Su segunda obra autobiográfica, que ha visto la luz este mes de junio, se presenta como un relato sincero sobre cómo el político recuperó el sentido de su vida a través de los sacramentos tras años de secularismo
«Una lectura que merece la pena», «un relato personal y brillante de su vida» o una obra «cruda, reflexiva e inolvidable». Estas son algunas de las primeras reseñas de los lectores tras la publicación, el pasado 16 de junio, de Communion: Finding My Way Back to Faith (Comunión: Encontrando mi camino de regreso a la fe), el esperado libro –de momento solo disponible en inglés– en el que el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, narra su conversión al catolicismo.
Bajo el sello editorial de HarperCollins, Vance ha compartido una historia que, según sus propias palabras, solo ha podido escribir tras un largo proceso de maduración. «He estado escribiendo este libro durante mucho tiempo y me honra finalmente poder compartir toda la historia con vosotros», afirmó el autor, quien no duda en reconocer la verdad de su proceso: «La historia de cómo recuperé mi fe, por supuesto, solo ocurrió porque primero la había perdido».

Portada de ‘Comunión: Encontrando mi camino de regreso a la fe’, de ediciones Harper Collins
Dos etapas de una misma historia
La obra, como señala uno de los lectores, retoma en cierta forma el hilo donde lo dejó su anterior éxito, Hillbilly Elegy (Hillbilly, una elegía rural, en español), el relato autobiográfico que dio a conocer a Vance y en el que narraba su infancia en una familia de clase trabajadora de los Apalaches, marcada por la pobreza, las adicciones y las dificultades sociales. Si aquel libro contaba su ascenso personal y profesional hasta convertirse en una de las figuras más influyentes de la política estadounidense, Communion aborda una dimensión más profunda: su itinerario espiritual.
Precisamente, la conexión con su anterior obra radica en que Vance relata cómo la búsqueda del éxito, el reconocimiento y la prosperidad material terminó conduciéndole a un ‘desierto’ secular, antes de emprender el camino de regreso a la fe. El libro profundiza en las razones por las que la fe de su juventud no llegó a arraigar plenamente y en cómo, ya en la madurez, ha llegado a sentirse «tocado por la gracia de Dios», tal y como él mismo reconoce.
A lo largo de sus casi 300 páginas, el vicepresidente también reflexiona sobre conceptos teológicos como la transustanciación, la gracia entendida como un proceso y el impacto de los sacramentos en su vida diaria. Además, incluye meditaciones sobre libros bíblicos como el Génesis, el Éxodo, Job y Corintios, citando como influencias intelectuales a figuras de la talla de C.S. Lewis o G.K. Chesterton.
Un testimonio para la reconciliación
Vance, que fue criado por sus abuelos en un entorno marcado por las adicciones de sus padres y la pobreza en Ohio, utiliza su experiencia como marine y su paso por la Universidad de Yale para contextualizar su visión del mundo actual. Para él, su identidad cristiana es ahora el eje que define su papel como marido de Usha Chilukuri, padre de tres hijos —con un cuarto en camino— y líder político.
El objetivo del libro, según explicó hace unos meses el propio Vance, es trascender lo personal para ofrecer un punto de encuentro: «Al compartir mi camino tal vez pueda ayudar a otros —católicos, protestantes u otros— que buscan la reconciliación con Dios». A pesar de que la obra ha generado debate sobre la coherencia entre la fe y la práctica política en el actual escenario estadounidense, algunos lectores han destacado la «honestidad y claridad» con la que Vance aborda incluso temas espinosos, como los escándalos en la Iglesia o sus propias dudas pasadas.
En todo caso, según destacó Jonathan Burnham, presidente y editor de HarperCollins, se trata de un libro que «hablará a muchos que buscan fe, conexión y sentido en sus vidas». En su opinión, la «profundamente sincera historia de duda y fe recuperada de Vance» trasciende el ámbito político y ofrece una reflexión más amplia sobre algunas de las grandes preguntas «que definen este momento en la vida pública estadounidense».











