohesionar. La Monarquía, la Constitución y el modelo territorial ofrecen un terreno común para el PSOE, Sumar y sus aliados nacionalistas, al permitir combinar un discurso de reconocimiento territorial con la defensa de un proyecto de transformación del Estado frente al PP y Vox.

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El denominado modelo plurinacional cumple así una doble función: permite a Sánchez dirigirse tanto a los votantes socialistas como a sus socios territoriales y ofrece a parte de la izquierda una nueva batalla política que trasciende la gestión cotidiana. Al mismo tiempo, cuestionar la Monarquía introduce en el debate electoral una discusión sobre el propio modelo constitucional, lo que puede ayudar al presidente a mantener movilizado a su electorado.

Curso judicial y político

Felipe VI ya reclamó una respuesta del Estado ante la entrada masiva de inmigrantes y expresó su preocupación por una de las mayores crisis para la seguridad nacional de los últimos tiempos. La posterior ofensiva contra la Corona desde el Gobierno sitúa de nuevo al Rey en el centro del debate justo cuando Sánchez necesita recuperar la iniciativa, aunque también permite a la oposición acusarle de utilizar estas cuestiones como una vía de escape frente al desgaste de su gestión.

Esta estrategia coincide con el intenso calendario judicial y electoral que le espera a Pedro Sánchez. El inicio del curso judicial se le antoja complicado, en tanto que las diversas causas judiciales que afectan a su entorno más cercano, incluida su esposa Begoña Gómez, afrontan fechas decisivas. También avanzan las pesquisas en torno a la financiación del PSOE, tras las últimas revelaciones en el caso de las llamadas cloacas de Ferraz.

Al mismo tiempo, las próximas elecciones convierten el momento en especialmente relevante: cuanto más se acerque la cita electoral, más necesita el PSOE recomponer a su electorado, mantener cohesionados a sus socios y evitar que los comicios se planteen como un plebiscito sobre la gestión de la legislatura. Moncloa busca anticipadamente una polarización sobre la Corona, la Constitución y el modelo territorial, con el objetivo de que la futura campaña se dirima entre dos modelos de España y no sobre el desgaste acumulado del Gobierno. Y la crisis de Ceuta es el laboratorio para poner en marcha su estrategia con Felipe VI.