Las grandes figuras del toreo se conjuran para salvar la plaza de Zaragoza y la Feria del Pilar

El mundo del toro se manifiesta para denunciar la parálisis institucional que sufre La Misericordia

El mundo del toro lanza un llamamiento a la desesperada para manifestarse este miércoles ante la plaza de toros de La Misericordia, en Zaragoza, ante el bloqueo institucional que sufre el coso de la capital aragonesa, que se encuentra actualmente sin empresa gestora debido a la suspensión continua de los procesos y pliegos de adjudicación pública.

Los manifestantes, reunidos bajo el lema «Zaragoza quiere toros», denuncian un abandono administrativo que pone en peligro la celebración de la Feria del Pilar del próximo mes de octubre, como ya sucedió con la Feria de San Jorge el pasado mes de abril.

Para tratar de evitarlo, numerosas figuras del toreo se han unido en las últimas horas a los convocantes reclamando una solución de urgencia para desbloquear la concesión de la plaza. Toreros como José Tomás, Julián López El Juli, José Miguel Arroyo Joselito y Juan José Padilla han alzado la voz para respaldar la gran protesta que tendrá lugar este miércoles a las 11 de la mañana frente al coso y sus aledaños y que se dirigirá hacia la Diputación de Zaragoza, donde se va a leer un manifiesto.

La Feria del Pilar, en peligro

Las figuras del mundo del toro han difundido a través de las redes sociales mensajes de apoyo a los convocantes y, sobre todo, reclamaciones a la Administración pública, la Diputación de Zaragoza, propietaria del coso, para que ponga fin a esta parálisis que amenaza con llevarse por delante uno de los principales hitos del calendario taurino nacional.

La nómina de profesionales del mundo del toro que respaldan la protesta de los aficionados se completa con nombres como los de Jesulín de Ubrique, Diego Urdiales, Pepín Liria, César Jiménez, Manuel Escribano, Víctor Puerto y Julio Norte, así como toreros aragoneses y alumnos de las escuelas taurinas; ganaderos como Victorino Martín y empresarios taurinos como Simón Casas.

Un «capricho político»

Las organizaciones taurinas y convocantes consultadas por THE OBJECTIVE coinciden a la hora de señalar al organismo responsable de esta situación de bloqueo: la Diputación de Zaragoza, gobernada por el PSOE. Denuncian que detrás de esta dejadez hay un interés político por hacer desaparecer el mundo del toro. Consideran que «hay intereses bastardos que consideran que cargarse una feria de renombre en una plaza de primera es un premio a su absurda lucha contra la fiesta nacional».

«Es muy absurdo que haya colores que quieran hacer mal a esta fiesta, que siempre se ha teñido de todos los colores», denuncian figuras como Joselito. En opinión de Francisco Rivera Paquirri, la manifestación es «por la libertad de poder acudir a los toros o no y para que los políticos dejen de fastidiar y abusar del poder que tienen». «Quieren dejar Zaragoza sin toros por el capricho de algún político y por politizar algo que no es de derecha ni de izquierda».

El presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, ha respondido en las últimas horas a las declaraciones hechas por algunas figuras del torero sobre la situación de la plaza de toros de La Misericordia. Sánchez Quero rechaza las acusaciones de politización y asegura que «si alguien ha llevado la política a la plaza de toros no ha sido esta institución».

Parálisis y enfrentamiento partidista

El origen de esta situación se remonta al pasado mes de enero, cuando salió a licitación la plaza por primera vez este año. El Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón, tras los recursos interpuestos, declaró nulo el procedimiento, dejando también a la capital aragonesa sin la celebración de la Feria de San Jorge.

Tras varios concursos y pliegos fallidos, el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón (TACPA) anunció el pasado mes de junio la paralización cautelar del procedimiento de adjudicación de la plaza de toros de La Misericordia, un proceso al que se habían presentado nueve ofertas. Los pliegos de condiciones, redactados por la Diputación de Zaragoza, han sido objeto de diferentes recursos e impugnaciones por parte de empresarios del sector al considerar que no eran acordes a la ley y a la realidad económica del sector taurino.

Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza, del Partido Popular, ha calificado la situación de la plaza de «lamentable» y ha acusado al presidente de la Diputación, Juan Antonio Sánchez Quero, de incompetencia. Chueca ha solicitado formalmente que la Diputación de Zaragoza ceda la titularidad y gestión de la plaza al Ayuntamiento para evitar nuevos bloqueos.

Por su parte, Sánchez Quero señala en un comunicado que «la auténtica politización ha venido de la mano del Partido Popular de Zaragoza y de determinadas empresas de su entorno, que han decidido convertir los tribunales en un instrumento para boicotear de forma sistemática los procedimientos de contratación impulsados por la Diputación. Han recurrido los pliegos una y otra vez, bloqueando el normal funcionamiento de la plaza y poniendo en riesgo la celebración de la Feria del Pilar».

La asfixia al mundo del toro

En cualquier caso, asociaciones y aficionados consultados por este periódico coinciden en la necesidad de dejar atrás cualquier enfrentamiento partidista y en denunciar actuaciones que califican de «asfixia interesada» al mundo del toro. El sector vive un momento dulce -lo vimos en las cifras de la última Feria de San Isidro– y los profesionales de la tauromaquia piden que se les permita trabajar.

El veto al sector va más allá de Aragón y se extiende a la Administración central. Se ha vivido muy especialmente con el enfrentamiento abierto entre el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el sector taurino, agravado en los dos últimos años de la legislatura.

Buscando amparo en una supuesta «nueva sensibilidad social», Ernest Urtasun ha emprendido distintas iniciativas de bloqueo que el sector —apoyado por partidos de la oposición— trata de sortear. La decisión más conflictiva del Ministerio de Cultura fue la eliminación oficial del Premio Nacional de Tauromaquia, argumentando que los galardones nacionales deben ser «un fiel reflejo de los valores actuales de la sociedad». El propio Senado, junto con varias comunidades autónomas, se organizó para mantener vivo el galardón de forma independiente y la Cámara Alta entregó por su cuenta el premio alternativo.

El titular de Cultura ha manifestado en reiteradas ocasiones su deseo de desvincular los toros de la protección cultural del Estado. En los últimos Presupuestos Generales del Estado, los de 2023, apenas se destinaron 65.000 euros a la tauromaquia. De ellos, 30.000 correspondían a la partida para el Premio Nacional de Tauromaquia que Urtasun eliminó posteriormente. El sector taurino denuncia este vacío presupuestario para un sector que aporta cifras millonarias a las arcas del Estado solo en conceptos como recaudación por el IVA de las entradas vendidas, unos 40 millones al año.