Felipe VI hace un llamamiento para seguir confiando en la democracia en «estos días oscuros»

El jefe del Estado alertó de que el actual contexto internacional está poniendo a prueba principios que durante décadas se consideraron consolidados

El rey Felipe VI lanzó este martes una defensa cerrada de la democracia y de la cooperación internacional en un momento marcado por la creciente fragmentación geopolítica, los conflictos armados y el deterioro de la confianza en las instituciones. Durante su intervención en el Diálogo Anual de Políticas del Club de Madrid, el monarca advirtió de los riesgos que supone abandonar los consensos construidos tras la Segunda Guerra Mundial y pidió seguir confiando en el sistema democrático «sobre todo en estos días oscuros».

El jefe del Estado alertó de que el actual contexto internacional está poniendo a prueba principios que durante décadas se consideraron consolidados. En este sentido, recordó que la comunidad internacional ya conoce las consecuencias de apartarse «del camino de la razón» y apeló a no olvidar las lecciones que dejaron los grandes conflictos del siglo XX.

Felipe VI sostuvo que el mundo atraviesa una paradoja inédita. A su juicio, nunca había existido un nivel tan elevado de interdependencia entre países y, sin embargo, tampoco había sido tan fuerte la tentación de encerrarse en soluciones nacionales frente a desafíos que tienen una dimensión global.

El monarca señaló que problemas como la seguridad sanitaria, la crisis climática, la protección de los océanos, la seguridad alimentaria o los desafíos tecnológicos no pueden resolverse desde una única capital. Por ello, defendió la necesidad de reforzar los mecanismos de cooperación internacional en lugar de debilitarlos.

Democracia frente a desconfianza

Buena parte de su intervención estuvo centrada en la defensa de la democracia como herramienta para construir consensos en un escenario de creciente polarización política. Felipe VI alertó de la erosión de la confianza pública y de la aparición de discursos que priorizan la eficacia sobre la legitimidad democrática o los intereses particulares sobre los derechos y libertades. Frente a ello, reivindicó la capacidad de los sistemas democráticos para generar confianza, rendición de cuentas y estabilidad institucional.

«Cuando la confianza se ha erosionado», señaló el Rey, resulta aún más importante preservar aquellos mecanismos que permiten alcanzar acuerdos y garantizar la convivencia. El jefe del Estado insistió en que los consensos no surgen de forma automática y requieren voluntad política, legitimidad y confianza ciudadana. A su juicio, la democracia es el sistema que mejor ha demostrado su capacidad para ofrecer esos elementos porque sitúa a la persona y su dignidad en el centro de la acción política.

En su intervención también defendió que proteger los llamados bienes públicos globales no responde únicamente a una obligación moral, sino a una necesidad práctica. Según explicó, los costes derivados de la inacción ante fenómenos como los conflictos internacionales, las crisis sanitarias o la inestabilidad económica terminan siendo mucho mayores que los de la prevención.

Por ello, reclamó mantener abierta la cooperación incluso entre países que discrepan profundamente en otras cuestiones y apostó por reforzar las instituciones internacionales como vía para afrontar retos compartidos.

Felipe VI concluyó su intervención con una apelación a la convivencia y a la capacidad de la democracia para generar acuerdos. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas, el Rey defendió que sigue siendo necesario confiar en los valores democráticos y en la cooperación entre sociedades «sobre todo en estos días oscuros».